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HISTORIAS DE IDA Y VUELTA

EN TIERRA DE HOMBRES 2005
LA FERRETERÍA
Hacía 6 meses que la habían destinado a un pequeño pueblo de la
Gomera.
Su trabajo de comercial le permitía recorrer toda la comarca y conocer
a sus gentes.

En

su

tiempo

libre

se

dedicaba

a

restaurar

muebles,

arreglar

su

furgoneta y rehabilitar la vieja casa que le habían ofrecido una familia
del pueblo.

Por

esta

ferretería,

razón

uno

llamaba

de

por

los

lugares

teléfono

que

para

más

frecuentaba

encargar

materiales

era
y

la

pedía

consejo a los encargados del negocio. Estos eran dos hermanos muy
profesionales

y

amables

que

habían

heredado

el

negocio

de

sus

padres.

EL PEDIDO
Uno de esos día que fue a recoger el material
que tenía encargado le dijo al encargado:

Hola,

¿Qué tal estás? Vengo a recoger el

material que pedí la semana pasada.
Muy bien en seguida te lo preparo.
Está a mi nombre,

¿te dejo el nº del

pedido para que te sea más fácil
buscarlo?
No te preocupes, tus pedidos siempre se
encuentran fácilmente en el almacén.

¿?

a única mujer del pueblo
que entra a la ferretería y la única que
nos llama por teléfono para hacer
Bueno eres l

pedidos.

¿Pero cómo va a ser eso? Y cuando hay
que cambiar una bombilla fundida o
comprar una manguera por ejemplo

¿cómo hacen?
Pues vienen los hombres, evidentemente.

Esta

pequeña anécdota que sucedió desde

el respeto por ambas partes, fue lo que la
animó a organizar talleres de "manualidades"
a las mujeres del pueblo.

En estos talleres se enseñaba desde colgar un
cuadro, arreglar un grifo o cambiar una rueda,
incluso

algunas

se

animaron

a

aprender

a

conducir.

Años más tarde volvió al pueblo de vacaciones e
hizo una visita a la ferretería:
le atendió una mujer.