Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Era media la luna
Era media la luna y cálido
el aliento de la noche;
lo supe porque acerqué la cara hasta su boca
y el ave renegó de su escondite.
Asomaban las antenas las venas en la oscuridad del vientre,
una armada de líneas verdes sin más objetivo
que seguir con vida.
Latía el subsuelo por millones de pisadas micronésimas,
se movía el planeta con nosotros dentro,
iba y volvía con la confianza de un dealer decente,
y aseguraba su vínculo con el tiempo,
de ninguna forma perdido.
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