REFLEXIÓN PARA EL TERCER DOMINGO DE PASCUA (1).pdf

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“Entonces Jesús les dijo…”
Jesús empezó a abrirles los ojos, explicándoles la Escritura. Y según les hablaba, su
mente se iba llenando de luz. Y así el camino se les hizo corto.
¡Qué bien nos viene a nosotros, en esos momentos de desilusión o desaliento,
encontrar a alguien que nos diga palabras de aliento y comprensión!
También nosotros necesitamos que Jesús nos hable y nos explique las Escrituras.
No es Jesús el que cambia para que le reconozcan aquellos discípulos de
Emaús. Son los ojos de los discípulos los que se abren y se capacitan para
reconocerle.
No se trata de ver algo nuevo, sino de ver con ojos nuevos lo que tenían
delante. No es la realidad la que debe cambiar para que nosotros la
aceptemos.
Somos nosotros los que tenemos que descubrir la realidad de Jesús Vivo, que
tenemos delante de los ojos, pero que no vemos.
Hay momentos y lugares donde se hace presente Jesús de manera especial, si
de verdad sabemos mirar, como es en el caso de los que están sufriendo la
pandemia, los sanitarios, los que están ahí para ayudar a superarla…
Jesús nos conoce muy bien porque en su corta e intensa vida, conoció muchas
pandemias: la miseria de los campesinos asfixiados por las deudas, los enajenados de
sus tierras por ricos latifundistas, la opresión romana, los impuestos abusivos de
Herodes y del templo, el hambre y las enfermedades y la desesperación violenta del
pueblo empobrecido.
Y, entonces, nos dirá que somos torpes y que tenemos poca fe, que no acabamos de
comprender que él nos acompaña siempre y que no nos deja solos.
Que no nos fiemos demasiado de nuestras propias fuerzas y que nos fiemos más de
Él.
Que de esas pandemias hizo Jesús que brotara la vida, como brotan las yemas en las
cepas dormidas.
Y nos enseñará la necesidad de la Cruz, de las dificultades para llegar a la libertad y
crecer en el amor…
.
No todo es camino de rosas. Hay que trabajar, luchar y sufrir, si queremos que nuestra
vida y la de todos termine en Pascua.
Nos probará que la Pascua es cierta, que hay salida a las situaciones difíciles, que
todo tiene sentido, que lo último, no es la desesperanza y el vacío, sino una explosión
de luz, de gozo, de Vida.
