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YESHAYAH

ISAIAS

63:9 En todas las angustias de ellos él se angustió; y el mensajero de su Presencia los libró.
En su amor y su piedad él mismo los redimió, los alzó y los exaltó todos los días de la
antigüedad.
63:10 Pero ellos se rebelaron y entristecieron su Kadosh Ruaj; por eso se volvió su enemigo,
y él mismo combatió contra ellos.
63:11 Pero se acordaron de los días antiguos, de Aquel que sacó a su pueblo del agua:
¿Dónde está el que los hizo subir del mar junto con el pastor de su rebaño? ¿Dónde está
el que puso en su medio su Kadosh de santidad,
63:12 el que hizo que su glorioso brazo marchara a la derecha de Moshé, el que dividió las
aguas ante ellos para hacerse un nombre eterno?
63:13 El fue el que los condujo por los abismos para que no tropezaran –como a un caballo
en el midbah,
63:14 como una bestia que baja al valle. Fue el Ruaj de YAHWEH que les dio reposo; así
pastoreaste a tu pueblo para ganarte un nombre glorioso.
63:15 Mira desde el shamaim y contempla desde tu santa y gloriosa altura: ¿Dónde está tu
celo, tu poderío? Tu anhelo y tu amor me han sido negados.
63:16 Ciertamente tú eres nuestro Padre: aunque Avraham no nos considere e Yisrael no
nos reconozca, tú, oh Yahweh, eres Avinú; desde la antigüedad tu nombre es Redentor
Nuestro.
63:17 ¿Por qué, oh Yahweh, nos haces extraviarnos de tus caminos y apartas nuestro
corazón de respetarte? ¡Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad!
63:18 Nuestros adversarios han pisoteado tu Santuario, que tu pueblo poseyó por poco
tiempo.
63:19 Hemos venido a ser un pueblo sobre quienes tú jamás gobernaste, a los cuales nunca
se ha ligado tu nombre.
64:1 Oh, sí desgarraras los shamaim y descendieras, para que ante tu presencia tiemblen
los montes, como cuando el fuego abrasa el Matorral, o como cuando el fuego hace hervir
el agua– para dar a conocer tu nombre a tus adversarios de modo que las naciones se
estremezcan ante tu presencia.
64:2 Cuando hiciste maravillas que no nos atrevíamos esperar, bajaste y delante de ti
temblaron los montes.
64:3 Tales cosas nunca se habían oído ni se habían notado. Ningún ojo las ha visto, oh
Elohé, sino solo tú, que actúas a favor de los que confían en ti.
64:4 Sin embargo has golpeado al que alegremente haría justicia, y se acordaría de ti en
tus caminos. Porque tú estás enojado es que hemos pecado; en esta situación hemos
estado desde antaño, ¿y podremos ser salvos?
64:5 Todos nosotros hemos venido a ser como algo inmundo, y todas nuestras justicias
como trapo impuro. Todos nos estamos marchitando como hojas, y nuestras iniquidades
nos llevaban como el viento.
64:6 No hay quien invoque tu nombre ni se Levante para aferrarse a ti. Porque escondiste
tu rostro de nosotros, y nos derretiste por nuestras iniquidades.
64:7 Pero ahora, oh YAHWEH, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú eres el
Alfarero; todos nosotros somos la obra de tus manos.
64:8 No te enojes implacablemente, oh YAHWEH, ni recuerdes para siempre la iniquidad.
Por favor, mira a tu pueblo, a todos nosotros.
64:9 Tus santas ciudades se han vuelto un midbah: Tzión ha llegado a ser un midbah,
Yahrusalaim una desolación.

KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994

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