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CAPÍTULO I – INTRODUCCIÓN GENERAL
La principal actividad económica de la zona es la ganadería de baja productividad,
tomando como referencia el resto de las subregiones pampeanas. Esta actividad se
asienta en el aprovechamiento del campo natural, aunque el decaimiento progresivo
de los pastizales debido a un manejo irracional (sobrepastoreo y excesivo pisoteo)
ocasionó la pérdida de especies útiles y su reemplazo por otras especies que se han
adaptado a las condiciones edáficas limitantes de la región. Esta situación podría aún
empeorarse, debido a que el incremento relativamente reciente de las actividades
agrícolas en la región ha provocado el desplazamiento de las actividades ganaderas
hacia zonas edáficas marginales en términos de productividad vegetal (Fernández et
al., 2007). Sin embargo, a pesar de las restricciones naturales, la potencialidad
ganadera del área es alta y el incremento en la eficiencia productiva del sistema
ganadero representa un desafío tecnológico importante.
Las leguminosas mejoran el valor forrajero de los pastizales.
Una de las características más destacadas de las leguminosas es su aporte en
términos del valor productivo y nutritivo durante el invierno. Es un hecho muy
reconocido por los productores que los pastizales compuestos por gramíneas y
leguminosas producen mayor cantidad de materia seca que aquellos que solo
contienen gramíneas (Taylor & Allinson, 1983, Guretzky, 2004). Esto se debe en parte
a la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN) desarrollada en simbiosis con rizobacterias,
proceso que permite a las leguminosas incrementar el nitrógeno mineral (N) del suelo
y su disponibilidad para las gramíneas (Guretzky, 2004). La transferencia de N desde
las leguminosas hacia el suelo proviene de las raíces en descomposición y los
residuos de las hojas, provocando un incremento en el valor nutricional y el
crecimiento de las especies vegetales asociadas (Guretzky, 2004, Tilman, 1982). Las
leguminosas también presentan elevados niveles de proteína cruda, y su asociación
con gramíneas de estación fría puede mejorar la distribución estacional y la calidad del
forraje producido (Guretzky, 2004).
Se han realizado numerosos esfuerzos para incorporar leguminosas “tradicionales”
como el trébol blanco, el melilotus y la alfalfa como fuente de nitrógeno y forraje de
calidad para suelos alcalinos deficientes en fósforo y con escaso drenaje, tales como
los que caracterizan a la Pampa Deprimida del Salado. Sin embargo, los resultados
han sido poco satisfactorios en estos ambientes, ya que el establecimiento de estas
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