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Soncillo, un nombre y una historia
registro de este Auto, a ruego de los dichos: Juan Fernández e Diego López e Pedro
Saiz e Fernando de la Peña, partes otorgantes. Diré la firma. Pedro Martínez, clérigo.
A la cual estaban presentes: Juan Díez de la Peña y García Fernández de la
Fragua por sí y en nombre del dicho concejo de Castrillo. Los cuales dijeron, por sí y en
nombre del dicho lugar e concejo e vecinos del lugar de Castrillo, que ellos consentían en
todo lo suso dicho.
Testigos los dichos.
E yo, el dicho Gonzalo Gutiérrez de Argomedo, escribano suso dicho, en uno fui
con los testigos a lo que dicho es. E a ruego e pedimento de los susos dichos escribí,
según que ante mí pasó. E por ende fize ese mío signo a tal en testimonio de verdad.
Gonzalo Gutiérrez.
Hemos visto algunas normas de funcionamiento en la vida diaria de los pueblos
de entonces. Por ejemplo, las decisiones que afectan a todos han de ser tomadas por
los vecinos “estando juntos y a campana tañida”. Lo que determinen ha de ser firmado
por sus representantes ante el escribano que dará fe de ello. Las decisiones más
importantes han de ser confirmadas por el señor del Valle de Valdebezana “en las sus
casas fuertes de la Villa de Virtus” Y la confirmación definitiva se hace en Soncillo.
El entonces Valle de Valdebezana (Virtus, Riaño, Castrillo, Quintanaentello,
Soncillo, Montoto, San Cibrián y Villabáscones) estaba “controlado” por el “señor de
Virtus e del Valle de Valdebezana”, mientras que el marqués de Cilleruelo gobernaba
en Bezana, Torres de Abajo y Pradilla de Hoz de Arreba (28).
Administrativamente Soncillo irá cobrando importancia con respecto a los otros
pueblos del Valle de Valdebezana. La Villa de Soncillo disfruta de la capitalidad del
Valle y en ella reside el “gobernador e justicia ordinaria”
En la documentación que he manejado, aparece, en 1563, Bartholomé de
Brizuela como “alcalde de Soncillo e de Valdebezana”, en una requisitoria con el
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