Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Equilibrista
¿Qué fantasma cubrió su cuerpo para alejarlo de mi cabeza?
Ya no hay vueltas sobre una alfombra enemiga de mis noches,
ya no se paran los relojes en el instante de la asfixia,
el lento crepitar de la hoguera no suena a duelo, la frente
se inunda de porcelanas y me insiste la esquina
para que conozca su ángulo entero.
Una gata mira en silencio
-deslumbrando a las aves de mi paraísoy deja su mano izquierda sobre la otra,
cerrando los ojos,
en armonía con el movimiento de un cenicero lleno
de colillas y de elipses.
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