CHILEAN BURGER KINGDOM.pdf

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el signo de “horns up” con la mano derecha, sonriendo y pronunciando:
“Heavy Metal”. Lo observo incrédulo, pero le sonrío, queriendo creer
que todo ha terminado y además teníamos un aliado entre los enemigos. Se lo comento a Tomás, pero no entiende mucho. Así que sólo le
explico que debemos irnos lo más pronto posible del aeropuerto, antes
de que alguien se arrepienta; intentando controlar mis nervios exacerbados, tomamos 2 carros de servicio, desde el aeropuerto a la zona de
paraderos de buses. Allí recién logramos respirar con algo de relajo, tras
una experiencia tan tensa. Compramos una tarjeta Oyster que nos lleva
en metro hasta el ya reservado hostal cercano a la estación “Elephant
and Castle”. Hostal, que nos recibe en un gran cuarto con capacidad
para 15 personas. Pero ya sé que en estos viajes lo que importa es el
agua caliente y un lugar seguro en donde dormir: lo primero que hago
es darme una larga ducha… Luego salimos a caminar un poco por el
barrio, visitando el famoso Big Ben y el Palacio Westminster, a sólo 30
minutos a pie desde nuestro alojamiento. La ciudad se ve amistosa y
agradable. Los londinenses, bastante civilizados, no suelen fijar la mirada entre ellos, como sí sucede en otras ciudades europeas. Londres es
una mezcla entre el mundo antiguo y el mundo moderno, con muchos
monumentos exhibiendo frases de Churchill relacionadas a la Segunda
Guerra Mundial.
Es la primera visita de THORNAFIRE a Inglaterra, y Londres es la
capital de la videovigilancia. El constante visionado de las grabaciones
que captan innumerables cámaras instaladas en la capital británica, constituye un pilar fundamental en muchas de las investigaciones de Scotland Yard. En una ciudad donde la policía, rutinariamente, va desprovista de armas de fuego, la videovigilancia por circuito cerrado (CCTV)
se ha convertido en “un sistema muy eficiente y valioso”, gracias al
cual varios delincuentes son detenidos, según informa jubilosamente
su gobierno.
Al caminar por las oscuras calles de Londres, observo antiguos locales
descuidados, y a través de las tenues ventanas de las casas, gente que a
las 22:00 horas se prepara para dormir. Una hora más tarde no quedan
muchos transeúntes y observo deambular a un número creciente de grupos de gente de color. Observo muchas capillas medievales, o de épocas
posteriores, empotradas en pequeñas esquinas; antiguos cementerios
cuyas puertas abiertas invitan sempiternamente al conocimiento… La
vida en Londres es cara, y el tránsito al revés, me produce más de al107
