La perla de la vida.pdf


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12. La danza
Cada pulso, cada chispa baila rítmicamente, no eres razón, ni sin razón, ni
siquiera un laberinto, el sopor que precede es una oscilación, el confín no existe,
sino la danza eterna de lo divino.
La gente no encuentra sentido porque al ocultar su corazón, se oculta a sí mismo.
El mundo está vivo, el juego de idiosincrasias está vacío, tú y yo somos uno sin
personajes, sin atavismos. Renuncias al amor, porque tienes preconceptos de el,
lo que es, es.
La vida se abre paso a cada instante, las flores danzan y los árboles junto con el,
no importa si hay tormenta, lo que es, es.
Ellos saben que es un instante tenerse a sí mismo y bailar en la energía que
crece y decrece tiene un ritmo, a veces desencadena estados de sincronicidad,
de cordialidad, nos hace entender que es una danza y nada más, y en el ocaso
que es estar vivo, sabemos que la penumbra es un manto que cobija la danza de
la energía, luz y obscuridad en unidad.
Si te preocupas mucho, jamás sentirás el beso del sol y la caricia del viento frío, si
te cubres de la lluvia y te refugias de los truenos, entonces no sabrás lo divertido
que es estar vivo.
Los temores se resquebrajan como espejismos, las fronteras las crea el hombre
por conveniencia o por no entender. Extrañar es el anhelo de estar y dejarse llevar.
La reverencia le quita la diversión a todo y el no reverenciar a la vida también.
Que el cielo y las estrellas te protejan y la danza de la energía baile en todos los
corazones. Eres una partícula de la tierra que danza y la tierra lo es del universo.