Un candidato a profesor denuncia irregularidades en el proceso para colocar a un cargo del PSOE de Madrid..pdf

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¡Hay un díscolo!, pensé aliviado. Pero no, claro, Lozano quería decir que yo tenía DEMASIADO CV para esa plaza y por eso
no me iban a admitir.
Pero eso no existe, dije yo, no se pueden tener “demasiados méritos” en estos concursos. Eso sólo puede pasar en plazas
predoctorales.
Héctor Fouce, secretario del tribunal, mejor informado de la normativa, asentía afirmativamente con cara de desesperación
a mis palabras. La estrategia improvisada por Lozano había remado a contracorriente. No se habían coordinado bien.
La cosa no había hecho más que empezar.
En esas estábamos cuando irrumpió Joaquín Sotelo, que había faltado a toda la sesión porque estaba “repartiendo
desayunos en su Colegio Mayor”.
Yo había terminado mi exposición y respondido a las preguntas del tribunal. No estuvo. No tuvo problema en evaluarme.
Nadie dijo nada.
(Me quejé porque me evaluase alguien sin oír mi exposición y defensa, claro. Y Rectorado me dio la razón. El Profesor
Joaquín Sotelo ha sido cesado e inhabilitado como miembro de ese tribunal. Pero no nos anticipemos...)
Terminada mi entrevista, me quisieron expulsar de la sesión pública. 😮 Fouce me dijo que “por protocolo COVID”, no
podía ver la entrevista a Juana Escabias. Quer éramos mucha gente en la sala.
“Pero así se vulnera mi derecho a estar”, dije. “Es sesión pública. Pongamos un teléfono con Skype o algo así, y yo la sigo a
distancia”.
Imposible, me dijeron, eso no se puede hacer, te tienes que ir. 😰
Me negué a irme. Se negaron a comenzar. Finalmente, me dejaron sentarme en el aula contigua, dejando la puerta
entreabierta. Dos profesoras entraron a la sala de la entrevista después de eso. Incluso cerraron las ventanas, porque tenían
frío. Nadie dijo nada al respecto.¿Covid?😠
Tras una sucesión de alabanzas a su tesis doctoral, y como era previsible, la puntuación que se le otorgó en esa entrevista
daba la vuelta al marcador. Ahora la plaza era suya.
(Hablamos de un salario neto de unos 1.250€/mes. Esto son los juegos del hambre.)
Pero no me di por vencido. Vista la sucesión de trapacerías, reclamé a Rectorado pidiendo acceso a los expedientes para
llegar al fondo del asunto.
