la parroquia de soncillo.pdf

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El retablo del altar mayor también intenta suplir las deficiencias del
anterior aunque sea mínimamente y, parece ser, que lo consiguió. Tal vez
haga bueno ese dicho tan castizo de que "a falta de pan buenas son tortas".
Y lo hace con tanta dignidad que sabe unir a su belleza todo el contenido
religioso. Está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Es de madera de
pino y de unas dimensiones considerables. Compuesto por predela y un
solo cuerpo. Esto permite contemplarle de un solo golpe de vista.
Su estilo es de factura neogótica. Las partes laterales cobijan en sus arcos
ojivales, con un apuntado soporte bien adornado por su base, las imágenes
de San Cosme y San Damián. En el centro se encuentra la imagen del
Sagrado Corazón de Jesús, cuya hornacina también ojival, de igual adorno
que las anteriores, pero mayor y situada en una superficie, ligeramente
superior, a la de los patronos.
Los tres arcos se encuentran rematados con una profusión de elementos
vegetales de adorno. Como es lógica la escultura participa de los mismos
elementos artísticos que la arquitectura, con la única diferencia de sus
volúmenes. Ahí están sus agujas, cresterías y pináculos. Todo su conjunto
está lleno de rasgos estilizados, dando la impresión de que se marchan de
su sitio hacia lo alto. Es la decoración de tracería a base de figuras
geométricas. Lo mismo hace con otros elementos de adorno curvilíneos: el
trébol cuadrifoliado, de cuatro hojas y sus formas redondas. Del que se
copiará para la confección de las vidrieras de la Iglesia.
Para resaltar todo este conjunto se encuentra esmaltado con pan de oro o
algo similar que sumado todo no es demasiado grande ese tanto por ciento
del retablo, pero luce mucho. Todo con su mejor realismo.
Al contemplarle da la impresión de que todos sus elementos tiran de
nosotros hacia arriba. Como si pretendieran acompañar al creyente en su
elevación espiritual hacia Dios.
En lo que constituye la predela se encuentra el sagrario con su ostensorio
que sirve de base para el sagrario de metal. Rompe la armonía del retablo
pero desde otro punto de vista, distinto del arte, supone una llamada de
atención del visitante, que al resaltar tanto, resulta positiva su presencia
soberana.
Otras dos hornacinas de escaso valor: la de la Inmaculada y la de San
José a cada parte del retablo contribuyen a la formación de un conjunto
completo que rellena y remata el frontal del ábside. También son de madera
de pino.
Como dato curioso la efigie del Santo Cristo que estuvo presidiendo el
altar mayor desde el año 1802 hasta el año 1923, vuelve en el año 2008 a
presidir el altar mayor, pero desde el mismo presbiterio
Algunos datos de la ficha del Retablo Mayor
Su autor es D. Eulogio Valladolid, escultor, tallista de Burgos. Año
1923. Es de madera de pino. Su coste fue de 5.500 Ptas. De factura
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