ROBO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE ARGOMEDO.pdf

Vista previa de texto
El ser humano necesita recuperar fuerzas, destemplar ánimos, vivir la calma después de tanta
prisa y trabajo. Necesita contemplar la naturaleza, tocar las hierbas, los árboles, tomar el sol y el
aire, ver el cielo desde todos los ángulos posibles, incluso desde la montaña, donde se aprecia
mejor por su cercanía. El pueblo satisface estas necesidades ¡Y qué bien lo hace! Muy de paso
comentar su patrimonio natural y su patrimonio artístico y religioso concentrado en las pequeñas
parroquias de la zona. Del primero simplemente decir que ahí están sus montañas, bosques,
praderas, sus valles incluso el mismo pantano del Ebro, es de reseñar la famosa cueva de
Piscarciano, solamente explorada unos pocos kilómetros, el desfiladero de Las Palancas que es
una montaña partida por el medio con una separación de dos metros entre los que fluye un
arroyo, y la cascada de Las Pisas que en invierno ofrece un bello espectáculo. Bien se podría
decir de esta región lo que decía Menéndez y Pelayo de Cantabria que era la alfombra verde de
castilla solamente que con más propiedad.
Del patrimonio artístico de una manera indirecta le tratamos al hablar de la Iglesia. ¡Cuánto
nos queda por hacer en esta y otras Iglesias! Conservarle y recuperarle en las que se está
perdiendo es nuestro compromiso y nuestra lucha.
No lo sé si las personas han tomado la suficiente conciencia de estos patrimonios. Lo cierto es
que si perdemos alguno de los dos nos queda muy poco encanto en la zona. Es un reclamo para
todos. Se nota especialmente cuando llegan la vacaciones o coinciden algunos puentes o los
mismos fines de semana el pueblo crece de una forma considerable. Se multiplica hasta por
cinco o seis veces más de los habitantes que habitualmente tiene. Sean bienvenidos al descanso.
VALDEBEZANA Y EL LABRANTÍO
EL LABRANTÍO
Su calificativo no debe engañar. Le viene de cultivar la tierra y por supuesto será por algo.
Goza de esta capacidad de dejarse cultivar. Así lo hicieron los antepasados porque descubren su
suelo bueno. El clima menos. Pero al ser un valle de altitud, ambos factores generan un
microclima que permite el cultivo en su tierra de secano. Por lo menos el de la patata que
agradece su siembra, que lo paga generosamente con su producción aceptable y de calidad
extraordinaria. Un señor de la zona me comentaba sobre la fertilidad del valle con este producto
y me decía de una manera gráfica: “sólo necesita el agua tres veces. Una para nacer. Otra para
57
