REVISTA NUMERO 11 CANDÁS EN LA MEMORIA.pdf


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“LOS CHARCOS OLVIDADOS DE LA INFANCIA”
(relato poético) por José Ramón Muñiz Álvarez

Y pude suponer que, si partía, lo hacía hacia
los cielos despejados que juegan a mirarse en
los estanques. Maldigo aquel enero y su violencia, su voz y su maldad, es un cuchillo que sabe
segar vidas sin permiso. Maldigo la torpeza de
un destino que hiere sin pudor a los que sufren,
mirando la partida de una madre. Y quiero
recordarla, hacerla mía, ligarla al pecho mío en
un abrazo que solo puede ser aliento del espíritu.
Merece mucho más de lo que tiene, si sube hacia
esos cielos despejados, sin nubes, sin tormentas
ni pesares. Nos deja con la deuda que sentimos,
después de su bondad, de su cariño, de todos sus
regalos impagables. Y, entonces, una lágrima se
escapa, se fuga si le escribo verso alguno, si quiero recordarla en versos mágicos…
Aliento del espíritu o milagro, los versos han de
ser para una madre que vuela el infinito, si nos
deja. Aliento del espíritu o milagro, si trenzo las
palabras con paciencia, las quiero dedicar a su
hermosura. Pues ella fue tan bella como el día,
como la luz del alba que nos trajo la voz de una
mañana inoportuna. Pensad en la mañana inoportuna, robándole la luz que daba al mundo,
quitándole el aliento de su pecho. Pensad en su
partida a alguna parte, tal vez la fortaleza cuyos
muros no pueden derrumbar los más valientes.
Pensad en las cortinas que la apartan, aquellas
que la llevan a un estado de paz y de sosiego
en el vacío. Y el caso es que me falta, entre las
manos, rozarla con cariño, hacerla un beso del
aire, de la brisa que se fuga. El caso es que me
falta esa presencia, sus besos protectores, los
abrazos que siguen viendo al niño que fui siempre. El caso es que no quiero que se vaya, que no
puedo impedir, con mi coraje, su marcha a algún
lugar innominado.
Hoy siento en lo lejano la llamada de un perro
lastimero que se queja y siento al lobo. Hoy oigo
en lo lejano la llamada del pájaro del agua y de
los cárabos y pienso que soy niño todavía. Hoy
miro con envidia a los sobrinos, jugando a su
capricho en cada parque, y entiendo que los días
se me escapan.

Para María del Carmen Álvarez Menéndez

. De todos modos, pienso en el recuerdo, me
queda todavía ese recuerdo, no quiero que se
pierda esa vivencia. Y siento que el recuerdo me
traslada, me lleva a otros momentos y lugares,
y en ellos tengo madre y tengo abuelas. Y es
gracias a los lobos, las curuxas, los ecos que
nos llegan de los montes, los gritos de los viejos
castañares. Hay una resonancia tan arcaica, de
noche, con la noche, entre las sombras, a oscuras, con las luces apagadas… Es cierto que
renacen los fantasmas, que vuelven del pasado,
que regresan, que vienen a nosotros en la noche, pues solo son un tiempo en la memoria que
viene del recuerdo que suscitan las voces que
nos llegan de lo lejos.
2019 © José Ramón Muñiz Álvarez

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