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En esa escena final, ob-

Algunos ven en esta película una
apología a la violencia, cuando más
bien lo que hace es explicar cómo
una persona puede ser gatillada a los
extremos más horrorosos cuando se
les niega el reconocimiento de que
su vida y que sus dolores importan.
El miedo demostrado por distintos
países e instituciones por el contenido de la cinta no es el miedo a la
violencia en sí, es el miedo a que
la gente despierte en conciencia y
reclame lo que le parece justo.
No temen a la violencia, porque
ellos la ejercen día a día de manera
implícita con su sistema.
Lo que temen es la respuesta de los
más olvidados.
El Joker mismo no hace lo que hace
por reconocimiento, ni le interesa ser
un ídolo, las consecuencias de sus
actos son un chiste para él, le resulta
gracioso que la gente lo idolatre.

tiene un público inesperado y El Joker se dibuja una
sonrisa en el rostro para
celebrar. La idolatría no
es su objetivo en sí. Así de
inesperadas son las interpretaciones del público,
pues estas pertenecen solo
al espectador capaz de discernir entre la metáfora, la
representación y los limites de la libertad.
Lo problemático de esta
cinta es que te exige lucidez
para entender las razones
del protagonista sin caer en
la psicopatía que problematiza la película. En palabras
del actor que interpretó a
Arthur Fleck “Acusar una
película de glorificar la violencia es absurdo, y no creo
que sea responsabilidad de
un cineasta enseñar moralidad al público: usa tu jodida
cabeza” – indicó en una
entrevista.
La violencia se puede usar
para justificar todo tipo de
discurso, y es por eso que
es tan delicado el cómo se
decide mostrar al público.

Sin embargo, y sin querer justificar
al personaje (que sabemos eventualmente desarrolla un nivel de
maldad y caos patológico), si nos
ceñimos al personaje del cómic,
la decisión de trabajar un contexto cercano a la realidad nos
permite cuestionar dónde se ubican los verdaderos villanos, que
siendo capaces de aplastar los
derechos y sueños de miles de
personas escondidos en instituciones y legalidades, son también psicópatas. Dispuestos a hacer el daño necesario para proteger
sus propios intereses, justificando
su violencia en la irónica creencia
de que “así es la vida”, como bien

Porque si así es la vida para
Arthur Fleck ¿por qué tendría
que importarle lo que pase
con los demás si nunca nadie
se preocupó por él? Entonces
la película no es tanto sobre la
violencia en sí, sí no más bien
una advertencia de lo que una
sociedad deshumanizada puede llegar a producir como una
consecuencia social.
Esto no es un llamado a la
violencia sino un llamado de
precaución, porque no vaya
a ser que después de tantos
abusos, el Joker que duerme
en cada uno de nosotros se
despierte con ganas de
mandarlo todo a la mierda y
ya no le importe nada más.

se nos sugiere en la película con
la canción That´s Life de Frank
Sinatra, y donde esta filosofía
normalizada y abusiva se condensa en el personaje de Robert
De Niro - Murray Franklin - donde se aplaude al que maltrata, y
se condena a quien desde la impotencia y desesperanza responde
a lo que parece un sin sentido.
Escrito por @acitanul

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REVISTA LEGOS · NOVIEMBRE 2020

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