madre piedad y el colegio de soncillo.pdf

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Un grupo de vecinos de Medina de Pomar
A Madre Piedad le va a resultar familiar este pueblo, a la vez que quedará apuntado en la
agenda de su cabeza y de su alma. Muchas veces contactaría con las hermanas para preguntar de
todo lo relacionado con él. Si tenían medios, si había problemas, cómo se encontraban las niñas...
Naturalmente ella era responsable de su funcionamiento. Otras tantas, las visitaría
personalmente y se acercaría a la capilla del colegio para dar gracias al gran Fundador, Servidor
y Dador de todo bien. Y siempre con el corazón puesto en el colegio –como el de una madre en
su hijo- en esa nueva criatura de la enseñanza que había dado a luz.
Abundando en sus distintas estancias al colegio, recuerdo la anécdota que Madre Carmela,
Superiora de la Residencia de ancianos de Medina de Pomar, me contaba –y que a su vez había
escuchado a alguna religiosa mayor-, que Madre Piedad, algunos días en verano, cuando sus
obligaciones se lo permitían, lo pasaba en el colegio de este pueblo. Aquí reparaba fuerzas,
templaba el espíritu o restañaba alguna herida sufrida por la dureza del camino. Bien, por lo que
fuere, lo tenía merecido. Este lugar, dadas sus características de alta montaña, de zona verde y de
brisa de cierzo, contrarresta los rigores de un verano caluroso. Como el verano de 2003, lugar
con unas condiciones ideales para reponerse.
La última vez cuando visitó el pueblo y partió de él, se dirigió al Santuario de la Virgen de
Lourdes, para cumplir el deseo de encomendarle a la Madre, de la que era fiel devota, la
congregación, las fundaciones y su propia vida.
De seguro, que si el pueblo lo sabía, estaría bien contento de tener una compañía tan digna, de
ahí que nosotros queramos aportar un dato más de su cercanía.
En definitiva, creemos y queremos ver el sentido de este colegio y todo lo relacionado con
él, como un peldaño más en el ascenso al trampolín divino de su beatificación.
Existen algunos testigos del pueblo en el proceso. Fueron Doña Jesusa Peña, Doña Carmen
Varona, Doña María Luisa Peña, Doña Elvira Martínez y Doña Florinda Varona. Conocieron a
Madre Piedad y les cupo la satisfacción y el honor de aportar algunos testimonios de su vida
santa.
Sus devotos ya pueden rezarle y pedirle su intercesión. Desde ahora gozará de su fiesta
religiosa con su Misa propia y todo ello en espera de su canonización.
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