Informe Pandemia 241121.pdf

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el ARN mensajero haga una copia desechable del ADN, preparando instrucciones
para la síntesis de proteínas en el ribosoma. El ARN tiene la capacidad de
interactuar con los ribosomas de la célula y es responsable de codificar el tipo de
proteína que la célula debe fabricar.
A medida que se descubren mutaciones predominantes de la proteína de pico en
la naturaleza, los fabricantes de “vacunas” pueden estudiar ese ADN y modificar
el ADN y el ARNm de sus “vacunas” para replicar nuevas secuencias de proteína
de pico en humanos cada año.
“Todo organismo viviente emite mensajes energéticos de distinto tipo mediante
frecuencias vibratorias (fotónicas, electromagnéticas, escalares…) que cuando se
encuentran con otras que vibran en la misma frecuencia se “armonizan”, es decir,
entran en armonía, en resonancia. Cuando el mensaje que emite por ejemplo un
organismo humano en estado de inamación aguda resuena en otro organismo
humano porque las condiciones de ambos cuerpos son similares (genética similar
y/o epigenética similar: ambiente, alimentación, estrés, conicto biológico, etc.) se
repite la vibración y de esta manera se puede ocasionar un estado inflamatorio en
las condiciones más o menos similares que pueda reproducir el receptor (esta
hipótesis supone que el ADN tiene función energético-vibratoria y puede
comportarse como un resonador).
La transmisión puede producirse por diferentes vías, en algunos casos con un
mero soporte vibracional, una de ellas es apoyándose en las moléculas que
codifican información genética (ADN y ARN) e incluso péptidos. Esta resonancia
específica, propia de una especie biológica, tiene la función de mantener el
equilibrio genético de una población determinada en unas condiciones
determinadas”.
Las “vacunas” Covid-19 pueden potencialmente inducir nuevos eventos
adversos crónicos catastróficos porque contienen o inducen la producción
de proteína de pico. Las modulaciones relacionadas con la proteína de pico,
incluidos los cambios en la secuencia de ARNm, los cambios en la secuencia de
aminoácidos, la ruta de entrada, la cantidad recibida, la coadministración con
adyuvantes u otros excipientes y la colocación de la proteína de pico en otros
virus (vectores de vacuna de adenovirus); podrían crear una enfermedad crónica
más grave y más común que con la infección natural Covid-19. También existe el
riesgo de diseminación de la “vacuna” Covid-19 basada en adenovirus y el
potencial de contaminación de los animales en el suministro de alimentos. Son
muchos y variados los riesgos potenciales que presentan (riesgo de
enfermedad por priones; riesgo de autoinmunidad; riesgo de penetración
de la barrera hematoencefálica; riesgo de los nuevos adyuvantes;
incorporación en el anfitrión, el receptor de la “vacuna”, en su ADN;
diseminación viral; VIH e infecciones secundarias y contaminación de las
fuentes de alimentos), todos ellos, sugieren que la aprobación
comercial/regulatoria de las vacunas específicas de Covid-19 fue prematura (13).
Hay un gran motivo de preocupación porque todas las “vacunas” Covid-19
aprobadas, contienen o codifican una proteína de pico. Las “vacunas”
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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