Informe Pandemia 241121.pdf

Vista previa de texto
generalmente incorporan pequeños cambios en la secuencia de aminoácidos de la
proteína espiga o en su secuencia de ARNm. No se sabe si estos cambios podrían
inducir más enfermedades crónicas, incluida la enfermedad por priones, que la
proteína de pico de tipo salvaje. Debido a que todas las “vacunas” se crearon
antes de que se conociera el riesgo de las proteínas de pico, es dudoso que esta
preocupación se haya abordado antes del desarrollo y comercialización de las
mismas.
Existen riesgos, aún no evaluados, asociados a las nuevas plataformas de
vacunas basadas en tecnología de ARNm y vectorizadas que ameritan más
investigaciones. Por ejemplo, el riesgo de generar enfermedad por priones
debido al potencial de convertir proteínas de unión a ARN y ADN en sus
conformaciones priónicas patológicas, algo que se podría ver a medio y largo
plazo; o la carcinogenicidad (aún no evaluada) de las vacunas, en especial de
las vectorizadas con adenovirus humanos y de chimpancé. Hay estudios
que han demostrado que los virus que infectan a una especie, pueden
causar tumores si se inyectan en otra especie. Un adenovirus humano de
tipo 12 inyectado en primates no humanos bebés, provocó un cáncer de
ojo 12 a 36 meses después de la inyección. Uno a tres años después de la
inyección, el adenovirus humano provocó masas tumorales que eran
indistinguibles del retinoblastoma humano, un tumor de retina que afecta a los
niños. Por lo tanto, tampoco se puede descartar que una vacuna de
adenovirus pueda provocar cáncer en los seres humanos, cuando se
inyecta en edades tempranas. Las líneas celulares humanas (por ejemplo de
riñón de embrión humano HEK 293, o de retina de feto humano), se han
modificado con la ayuda de los adenovirus para transformarlas en líneas celulares
inmortales (14).
Adicionalmente, es necesario tener en cuenta que, tal como se observó
durante el proceso de desarrollo de vacunas para el virus SARS-CoV-1 en
2003 (que es 80% similar al SARS-CoV-2), existe la posibilidad de que se
genere una enfermedad potenciada por el uso de vacunas o anticuerpos
(ADE), y/o una inmunopatología Th2 de tipo alérgica y anafiláctica. En
aquel entonces, los ensayos en animales mostraron inmunopatologías y
procesos inflamatorios graves en el 100% de los animales
inoculados, independiente el tipo de vacuna utilizada, al exponerlos al
virus salvaje o circulante (15).
Examinemos más a fondo los criterios mencionados al principio de este apartado,
para discutir si se han cumplido para ser una "vacuna":
1) Hemos encontrado ahora que la inyección no confiere inmunidad de
anticuerpos al virus SARS-CoV-2; promueve anticuerpos contra la "proteína
espiga sintética" que sus células han construido; esa proteína espiga no es
específica del virus SARS-CoV-2.
2) Los anticuerpos producidos tienen que darle protección contra el patógeno
(virus SARS-CoV-2); pero no se ha demostrado en ningún estudio que haga esto
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
Página 197
