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La primera Iglesia
Como es comprensible para realizar su misión necesita de un templo
sagrado. De una Iglesia. En ella se realizan sus actividades pastorales:
desde el anuncio de la Palabra de Dios hasta la administración de los
sacramentos. Además, es el lugar de encuentro de la comunidad cristiana
que se reúne el domingo para celebrar el día del Señor. Y como todo
encuentro, en el aspecto humano, es una comunicación de aquello más
importante que nos sucede. De nuestras alegrías, penas, y de todo lo que
normalmente se comparte y se habla en la vida.
Que sepamos hasta el día de hoy el pueblo ha tenido dos Iglesias. La
primera se pudiera datar a los pocos años del nacimiento del pueblo. Estaba
ubicada en la parte noroeste, la llamada zona alta, junto a la entrada del
cementerio. No queda nada de ella. El solar se ha limpiado y forma una
pequeña finca cerrada de pared, contigua al cementerio.
Madoz hace una descripción somera de ella diciendo que es una iglesia
muy antigua. Por eso creemos con bastante razón, que sería de estilo
románico al gusto de aquel entonces. Pues no se construían de otra manera
ya que era el único estilo que se conocía. Muestra de esta hechura son las
iglesias del valle: Bezana, Virtus, Montoto, Castrillo... por citar algunas.
Aunque ya desaparecida, desde hace 130 años nos detenemos
brevemente, con la ayuda del libro de fábrica para dejar constancia de una
pequeña reseña. El documento escrito es del año 1717 y nos aporta algún
dato para satisfacer ese deseo muy legítimo de conocer cómo pudo ser.
Estas eran sus características: La torre es una espadaña. Tiene tres
troneras. Para tres campanas, dos grandes y un esquilón. Dada la fecha de
su año, el que ahora ocupa la Iglesia nueva, podemos pensar que es el
mismo. Estaba ubicada delante del cementerio adentrándose un poquito en
él. Dentro, todavía, se puede ver una esquina sillar. Su orientación como es
preceptivo, en aquel entonces, mirando al este. Tiene un pórtico amplio.
Muy necesario en esta zona para poder recogerse antes y después de las
celebraciones. Posee dos cristaleras para las ventanas. Costaron 55 reales,
que cobra Martín Arabia, de Arroyo de Valdivieso. Algo que no he podido
comprobar es la forma del ábside si era semicircular o rectangular, esta
última de reminiscencia mozárabe. El pórtico estaba orientado hacia el sur.
El año 1717, Domingo García, vecino de las Torres, blanquea la
espadaña del campanario. Es una medida preventiva de desinfección.
Cualquier contagio de aquellas epidemias mortales podía causarles la
muerte. Se hacía con las paredes del cementerio y dada la proximidad de la
Iglesia y de la torre se consideraba necesario.
Un obrero para componer la esquina de la espadaña se le pagó 136 reales
por su trabajo.
Año 1764 se gastaron en componer la cruz de la Iglesia 8 reales. El año
1828 se llevan a cabo estas obras: Levantan todas las paredes de la iglesia
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