ROBO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE ARGOMEDO.pdf

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recogida de sus cosechas de cereal, de patatas y de hierba, o simplemente del arrastre de la
madera para leña que el concejo concedía a sus vecinos.
El otro proceder consistía en asumir COLECTIVAMENTE LAS PÉRDIDAS DE GANADO
que se producían. En aquél momento tienen tres rebaños de vacas, ovejas y cabras. El número de
cabezas es bastante alto y se producen pérdidas. Su ordenanza ganadera prescribe esta obligación
compartida. ¡Vaya seguro más completo y más de sentido común!
Abundando del disfrute de los medios comunes compartidos, constatar la máquina de trillar
los cereales, el trigo, la cebada y el centeno. Ya han superado el trillo de tabla y piedras,
arrastrado por las vacas. Las cosechas de trigo no eran grandes, pero casi todos recogían lo
suficiente del pan nuestro de cada día. Los otros cereales se aprovechaban para el alimento de los
animales.
El pastoreo de los animales también era común. No tienen un pastor contratado. Son ellos
mismos pastores y dueños. Estos comportamientos comunes y solidarios algo quiere parecerse a
una cooperativa de trabajo.
Muchas cosas podían faltarles, pero de la virtud de un pueblo unido ¡vaya si dejaron
constancia! De esta unidad arranca la prosperidad de un pueblo y la calidad de vida de sus
habitantes. Merecía la pena ponerlo en práctica. Ellos eran los beneficiados. A esta razón les une
su espíritu de lucha y de trabajo.
A pesar de estas disposiciones, el tiempo que les toca vivir no les resulta fácil. Posiblemente
todos los tiempos fueron difíciles. El máximo de 272 habitantes aproximadamente y lo que es
peor los medios de subsistencia parecidos o iguales a los que había cuando eran menos. Esto les
obliga a que todos los miembros de las familias, mayores y pequeños aporten su granito de
trabajo cooperando en las tareas del campo o del ganado. Todo era poco con el fin de rentabilizar
al máximo sus pequeñas heredades de tierra o de sus pocos ganados. Así, era muy frecuente ver
en los pueblos, posiblemente en este también, algún niño guardando unos ganados en algún
prado de su propiedad o realizando alguna otra tarea agrícola. Todo esto con detrimento de la
asistencia a la escuela y de su formación intelectual. Efectivamente un método nada deseado
pero a su vez pienso que aquellos niños al sufrir estas carencias y tan de pequeños enfrentarse
con el duro trabajo en medio del frío, del calor o de la lluvia, crecían sicológicamente más de
prisa en su personalidad. Casi todos no tuvieron la posibilidad de terminar normalmente la
enseñanza primaria y menos continuar la secundaria, salvo aquellos niños que por vocación
decidían estudiar en algún colegio de enseñanza religiosa.
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