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Ayala

Cuadernos
ISSN 1576-2068

Dep. Legal M-10186-2000

Número 73

de

Enero-Marzo 2018

REVISTA DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE GENEALOGÍA Y HERÁLDICA
Y CIENCIAS HISTÓRICAS

C REACIÓN

DEL

EDITORIAL

A RCHIVO H ISTÓRICO

DE LA

N OBLEZA

El reciente real decreto 836/2017, de 8 de
septiembre último (Boletín Oficial del Estado del 22 de
septiembre de 2017), ha determinado que la antigua
Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, creada en 1993, se independice de ese último y adquiera
la condición de archivo nacional autónomo, llamado
Archivo Histórico de la Nobleza. El real decreto ha sido refrendado por don Íñigo
Méndez de Vigo e Icaza, Barón de Claret.

rico de la Nobleza (o por delegación, uno de sus funcionarios).

consejero de Educación, Cultura y Deportes de la Comunidad Autónoma de CastillaLa Mancha; con siete vocales natos, que son
el Alcalde de la ciudad de Toledo; el rector de la
Universidad de Castilla-La Mancha; el director de la
Real Academia de la Historia; el presidente de la Fundación Cultural de la Nobleza Española; el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural; el subdirector general de los Archivos Estatales; el director de
la División de Derechos de Gracia y otros Derechos
del Ministerio de Justicia; y otros siete vocales designados por el ministro para un trienio, entre personalidades relevantes en el ámbito de la cultura, la investigación histórica y el mecenazgo. Como secretario del
Patronato, sin voz ni voto, el director del Archivo Histó-

En palabras del propio legislador, esta
es una institución cultural única en el mundo
en su género, un archivo abierto donde se
conservan y difunden los archivos generados y
reunidos por la nobleza española, que han sido adquiridos por el Estado, depositados o donados por sus
propietarios de forma voluntaria, para su utilización
para la investigación, la cultura o el acceso de los ciudadanos a las fuentes de información que custodia.

Es esta una decisión política y cultural muy loable, ya que en ese depósito documental se custodian
ya fondos documentales donados, vendidos o depositados por unos 250 archivos nobiliarios, que corresponden a unas 700 Casas tituladas de la Nobleza española histórica -como las de
Osuna, Frías, Fernán Núñez,
Baena, Mendigorría, Luque,
La nueva institución
Aledo, Torrelaguna, Santa
cultural es de titularidad y
Cruz, etcétera-. Un fondo imgestión estatal, se incardina
portantísimo, por cuanto los
en el Sistema de Archivos de
nobles conformaron las elites
la Administración General del
rectoras de todas las EspaEstado (Subdirección Geneñas, desde la Baja Edad Meral de los Archivos Estatales,
dia hasta la Edad ContempoDirección General de Bellas
ránea, esto es, entre los
Artes y Patrimonio Cultural,
siglos XIV y XX. Entre ella, la
El toledano Hospital de Tavera, sede del nuevo
Ministerio de Educación, Culatinente a la guerra de GraArchivo Histórico de la Nobleza
tura y Deporte), y tiene su
nada, a la anexión de NavaAbajo, don Íñigo Méndez de Vigo e Icaza, Barón de
sede en la ciudad de Toledo,
rra, a los virreinatos americaClaret, ministro de Educación, Cultura y Deporte
en el antiguo Hospital de Tanos, a las guerras en toda
vera, un gran edificio renaEuropa -Flandes, Portugal,
centista cedido por la Duquesa de MedinaAlemania, Italia-, a la defensa de la Cristianceli para estos fines.
dad contra las agresiones turcas. Una documentación preciosa para conocer la
El Archivo de la Nobleza cuenta
gran Historia de España, que hasta hace
con un Patronato que preside el ministro
poco tiempo ha permanecido en manos
de Educación, Cultura y Deporte, y que
privadas,
es decir que era en gran medida
cuenta con dos vicepresidentes, que son
muy
poco
conocida.
el secretario de Estado de Cultura y el

Los miembros de la Nobleza histórica española, y los investigadores, estamos de enhorabuena. Y
muy obligados a agradecer este real decreto al ilustrado ministro Barón de Claret.
El Dr. Vizconde de Ayala

NUESTRA PORTADA

Primera de las seis láminas de condecoraciones de todo el mundo
publicadas en la gran Enciclopedia Seguí
(Barcelona, 1907)

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018

[2 ]

DE ICONOGRAFÍA

U N R E T R ATO D E L E R U D I TO E X T R E M E Ñ O
D O N A N TO N I O D E L S O L A R Y TA B O A D A
M A R Q U É S D E C A M P O L Á TA R O
(1891-1952)
por el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala

Hace dos años llegó a mis manos, siempre
codiciosas de curiosidades iconográficas, un retrato en fotografía de excelente calidad artística, su
tamaño 16’5x11’5 cm, que corresponde a un caballero vestido con el uniforme del Real Cuerpo de la
Nobleza de Madrid, según
el modelo aprobado por
real decreto de 12 de diciembre de 1904 (Gaceta
de Madrid del 15 de diciembre). Pero solamente
ahora, algo más libre de
mis servicios a la Corona
y al Estado, he podido dedicarle la atención que
merece, hasta llegar a
identificar al retratado.

la Real Academia de la Historia (1914), y la medalla circular con su collarín de la Academia Portuguesa da Historia. He puesto en algunas de esas
menciones, el año de concesión al retratado, a
quien que enseguida
nombraré.
Con tales elementos,
y tras una pesquisa bastante breve, consistente
en cruzar los nombres de
los miembros de dichas
Órdenes y Corporaciones, identifico enseguida
al personaje como el erudito don Antonio del Solar
y Taboada, gran historiador de Extremadura, y flamante Marqués de Campolátaro desde que en
diciembre de 1951 logró
la rehabilitación de esa
merced de origen napolitano creada en 1589
(Campolattaro).

El personaje, de
mediana edad y barbilampiño, luce sobre dicho uniforme, a más de la cruz en
paño privativa del mismo
Real Cuerpo (1917), las
insignias de la gran cruz
Diré ahora algo de su
de la Real Orden de Isabel
transcurso vital; pues,
la Católica (1924), la placa
sorprendentemente, no
de la Orden del Mérito Miha sido incluido en el Diclitar con distintivo blanco cionario Biográfico Espaprobablemente de 2ª clase
ñol de la Real Academia
a juzgar por el contraste
de la Historia -descuido
Don Antonio del Solar y Taboada
de color respecto de la anachacable a los eruditos
(1891-1952)
tecedente-, la cruz (en paextremeños responsables
en un retrato fotográfico tomado hacia 1928
ño) de la Soberana y Mili(colección del autor)
del elenco-.
tar Orden de Malta (1926),
Nacido en la villa de
las de comendador de la
Alcántara (Cáceres) el 13 de febrero de 1891, fue
Orden Civil de Alfonso XII (1926) y de la Orden de
hijo de don José del Solar y Maeztu, teniente coroDanilo I de Montenegro, las de caballero de las Órnel retirado, escritor y publicista -y alcalde de Badadenes del Mérito Agrícola y Fénix de Grecia, la de
joz-, y de doña Bernarda de Taboada del Solar. Se
la Real Hermandad e Infanzones de Illescas, y las
casó en Badajoz con doña María Cristina de Commedallas Lateranense pontificia, de la Cruz Roja
bes y Fernández-Marquesta (†Badajoz 3-febde Portugal, y del Instituto Nacional de Previsión.
1947), heredera del Condado de la Torre del FresTambién la medalla-venera de Correspondiente de
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [3]

no, de cuya unión nacieron sus
cuatro hijos don Antonio (que premurió), doña Bernarda, don Álvaro y doña Dolores del Solar y de
Combes. En segundas nupcias
se casó con doña Engracia de
Amarilla y Alonso de Nora, que
fue su viuda.

la Asamblea Nacional Consultiva
en 1927-1928. Y fue sucesivamente elegido correspondiente
de la Real de la Historia en dicha
ciudad y provincia (1914), gentilhombre de cámara de S.M. en
1926, correspondiente de la Real
Academia de Bellas Artes de San
Fernando, secretario de la Comisión Provincial de Monumentos,
director del Museo Arqueológico
de Badajoz (hasta 1938), cónsul
de Grecia y de Panamá, cronista
oficial de Badajoz (1946), presidente del Monte de Piedad y Caja General de Ahorros de Badajoz, de la Caja Rural de Ahorros y
Préstamos, de la Unión Territorial
de Cooperativas del Campo de
Badajoz, y de la Asamblea Provincial de la Cruz Roja Española.

Erudito estudioso de la
historia pacense y de la presencia extremeña en el Nuevo Mundo, publicó numerosos artículos
sobre dichos asuntos, y también
transcribió documentos pacenses
e indianos. Fue, además, un gran
genealogista y un notable heraldista.

De sus obras más conocidas, muchas de ellas escritas en
colaboración con el eximio don
José de Rújula y Ochotorena,
Marqués de Ciadoncha, recordaré solo las tituladas El blasón de
Badajoz (1919), Del pasado extremeño (1927), Índice de los documentos que presentó para ingresar en el Real Cuerpo
colegido de caballeros hijosdalgo
de la Nobleza de Madrid y en la
Soberana Orden Militar de Malta
don Antonio del Solar, Taboada,
de Maeztu y del Solar (1927),
Piedras armeras de la provincia
de Badajoz (1931), Don Francisco de Montejo y los adelantados
del Yucatán (1931), Señores de
antaño. Notas sobre algunos que
pasaron por Extremadura (1944),
Godoy, Príncipe de la Paz (1944),
Hidalgos y caballeros (1945), Caballeros del ideal (1947), Del solar de Extremadura (1949), y Páginas de Badajoz, documentos y
trabajos históricos (1949).

A más de los cargos y las
condecoraciones ya mencionadas, don Antonio fue mereció la
cruz de caballero de la Orden Militar de Cristo portuguesa (1927),
y la encomienda de la Orden Civil
de Alfonso X el Sabio (1942).
Perteneció a otras muchas academias y sociedades culturales,
españolas y extranjeras.
Don Antonio del Solar y Taboada, Marqués de Campolátaro
efímero, murió en su ciudad de
Badajoz el 29 de abril de 1952,
sin alcanzar la senectud.
El retrato fotográfico que glosamos ha de datarse precisamente en los primeros meses del
año de 1928. Considerando que
fue entonces cuando, ya en posesión de todas las insignias
mencionadas al principio, recibió
efectivamente la cruz de oficial
de la Orden de Cristo -concedida
en marzo de 1927, pero que no
luce en el retrato, porque aún no
se le habría impuesto-; y considerando que sí luce, algo descolocada, la cruz de oficial de la Orden Civil de Alfonso XII -que le
fue concedida en diciembre de
1927-.

Personalidad de gran
arraigo en la capital pacense, y
de una ideología marcadamente
monárquica y conservadora, don
Antonio se afilió en 1923 a la
Unión Patriótica, que encabezó
en la provincia de Cáceres; y durante aquella dictadura primorriverista fue alcalde de Badajoz
entre 1924 y 1928, y miembro de
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018

[4 ]

DE INDUMENTARIA

SOBRE MI COLECCIÓN DE CUBRECABEZAS
por el Dr. D. José María de Montells y Galán

Era yo un mozuelo imberbe cuando mi padre me llevaba de la mano al Museo del Ejército de
Madrid. Aquellas visitas matinales y domingueras
incendiaron mi imaginación. Mi padre, que tenía la
palabra pronta y precisa,
me hablaba de la Historia
de España, de sus Reyes y
de sus generales y, yo
siempre me emocionaba
con su cháchara, tan apasionada y patriótica que, en
ocasiones, parecía que había estado junto al Cid en la
toma de Valencia o que había ayudado al general Primo de Rivera en el desembarco de Alhucemas. Y es
que mi padre tenía en sus
decires el don de la
convicción.

De aquellas
jornadas me viene, digo yo, la admiración
por los hechos de armas, por nuestros héroes y mártires, por
los soldados españoles que una vez se
enseñorearon
del
mundo. No hay, que
yo sepa, en este cansado planeta que nos ha tocado
vivir, gesta tan legendaria y fabulosa como la conquista y posterior
colonización de América por España. Nuestras victorias militares
y, también nuestras derrotas, nos
hicieron grandes. No fue fácil, hizo falta que todo un pueblo se desangrase en la consecución de
un sueño, pero se logró. Con esfuerzo y voluntad.
Así, llevamos nuestra bandera y nuestra fe a los
cinco continentes, donde todavía se escucha el eco
de nuestra presencia en los más diversos escenarios.

Quizá por todo esto y por más cosas que
tienen que ver con mi devoción por la bandera ondeando al viento, los grandes desfiles, la vida militar, en suma, comencé, hace demasiados años ya,

a coleccionar cuanta prenda de cabeza caía en mis
proximidades. Primero fue una gorra de plato de un
oficial de Regulares, luego un ros, más tarde un
casco colombiano, así hasta poseer la colección
que he cedido al Museo de
la Batalla de Bailén. Son 65
piezas, que espero que sirvan de reclamo para que,
cada vez más, este Museo
sea conocido por más personas. No en balde es el
Museo donde se recuerda
la victoria de un ejército español sobre el invasor francés, victoria que inició nada
menos que la decadencia
del imperio de Napoleón.
Me gusta pensar que mi modesta
contribución al conocimiento de la uniformidad militar, mi pequeña colección de prendas de cabeza, será
parte integrante del
recorrido por un Museo único que conmemora una gran gesta
española de la época
moderna.

Para mí tengo que,
ante la actual manipulación de
nuestra Historia, ante la explicación de la conquista y colonización de América como un genocidio, ante la supuesta convivencia
de las tres culturas, ante los mitos fraudulentos que confunden a
nuestros jóvenes, deberíamos
responder con la verdad. Museos
como este de Bailén contribuyen al conocimiento de
lo que ocurrió en el pasado sin tergiversaciones interesadas. Pienso que debemos esmerarnos en la
conservación de testimonios que den fe de los hechos históricos y transmitirlos intactos a las generaciones venideras.
Eso es lo que, en la medida de mis posibilidades, he pretendido.
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018

[5 ]

N U E V O P R E M I O D E H I S TO R I A “ Ó R D E N E S E S PA Ñ O L A S ”

bar además cuanta información considere necesaria
para decidir su fallo. Las candidaturas han de presentarse antes del próximo 28 de febrero de 2018, ya
que el fallo del Jurado será pronunciado antes
del 15 de abril, y el premio se entregará en el
mes de mayo.

Las cuatro Órdenes de Santiago, Calatrava,
Alcántara y Montesa han instituido el Premio Órdenes
Españolas para distinguir anualmente al historiador
español o extranjero que por sus trabajos de
investigación histórica hayan alcanzado un
general reconocimiento, y cuya obra esté
relacionada con lo hispánico y su proyección en el mundo.

El jurado del nuevo premio está presidido por don Pedro de Borbón-Dos Sicilias, presidente del Real Consejo de las
Órdenes, y lo integran don Alfredo Pérez
de Armiñán, presidente de Patrimonio Nacional y numerario de la Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando; doña Carmen
Iglesias Can, Condesa de Gisbert, directora de la
Real Academia de la Historia; don Feliciano Barrios
Pintado, secretario de la misma Real Academia; don
Luis Antonio Ribot García, numerario de la Real Academia de la Historia; don Marcelino Oreja Aguirre,
Marqués de Oreja, numerario de la Real Academia de
Ciencias Morales y Políticas; don Juan Manuel Villar
Mir, Marqués de Villar Mir, antiguo vicepresidente del
Gobierno; don Juan Manuel González Serna; don Carlos de Palacio y Oriol; don Manuel Gullón de Oñate,
Conde de Tepa; y don Íñigo Moreno de Arteaga, Marqués de Laserna; don Álvaro Mariátegui Valdés; y don
Íñigo de Churruca y Bonilla.

Podrán proponer candidatos las
Universidades que mantengan departamento de Historia; las Academias e Instituciones con el mismo cometido; el Real Consejo de las Órdenes; el presidente de
Patrimonio Nacional; y los representantes de las
entidades patrocinadoras. El premio está dotado con
60.000 euros, y se manifiesta mediante una artística
medalla de plata maciza en cuyo anverso se exhiben
las cruces de las cuatro antiguas Órdenes Militares,
esmaltadas en sus colores. La acuñación de esta presea ha sido realizada por la Real Casa de la MonedaFábrica Nacional de Moneda y Timbre, habiendo intervenido en el diseño el especialista en Numismática
doctor don Rafael Feria Pérez, y el especialista en Falerística doctor don Alfonso de Ceballos-Escalera Gila,
Vizconde de Ayala.
Las candidaturas han de documentar y acreditar la personalidad del candidato y el alcance y valor
de su obra y de sus estudios. Y el Jurado podrá reca-

Se trata, ciertamente, de un premio único en el
mundo, bien concebido y bien dirigido, al que deseamos larga y fructífera vida.

José Miguel
Pecos

Antiguo Maestro Mayor
de

Cejalvo
(+34) 670 826 300
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018

[6 ]

-

condecoralia@hotmail.com

DE BIOGRAFÍA

TERESA CALVO: UNA HEROÍNA EN EL MADRID
OCUPADO POR LOS FRANCESES
por el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala

A pesar de que las tan en boga -y tan
acientíficas- teorías de género buscan imponer
una visión empobrecida de la presencia de las
mujeres en la vida pública y privada de los siglos
pasados, los hechos vienen a demostrarnos otra
realidad muy distinta. Una
realidad histórica en la que
las mujeres, si bien no
igualadas legalmente a los
varones, tenían por doquier un papel relevante, y
se desenvolvían perfectamente en la sociedad española de otrora(1).

Buen ejemplo de
ello es el de doña Teresa
Calvo Pérez, una verdadera heroína en el duro Madrid de los días de la ocupación francesa, entre
1808 y 1812. Porque esta
mujer, entonces una viuda
perteneciente a una clase
social media-baja, no tuvo
reparos en lanzarse al socorro de los soldados españoles prisioneros de los
franceses, y de los soldados que combatían al invasor. Como también había hecho en aquella misma época otra de sus
convecinas, doña Paula Atienza, llamada la Madre de los Prisioneros, a la que también hemos
dedicado el recuerdo que merece(2). Ahora re-

1) Sobre la historia de las mujeres, que es corriente
historiográfica a la moda, pueden consultarse
innumerables textos, aparecidos en los últimos
decenios. Baste ahora recordar los clásicos de Georges
Duby y Michelle Perrot (directores), Historia de las
mujeres (Madrid 1993); e Isabel Morant e.a. (directores),
Historia de las mujeres en España y América Latina
(Madrid 2005-2006, en 4 volúmenes, aquí nos interesa
el tercero).
2) “Doña Paula Atienza, Madre de los Prisioneros, fallida
dama de la Orden de San Fernando en 1815”, en

cordaremos a doña Teresa.

Teresa Calvo Pérez vino al mundo en la
villa de Alaejos, al sur de Valladolid, por los años
de 1755 a 1761, en el seno del matrimonio formado por José Calvo Rodríguez y Francisca Pérez Herrero; el padre natural de Tagarabuena (Zamora), como lo fueron sus
pasados; y la madre originaria de tierra de Madrid.
Estos cónyuges, los únicos del apellido Calvo entonces residentes en Alaejos, también trajeron al
mundo a otros hijos, respectivamente nombrados
Manuela (17 de julio de
1755), Antonio (4 de marzo de 1758), otra Manuela
Benita (13 de abril de
1761), Francisco Javier (4
de diciembre de 1763) y
Marcelino (1766). Todos
ellos bautizados en la parroquia de San Pedro(3).
No he hallado el bautismo
de una niña llamada Teresa, que yo sospecho sea
una de las dos Manuelas
documentadas, pues es
conocida la costumbre de mudar de nombre al
tiempo de recibir la confirmación. Tampoco he dado con el de su hermana Vicenta, de la que luego
diré.
Sí que sabemos algo de su hermano
Francisco Javier Calvo, a quien hallamos en 1781
acompañando en su viaje a La Habana, como joven criado, al general Conde de Macuriges, que
iba allá para unirse a las fuerzas de don Bernardo

Cuadernos de Ayala, 48 (octubre-diciembre de 2011),
págs. 21-25.
3) Archivo Diocesano de Valladolid, Parroquia de San
Pedro, libros de bautizados 7º y 8º. En los libros
sacramentales coetáneos de la parroquia de Santa
María, no hay rastro documental de esta familia.

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018

[7 ]

de Gálvez(4). Y en América prosperó, pues ya en
1805 era el administrador de Correos de Orizaba,
en el partido de Vera Cruz, virreinato de la Nueva
España. En 1817 solicitó los honores de comisario de guerra -un grado elevado dentro de la administración militar-; y en 1819, conservando su
citado puesto en Orizaba, fue nombrado visitador
de la administración de Correos de Guatemala(5).

sos males que han cercado y compartido continuamente a la humanidad en esta malhadada capital durante tiempo que los franceses la dominaron, plugo a la divina providencia suscitar una
mano benéfica y consoladora que hiciera a los
desgraciados menos amargo el sacrificio de la resignación.

Y vamos ya al momento cumbre de la
existencia de nuestra castellana, es decir al de
los pesarosos años de la invasión francesa y de
la ocupación de la capital del Reino, cuando doña
Teresa Calvo contaba ya casi cincuenta años una edad avanzada para aquella época-. Y, para
conocer algo de sus beneméritos actos en aquellos días, nada mejor que transcribir literalmente
lo que de ella y de ellos publicó el Diario de Madrid del lunes 18 de julio de 1814:

tuna que había lisongeado a sus floridos años
con la esperanza de una vejez feliz; quando embestida y tomada esta capital diciembre de 1808
por el enemigo, olvido generosamente su propio
duelo para tomar una parte mui esencial en el de
sus compatriotas. Llega a sus oídos confundido
con el sonido de las trompetas y el redoble de
tambores el estruendo del cañón que por diferentes puntos batía a la villa: abandona su soledad:
vuela a las puertas de Fuencarral, Pozos, Recoletos, Santa Bárbara: se introduce por entre las
balas y el fuego, y a manera de un genio invulnerable y bienhechor derrama y esparce todo género de auxilios a nuestros valientes defensores.

Sin duda penetrará
vmd. desde luego que
intentamos hablar de
doña Teresa Calvo, de
esa célebre castellana,
natural de la villa de
Alaejos, honra de su
sexo, edificación de su
estado, dechado del
más puro y ardiente patriotismo, y modelo de
corazones religiosamente sensibles.

Por su parte,
nuestra doña Teresa se
casó con don Miguel
Rodríguez Fuertes, letrado, nombrado asesor
y auditor jurídico militar
de la Comandancia de
Tropas de las Provincias Internas de la Nueva España -Tejas-,
quien murió durante una
epidemia en Cádiz, en
Esta respetable viu1804, al tiempo de emda gemía aún en el retibarcarse para la Nueva
ro de su humilde casa
1812: el año del hambre en Madrid
España. Para aliviar su
la muerte prematura de
por José Aparicio (Museo del Prado)
viudez, el Rey le señaló
su esposo D. Miguel
una pensión de 4.000
Rodríguez Fuertes, asesor y auditor de la comanreales anuales, abonados sobre las rentas de las
dancia general de Nueva-España, arrebatado en
vacantes mayores y menores de la ciudad de
1804 por la peste de Cádiz: todavía bañaba con
México(6).
sus lágrimas los miserables restos de aquella for-

Artículo comunicado

Señor editor del diario: en medio de los horroro-

4) Archivo General de Indias (AGI), Contratación,
Pasajeros, legajo 5525, n.7, r.10.
5) Respectivamente en AGI, Correos, 234B, 236B y
94B.
6) El expediente para el cobro de su pensión en Orizaba
se halla en AGI, Correos, Veracruz, legajo 234B. Por
este expediente sabemos que también en esa estafeta
percibía otra pensión de 80 pesos mensuales su
hermana doña Vicenta. Hay otro expediente sobre lo
mismo datado en 1816: AGI, Reales Órdenes, vol. 101,
expte. 270, al folio 271.

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018

[8 ]

Arrastrando la fatalidad en pos de sí uno
tras otro los desastres nuestras pérdidas en
Uclés, Ocaña y Despeña-Perros, ocasionó la de
muchos miles de prisioneros, que conducidos a
esta capital por el soberbio e injusto vencedor,
ofrecía a nuestros ojos un espectáculo de compasión y de lágrimas. En breve los hospitales de
San Francisco y Hospicio se vieron henchidos de

miserables cubiertos de polvo y heridas, o abrasados de la fiebre. Teresa Calvo acude deshalada a estas mansiones del dolor y del llanto: a un
mismo tiempo practica los oficios de madre, de
médico y de ministro del altar: con una mano aplica las hilas a la herida, con
la otra muestra al moribundo en el Crucifixo el término
y la corona de la esperanza
del cristiano. En vano el
cruel enemigo opone a esta
caridad intrépida los insultos
más groseros, los tratamientos más humillantes, y hasta
el hierro de las bayonetas:
la heroína castellana, más
firme en su propósito quanto más contra- rrestada, excita la compasión de sus
conciudadanos, invoca su
generosidad, vuelve y revuelve con todo género de
socorros y auxilios, parece y
reaparece como el sol cercado de negras nubes en
los hospitales, en el centro
del Retiro, al encuentro de
los prisioneros que eran
conducidos a Francia: facilita a unos su fuga, proporciona otros calzado y alimento, dejando grabada en el corazón de todos
la dulce memoria de una tierna y generosa madre, que con la admiración y pasmo de los mismos franceses supo triunfar de todos los peligros,
arremeter y allanar los mayores obstáculos para
hacer menos dura la suerte de sus hijos.

Estos exemplos, señor editor, esta filantropía tan extraña a los tiempos en que vivimos, como capaz de confundir al insensible opulento y al
falso filósofo, no es justo se pierdan para nuestra
historia, en cuyas sangrientas páginas formarán
un intervalo de consuelo y alivio para los que la
leerán.

Reanimado el corazón de esta virtuosa
muger con el feliz restablecimiento al trono de
España de nuestro augusto Monarca el Sr. D.
Fernando VII (que Dios guarde dilatados años),
exaltado con la augusta presencia de este ídolo
de su actividad y de su entusiasmo; nuevamente
estimulada a vista de los prisioneros que vuelven
de su destino hechos una miseria, y segura de

que sus maternales desvelos en favor de los ilustres defensores del trono han sido y son gratos a
la Magestad, despliega actualmente un zelo cada
vez más admirable para remediar a los infelices
que a cada instante se presentan en su casa, la
qual, como la de Job, es un
asilo público al desgraciado,
y el hospicio de los indigentes. Puede en buena fe decirse que esta caritativa viuda es el ojo del ciego, el pie
del cojo, la protección del
débil y la consoladora de
afligidos. Brigadieres, coroneles, capita- nes, oficiales,
soldados, ninguno queda
excluido de los socorros
que buscan y proporciona el
corazón magnánimo y benéfico de esta generosa
castellana.

No se trata, señor
editor, de alucinar los hechos cotidianos consignados de un modo indeleble
en el corazón de los favorecidos; en el testimonio público, y en los documentos
que los acredita, tienen una
garantía mui sólida para que la maledicencia pueda calificarlos de impostura. Por nuestra parte,
deseando justificarlos y perpetuarlos en la memoria de los españoles para honor de la nación, y
corresponder en el modo posible los favores recibidos de nuestra ilustre y generosa bienhechora,
ya quando prisioneros en esta capital, ya a nuestro regreso de Francia, subscribimos a esta narración; y suplicamos a vmd. la inserte y publique
en su periódico. Madrid 10 de julio de 1814. El
capitán Lucas Villalonga Andino de Centurión. El
cadete de Reales Guardias de Corps Antonio
Quevedo. El subteniente D. Francisco de Béxar.
El subteniente Francisco Méndez. El subteniente
Antonio Lozano. Juan Machado.
Este es el relato, tan vívido, de algunas de
las hazañas de aquella gran mujer.

Nada más hemos logrado averiguar del
resto de la vida y hechos de la heroína castellana
doña Teresa Calvo Pérez, en aquel peligroso y
hambriento Madrid de los tristes días de la ocupación francesa.
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018

[9 ]

DE RE NAVAL

L A C O R B E TA U . S . S . G E O R G E WA S H I N G TO N ,
DEL MEDITERRANEAN SQUADRON (1800-1802),
EN UNA ACUARELA DE LA COLECCIÓN RODRÍGUEZ DE MARIBONA
por el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala
numerario de la Real Academia de la Mar

Poco conocido en el ámbito marítimo europeo es el hecho de que, a partir del año de 1800, la
entonces joven República de los Estados Unidos de
América (más bien del centro del norte de América), mantuvo, con carácter permanente, una fuerza
naval en el mar Mediterráneo, entonces dominado
por las escuadras británicas y francesas.

Esta fuerza naval, denominada Mediterranean Squadron, fue permanente entre 1801 y 1818; y
posteriormente Washington envió varias escuadras
con misiones determinadas, entre 1820 y 1865 –
momento en el que pasó a denominarse European
Squadron-.

El interés estratégico de esta acción naval
estadounidense se dirigía a proteger a los buques
mercantes norteamericanos en aquellas aguas, y a
controlar y a erradicar la piratería tunecina y berberisca, y más tarde la de las islas griegas. Es de recordar que los Estados Unidos tuvieron dos guerras
con las Regencias de Túnez y de Argel (las Barbary
Wars), la primera en 1801-1805, y la segunda en
1815. Aquellos combates en las costas de Trípoli
dejaron larga memoria en el sentir de los marinos y
soldados estadounidenses, y contribuyeron a forjar
la grandeza posterior de la hoy temible U.S. Navy:
por eso el famoso himno del U.S. Marine Corps
arranca con las frases From the Halls of Montezuma to the shores of Tripoli...(1).

La aparición de una interesantísima acuarela que representa sin lugar a dudas a uno de los
buques que formaron parte de la fuerza estadounidense destacada en el Mediterráneo, obra conservada en la colección del académico asturiano don
Manuel María Rodríguez de Maribona y Dávila, nos
ha movido a tomar la pluma para glosar sus aspectos artísticos e historiográficos.

1) Sobre el U.S. Mediterranean Squadron, pueden
consultarse las obras de Gardner W. ALLEN, Our Navy
and the Barbary Corsairs (Chester, 1905); y Joshua E.
LONDON, Victory in Tripoli: How America’s War with the
Barbary Pirates established the U.S. Navy and shaped a
Nation (New Jersey, 2005).

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [10]

Se trata de una obra de pequeño formato,
apaisado de 20x15,5 cm, realizada en acuarela sobre cartón. Muestra una ensenada con rocas y barcas de pescadores en primer plano, con una villa
fortificada en el plano medio -destacando una gran
torre circular almenada, y la puerta de acceso-, y al
fondo unos altos peñascos. Sobre las aguas, un buque de mediano porte, navegando de partida con
bastante trapo, que arbola dos banderas norteamericanas. La ejecución de la obra, aunque sencilla,
demuestra una notable soltura con el pincel.
La obra es de un estilo netamente napolitano, aunque no nos sirva para determinar ni la situación geográfica de la escena, ni tampoco la nacionalidad del autor, ya que ese estilo fue muy imitado
por doquier desde mediados del siglo XVIII hasta el
primer tercio del siglo XIX, espacialmente por artistas franceses, británicos y holandeses.

Curiosamente, la acuarela aparece cuidadosamente firmada –a pesar de ser obra menor- con
una cifra muy bien diseñada sobre caracteres usados entonces en la Inglaterra georgiana: las iniciales que componen esa cifra son G-L, o bien L-G.
Consultada la más importante base de datos de firmas y cifras de artistas -la que mantiene John Castagno en su web http://www.artistssignatures.com-,
parece que dichas iniciales solamente corresponderían al pintor holandés Gerrit Lamberts (Amsterdam, 1776-1850). Es obvio que dicha cifra no puede ser atribuida con seguridad, por ahora, a tal
artista, dedicado más bien al paisaje urbano y a la
conservación del Rijksmuseum, y del que además
no se conocen estancias ni viajes por el Mediterráneo, aunque sí alguna marina(2).
Examinemos ahora el buque representado
en la acuarela. A juzgar por su aparejo, se trataría
de una corbeta (pues su porte es de unos veinte
cañones, a juzgar por las portas), de tres palos,
bauprés, trinquete y mayor, todos con velas
cuadras, y el mesana con vela latina. Notemos que

2) Noticia del artista en el Biographisch woordenboek
der Nederlanden, vol. 11 (1865), por A.J. van der AA.

estos buques, por su ligereza y su gran velamen en
relación al escaso desplazamiento, conseguían,
con vientos frescos, notable velocidad sobre el
agua. Por tanto, eran muy a propósito para la misión de lucha contra la piratería.

En todo caso, la identificación del buque representado puede abordarse a partir de la propia
acuarela, y de los elencos de los buques integrantes del Mediterranean Squadron en la primera guerra de Berbería (1801-1805), ya que los personajes
representados, y el estilo de la obra, indican que se
corresponde con esas fechas de la plena era napoleónica.

Y comprobamos que de esta clase de buques (corbeta o sloop of war en el léxico naval anglosajón de la época), hubo uno en el Mediterranean Squadron: el nombrado George Washington, de
624 toneladas de desplazamiento, 33 metros de eslora y 10 metros de manga, que montaba 24 cañones de a 9, y 8 cañones de a 6, siendo su tripulación de 220 hombres. Había sido construido como

mercante en Providence en 1793, con un coste de
69.024 dólares, y fue comprado por el Congreso en
1798. Se halló en la primera y en la segunda rotación de nuestra flotilla mediterránea, o sea entre los
años de 1801 y 1802, participando así en la primera
guerra berberisca. Fue el primer buque de guerra
norteamericano que entró en el Mediterráneo (en
septiembre de 1800), mandado por el capitán William Bainbridge, a quien parece que después sustituyó –quizá a título de interino- el capitán John
Shaw.

Por cierto, la George Washington visitó a finales de 1800 el puerto español de Alicante, y regresó a los Estados Unidos para ser reparado.
Vuelto al Mediterráneo en los primeros meses de
1801, visitó puertos franceses e italianos –en uno
de los cuales pudo muy bien realizarse la acuarela
que glosamos-, retornando a Málaga y desde allí a
Filadelfia, ya a mediados de abril de 1802. Allí fue
inspeccionado y, considerándolo en mal estado, fue
inmediatamente dado de baja en la U.S. Navy, y
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [11]

vendido a particulares en mayo de aquel mismo
año(3).

Digamos algo del principal comandante del
buque de nuestro interés: William Bainbridge, nacido en
Princeton, entonces provincia
británica de New Jersey, en
1774. Comenzó su carrera naval como capitán mercante
(1792-1798), incorporándose
en 1798 a la naciente U.S.
Navy. Segundo del schooner
U.S.S. Retaliation en las Indias
Occidentales, buque que hubo
de rendirse a dos fragatas
francesas. Al año siguiente de
1799 pasó a mandar el bric
U.S.S. Norfolk, de 18 cañones.
En 1800, en los prolegómenos
de la primera guerra berberisca, pasó a mandar nuestra
U.S.S. George Washington,
que condujo hasta Argel, y
desde allí a Estambul. Mandó
enseguida la fragata U.S.S. Philadelphia, que embarrancó ante Trípoli, quedando prisionero con toda
su tripulación durante nueve meses. Tras ser liberado, regresó a los Estados Unidos, donde fue encausado y resultó absuelto. Mandó después el puerto
de Charleston y las fragatas U.S.S. President
(1809-1812) y U.S.S. Constitution (1812), a bordo
de la cual logró la derrota y captura del buque británico de superior porte H.M.S. Java. Desde entonces Bainbridge y sus hombres pasaron a ser considerados héroes nacionales; el presidente le
concedió la medalla de oro del Congreso, y el municipio neoyorquino encargó su retrato al artista Gilbert Stuart (1755-1828), quien lo realizó hacia 1814,
y hoy se conserva en el United States Naval Academy Museum. En 1815, ya con el rango de comodoro, participó en la segunda guerra berberisca o
Algerian War al mando del Mediterranean Squadron
(mando que mantuvo hasta 1821). A su regreso a
su patria sirvió destinos en tierra, falleciendo en
1833 en Filadelfia, donde yacen sus restos. Varios
buques estadounidenses han llevado su nombre,
así como varias poblaciones, fortalezas y calles(4).

3) Sobre este buque, véanse los estudios de Donald L.
CANNEY, The old steam navy (Annapolis, 1900); y de
Hovard Irving CHAPELLE, The History of the American
Sailing Navy. The ships and their development (New
York, 1949).
4) Thomas HARRIS, The life and services of
Commodore William Bainbridge, U.S. Navy
(Philadelphia, 1837); James Fenimore COOPER, Lives

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [12]

Al parecer fue sustituido en el mando de la
corbeta por el capitán John Shaw; esto debió ocurrir
al tiempo del postrer retorno del buque a los Estados Unidos, en marzo-abril de
1802. Shaw, nacido en Mountmelick (Irlanda) en 1773, emigró a los Estados Unidos en
1790, estableciéndose como
marino mercante en Filadelfia.
Cuando se organizó la U.S.
Navy en 1798 fue alistado como teniente, sirviendo a bordo
del buque U.S.S. Montezuma
en las campañas contra los
franceses. En 1799 pasó a
mandar el schooner U.S.S. Enterprise, con el que capturó
siete buques franceses y recuperó otros mercantes estadounidenses, mereciendo mucha
fama. En 1800, al mando de la
fragata U.S.S. Adams se incorporó al Mediterranean Squadron, y participó en la primera
guerra berberisca. Promovido
a capitán en 1807, en la guerra contra los británicos
de 1812 mandó la estación naval de Nueva Orleáns
y la fragata U.S.S. United States. Murió en Filadelfia
en septiembre de 1823. Varios buques norteamericanos han ostentado su nombre, así como lo lleva
una isla caribeña(5).
En conclusión, considero que la obra conservada en la colección Rodríguez de Maribona es
una verdadera rareza iconográfica, pues las imágenes de los buques de la entonces recién nacida
U.S. Navy (organizada, sino creada, en 1798), son
escasísimas. Y no existe ninguna de la corbeta
U.S.S. George Washington, que es el buque que
identificamos en ella. De ahí que su valor principal
no sea el artístico –aunque se trate de una acuarela
de cuidada ejecución-, sino sobre todo el iconográfico. Y cuyo conocimiento y divulgación viene a enriquecer la historiografía naval norteamericana de su
época fundacional.

of distinguished American naval officers (Philadelphia,
1846); James BARNES, Commodore Bainbridge: from
the gunroom to the quarter-deck (1897); H.A.S.
DEARBORN, The life of William Bainbridge (Pinceton,
1931); y David F. LONG, Ready to hazard: A Biography
of Commodore William Bainbridge, 1774-1833 (Hanover
N.H., 1981).
5) James Fenimore COOPER, Lives of distinguished
American naval officers (Philadelphia, 1846); y también
History of the Navy of the United States of America
(Nueva York, 1856).

DE CASTILLERÍA

E L C A S T I L L O D E A R B E T E TA :

A L G U N A S N O TA S D E S U S M I L A Ñ O S D E H I S TO R I A
por el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala

Trazar una historia completa de los orígenes
y la evolución histórica del castillo de Arbeteta, inmediato a la población de este mismo nombre, que
hoy pertenece a la provincia de Guadalajara como
antes lo fue de la de
Cuenca, no es posible. No se conservan
apenas antecedentes
documentales del castillo de Arbeteta con
anterioridad al siglo
XII, correspondiendo
sólo a momentos determinados los que
existen con anterioridad al siglo XV. Las
fuentes históricas plenomedievales han de
ser, pues, el propio
monumento o fábrica
de la fortaleza; mientras que para la baja
Edad Media contamos
ya con más documentos, si no abundantes
sí al menos suficientes para conocer en líneas generales la historia de este castillo,
que proceden del Archivo Municipal de
Cuenca, del Archivo
Ducal de Medinaceli, y
del Archivo General
de Simancas.

A juzgar por su posición y su rica, la fortaleza de Arbeteta debe datarse en el siglo X cuando
menos, quizá sobre la base de un castro más antiguo, prerromano si atendemos a su posición geográfica –un enriscado cerro, cortado a pico por tres
de sus lados sobre un río que lo rodea. Por cierto
que hace ya muchos años se hallaron en la misma
plaza mayor del pueblo algunas sepulturas ibéricas(1).

1) Francisco LAYNA SERRANO, Castillos de Guadalajara (Guadalajara, 1933; utilizo la 4ª edición, 1994), vol. II,

En cuanto al topónimo del lugar, algunos autores lo hacen prerromano, derivado del celtíbero
alp-, sitio montañoso, fonéticamente derivado a arbquizá por confusión con el latino alb-, albo o blanco,
en referencia a la nieve que cubre estas
montañas del Alto Tajo. A ese sufijo celtíbero le seguiría el apelativo (b)eteta, compuesto de –eta, zarza, y
–eta, locativo plural:
es decir, lugar de zarzas. Todo ello, ciertamente, no se opone a
la configuración y apariencia de este terreno(2).

Sin embargo,
Menéndez Pidal no recoge este topónimo
como prerromano, al
tiempo que los autores más respetados le
atribuyen raíz latina y
origen mozárabe –lo
delata la falta de sonorización de la t intervocálica-, pero con
artículo árabe: nuestro
beteta derivaría así
del colectivo latino en
-etu, -eta, construido
sobre abiete, abeto.
La aféresis de /a/ se debe a un falso análisis de su
unión con el artículo: l’abeteta}la beteta. Abeto no
designaría allí un abeto propiamente dicho, sino el
conjunto de una variedad de pinos, en general. El
topónimo se completaría con el artículo árabe al-, y
el paso secundario de l a r, como ocurre también
en el topónimo armuña. Arbeteta vendría a significar, pues, lugar de pinares. Lo cual es absoluta-

página 297.
2) Fernán CABALLERO, Nomenclatura geográfica de
España (Madrid, 1834), pág. 70. Jaime de QUEREXETA, Diccionario onomástico y heráldico vasco (Bilbao,
1971), II, pág. 64.

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mente exacto como descripción del término geográfico(3).

En todo caso, la baja mampostería del aparejo, las labores constructivas y la planta de toda la
parte sur, en que se enclava la torre del homenaje
que defiende el acceso al castillo, delatan un origen
árabe. Ello confirmaría que se trata de una fortaleza
secundaria dentro del
cinturón de fortificaciones que defendía por el
norte el Califato de Córdoba, dependiendo de la
Marca Media cuya capital se hallaba en la no
muy lejana Medinaceli.
Notemos que Arbeteta
se encuentra en la zona
clave de la confrontación
entre el Califato de Córdoba y el Reino de Castilla, en los siglos clave
de la plena Edad Media,
y particularmente en el
periodo que transcurre entre la conquista de Toledo
(1085) y la batalla de las Navas de Tolosa (1212).

La intención de sus constructores es clara:
la defensa de uno de los escasos pasos que atravesaban sobre el Alto Tajo y la serranía de Cuenca,
comunicando esta ciudad –y a su extensa cabaña
de ovejas merinas- con el norte de Castilla, especialmente con los pastos y las tierras sorianas y riojanas.

Dejando aparte algunas leyendas, no comprobadas, que atribuyen la posesión de la fortaleza
a los freires hospitalarios de la Orden de San Juan,
las primeras noticias documentales datan, como señalábamos antes, del siglo XII, cuando el Rey Don
Alfonso VIII concedió como término al Concejo de
Cuenca, por su privilegio rodado datado en aquella
ciudad el 17 de enero de 1190, las aldeas de Mantiel, Cereceda, La Puerta, Viana, Solanilla, Peralveche, Arbeteta –Arbetetam-, Palomarejos y Huerta
Vellida(4),
Totas integre, cum omnibus terminis
suis, pascuis, montibos et aquis, et cum
omnibus directuris et pertinentiis suis,

3) Ramón MENÉNDEZ PIDAL, Toponimia prerrománica
hispana (Madrid, 1952). Emilio NIETO BALLESTER, Breve diccionario de topónimos españoles (Madrid, 1997),
pág. 89.
4) Archivo Municipal de Cuenca, leg. 1, expte. 1. Transcrito íntegramente por F. Antonio CHACÓN GÓMEZ-MONEDERO, Colección diplomática del Concejo de Cuenca, 1190-1417 (Cuenca, 1998), págs. 69-70.

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iure hereditario in perpetuum habendas
et irreuocabiliter posidendas.

Desde el mismo momento de la repoblación
cristiana del territorio, Arbeteta y su castillo pasaron, pues, a pertenecer al poderoso Concejo de
Cuenca, uno de los grandes concejos reconquistadores y repobladores más clásicos del sur del Duero –como Segovia o Ávila-, caracterizados por
una gran fuerza militar y
colonizadora, y por esta
razón dotados de un extenso alfoz regido desde
la ciudad reconquistada
en el 1177. La concesión
en 1189-1190 del célebre
Fuero de Cuenca será
coetánea a la demarcación territorial decretada
por el Rey Alfonso(5). A
mediados del siglo XIII,
la expansión repobladora
de Cuenca se detuvo, y
poco después la nobleza allí establecida -las poderosas familias Carrillo, Albornoz, Mendoza y Acuña,
entre otros linajes menores-comenzó un largo proceso de presiones y luchas para apropiarse de tierras y derechos concejiles, viéndose Cuenca forzada a dedicar gran parte de su atención a resistir
esas presiones para defensa de sus territorios. Estos conflictos alcanzarán su auge durante el siglo
XV, al socaire de las luchas civiles y de la debilidad
del poder político en Castilla(6).
Será en tal contexto histórico cuando Arbeteta –hasta entonces una aldea de la Tierra de
Cuenca- sufra la embestida de un poderoso magnate del norte soriano: el Conde de Medinaceli, interesado en extender sus estados hacia el sur, para
contrarrestar la creciente influencia de los Mendoza
de Guadalajara, y al mismo tiempo controlar los

5) Julio GONZÁLEZ, “Repoblación en tierras de Cuenca”, Barcelona, 1er Simposio Internacional de Historia de
Cuenca. Cuenca y su territorio en la Edad Media, A.E.M.,
Madrid-Barcelona, 1982. Y Repoblación de Castilla la
Nueva (Madrid, 1975-1976). Yolanda GUERRERO NAVARRETE y José María SÁNCHEZ BENITO, Cuenca en
la Edad Media: un sistema de poder (Cuenca, 1994).
6) María Concepción QUINTANILLA RASO, “La implantación de la nobleza y relaciones de poder en la tierra de
Cuenca en la Baja Edad Media”, Relaciones de poder en
Castilla: el ejemplo de Cuenca (Cuenca, 1997). Concepción SÁNCHEZ PABLOS, “La presión nobiliaria sobre las
tierras concejiles de la Castilla bajomedieval: el caso de
Cuenca”, ponencia presentada en el VII Congreso de la
Asociación de Historia Económica, Zaragoza, septiembre
2001.

pastos y las rutas laneras entre Soria y Cuenca.
Medinaceli utilizará para ello a sus redes clientelares conquenses, a través de las cuales realizaba incursiones y presionaba por la zona noroeste del alfoz de Cuenca. En 1468, el Concejo de Cuenca se
quejaba al Rey de las intromisiones de Medinaceli
en Armallones y Arbeteta, solicitando además el auxilio del Maestre de Santiago, del Marqués de Santillana, del Obispo de Sigüenza, de don Pero Carrillo y de la Hermandad, para oponerse a ellas (7) . Un
año más tarde se
apoderó Medinaceli del castillo de Alcantud, y sobre estas bases intentaba apoderarse de
todo el sexmo de
la Sierra conquense. So capa de obtener compensación por ciertos
vasallos que tenía, y que el Rey Don Enrique le ordenó dejar libres, llegó a ocupar durante bastante
tiempo los lugares de Arbeteta, Villanueva de Alcorón, Recuenco, Pozuelo, Huerta Pelayo, Armallones, Zahorejas, Poveda y Carrascosa.

Porque la fortaleza de Arbeteta cayó en sus
manos en el otoño de aquel mismo año de 1469,
quizá por traición de su alcaide Alfonso Bordello -a
quien la ciudad de Cuenca sometió a proceso porque, negándose a recibir la gente de guerra enviada desde Cuenca, entregó el castillo a Álvaro Carrillo-, provocando una violenta reacción del Concejo
de Cuenca, que llamó en su auxilio a Álvaro de
Mendoza y al Obispo de Sigüenza. Al propio tiempo, Álvaro Carrillo, vasallo conquense del Conde de
Medinaceli, saqueaba la comarca de Arbeteta, al
frente de cuya fortaleza había puesto como alcaide
a otro de sus clientes conquenses, Gómez Carrillo
de Albornoz, que realizaba prácticas de dominio
abusivas sobre estas tierras y sus habitantes, y
continuó realizándolas a pesar de la intervención
regia(8).

El intento conquense de atacar el castillo de
Arbeteta, con sus hombres, los de Álvaro de Mendoza y los del Marqués de Villena, provocó en el
mismo mes de octubre de 1469 la acometida contra
la propia ciudad de Cuenca del poderoso Conde de
7) Archivo Municipal de Cuenca, leg. 198, expte. 2, folios

21 vto., 22 vto. y 53 vto. (31-X-1468); expte. 3, fol. 170
(19-IX-1469); fol. 171 (25-IX-1469); expte. 3, fol. 70 (3-X1469).
8) María Concepción QUINTANILLA RASO, “La implantación de la nobleza...”, pág. 121, notas 83-85.

Medinaceli y su aliado el no menos poderoso don
Pero Carrillo(9).

Las apetencias señoriales de Medinaceli, ya
consolidadas de facto, cuajaron al fin de iure muy
avanzado el siglo XV, cuando los Reyes Católicos,
mediante cédula data el 18 de marzo de 1477, concedieron a don Luis de la Cerda, quinto Conde de
Medinaceli(10), el señorío sobre varios lugares, entre ellos este de Arbeteta, con su fortaleza y término, junto con otros
400 vasallos también en la Tierra de
Cuenca, como remuneración de los
15.174 florines de
oro que le adeudaban como parte del
pago de la dote de
su esposa la Infanta Doña Ana de Aragón y Navarra, por cierto fallecida en aquel mismo mes(11).

Todo esto se explica no tanto como remuneración de los servicios que había prestado el magnate castellano a los Reyes en sus guerras contra
los partidarios de la Excelente Señora -la desgraciada Princesa Doña Juana, llamada la Beltraneja-,
sino, en realidad, como consecuencia de la concordia que había alcanzado con ellos, y como compensación por la renuncia de su esposa la Infanta
Doña Ana a sus pretensiones sucesorias -que no a
sus derechos- sobre el trono de Navarra(12). Dos
años más tarde, nuestro quinto Conde de Medinaceli, Señor de Arbeteta y otras muchas villas y lugares, era elevado a la dignidad ducal, y convertido
en el flamante primer Duque de Medinaceli.
La posesión de Arbeteta consolidaba el formidable dominio del Duque de Medinaceli sobre todas las tierras del Alto Tajo, e incluso su penetración en la Alcarria, en las tierras tradicionalmente

9) Archivo Municipal de Cuenca, leg. 198, expte. 3 (9-X1469).
10) Sobre la Casa Ducal de Medinaceli, véase Francisco
FERNÁNDEZ DE BETHENCOURT, Historia Genealógica y Heráldica de la Monarquía Española (Madrid, 18971920), vol. V (Casa de la Cerda).
11) Archivo Ducal de Medinaceli, Medinaceli, leg. 65,
núm. 5. Véase Antonio SÁNCHEZ GONZÁLEZ, Medinaceli y Colón. La otra alternativa del descubrimiento (Madrid, 1995), págs. 121-122.
12) Ya hemos señalado que el Duque estaba casado con
la Infanta Doña Ana de Aragón y Navarra, finada en marzo de 1477: los Reyes confirmaron entonces al Duque el
señorío de las villas de La Guardia y Los Arcos, y ratificaron la donación de esta de Arbeteta. Archivo Ducal de
Medinaceli, Medinaceli, leg. 65, núm. 5.

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [15]

poseídas por su gran rival el Duque del Infantado.
Por otra parte, Arbeteta, la villa situada más al sur
del Ducado, se hallaba sobre la ruta más directa
entre Soria y Cuenca,
lo que permitiría a los
Duques de Medinaceli
el control de la célebre y pujante industria
lanera de la ciudad
del Júcar. Cuyas quejas contra el latrocinio
sufrido -la última, datada ya en 1480(13)fueron completamente
inútiles.

Al primer Duque de Medinaceli se
debe, sin duda alguna, la profunda reforma de la fortaleza -probablemente la única de cierta envergadura que este vetusto edificio ha sufrido-, que delatan los muros del
lado norte, es decir los que caen sobre el barranco
del río de La Rambla, en los que se abrieron grandes ventanales con poyos laterales, y algunos pretiles perforados para uso de las armas de fuego.
Queda también una tosca garita, con su tronera
también guarnecida.
Sintiéndose cercano a la muerte, el primer
Duque de Medinaceli otorgó su testamento en Cogolludo con fecha del 2 de noviembre de 1501, en
cuya escritura decía que
Yten, por quanto yo sienpre trabajé y procuré de acreçentar y aumentar mi mayoradgo, e en aquesta misma voluntad esto
agora, y como quiera que la mi villa de Arbeteta y su tierra y fortaleza e rentas, no
es del dicho mi mayoradgo, e la yo gané
y adquirí, la mando a don Juan de la Çerda mi hijo, y la meto y pongo e ynvisto en
el dicho mayoradgo, para que quede e
permanezca en él... (14)

Muerto el primer Duque de Medinaceli en
aquel mismo año de 1501, la villa de Arbeteta hizo
pleito homenaje a su nuevo Señor, don Juan de la
Cerda, segundo Duque de Medinaceli, el 13 de noviembre de 1501(15).

13) Archivo Municipal de Cuenca, leg. 201, expte. 2, folios 167-168 (19-II-1480).
14) Archivo Ducal de Medinaceli, Medinaceli, leg. 7, núm.
1-1. Copia en la Real Academia de la Historia, colección
Salazar y Castro, ms. M-9, folio 45. Transcrito por Antonio SÁNCHEZ GONZÁLEZ, op. cit., pág. 306.
15) Archivo Ducal de Medinaceli, Medinaceli, leg. 54,
núm. 62.

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [16]

Sin embargo, villa y castillo no llegaron a integrarse en la Casa de Medinaceli, toda vez que
muerto don Luis de la Cerda y a instancias de la
ciudad de Cuenca -a
la que ya sabemos
pertenecían villa y
castillo desde el siglo
XII-, la Corona y el segundo Duque llegaron
a una concordia mediante la cual, a cambio de otras compensaciones, Arbeteta retornaba al realengo,
es decir al Concejo
conquense.

En consecuencia, Sus Altezas libraron cédula fechada en Cazalla el 28 de febrero de
1502 y dirigida al
Concejo, justicia, rregidores, caualleros
y escuderos, oficiales et omes buenos
de la cibdad de Cuenca: vimos una petición que nos enbiastes suplicar mandásemos entregar a esa cibdad la tenencia de la fortaleza de Arueteta, con la
juredicción de la dicha villa et su tierra,
como la tenyades antes que el duque
de Medinaceli la oviese, et en quanto a
la dicha tenencia por que nos pertenesce proveer de ella, avemos ya proveydo
de ella, et en lo que toca a la juredición
de la dicha villa a nos place que esa
cibdad use de ella como antes lo fasía,
et enbiamos mandar a Alfonso Osorio,
nuestro capitán, ... que no se entrometa
en cosas que toquen a la juredicción...
Fecho en la villa de Caçalla a veinte y
ocho de hebrero de quinientos e dos
años. Yo el rrey. Yo la rreyna(16)

Muy pocos años después, en marzo de
1512, quiso la ciudad de Cuenca derribar completamente esta fortaleza -seguramente por razones de
economía, visto que los gastos de su mantenimiento resultaban muy elevados-, y así lo instó de la Corona(17), que encargó al corregidor el pertinente informe:
Doña Juana, etc. ... A vos ... my corregidor ... de la cibdad de Cuenca ... salud

16) Archivo Municipal de Cuenca, ms. 63-10. Archivo Ducal de Medinaceli, Medinaceli, leg. 65, núm. 6.
17) T. IGLESIAS MANTECÓN, Índice del Archivo Municipal de Cuenca (Cuenca, 1930), págs. 183-184.

e gracia. Sepades que el concejo ... de esa
dicha cibdad me
ynbiaron a fazer
rrelación que
suplicaron de
una cédula por
la qual ynbiaba
mandar que todo lo que paresciere tener necesidad de rreparo en la fortaleza de Arbeteta, la dicha cibdad lo rreparase ... e que
la devía mandar rrevocar ... porque está
edificada en los lugares de los seysmos
de ella, e por ser la dicha tierra de grandes pastos e muy aparejada para la
granjería de los ganados, por ser como
diz que son tan finos, e que sy la dicha
fortaleza se derribase se poblaría mucho la tierra e abría más abundancia de
lanas e de gganados ... e ... vos mando
que ... ayáis buestra ynformación ...quál
sería más probecho, que se derribase o
no ... e la ... ynbiad ante my al my Consejo. Dada en la cibdad de Burgos a
treynta dyas de abril de myll e quinientos e doze años. Çapata. Múxica. Santiago. Sosa. Cabrero. Escrivano Valderrábano, registrada(18)

La pretensión concejil conquense, por razones que no sabemos pero que intuimos, no llegó a
prosperar, gracias a lo cual hoy podemos ver todavía la soberbia mole del castillo coronando Arbeteta.

Vuelto el castillo de Arbeteta a la jurisdicción
señorial del Concejo conquense, es decir al realengo, la Corona tomó a su cargo el nombramiento de
los alcaides, a los que señaló un salario anual de
250.000 maravedís en metálico, más 250 fanegas
de pan por mitad de trigo y de cebada(19). Parece
que apenas alguno de ellos llegó a desempeñar esta alcaidía de manera efectiva, es decir residiendo
en la fortaleza: los alcaides, casi todos cortesanos
residentes en Madrid, más bien lo hicieron mediante tenientes, que eran quienes la servían presencialmente.

18) Archivo General de Simancas, Registro General del
Sello, abril de 1512, sin foliar.
19) Julián PAZ, Castillos y fortalezas del Reino. Noticia
de su estado y de sus Alcaides durante los siglos XV y
XVI (Madrid, 1914; pero utilizo la edición de Madrid,
1978), pág. 38.

Gracias a la
documentación simanquina (20) , conocemos bastante bien
la relación de alcaides
y tenientes de alcaide
nombrados por la Corona a los largo de los
siglos XVI y XVII, que
es la siguiente:

1502
Alonso Osorio, comendador de Yegros y hospital de Toledo en la
Orden de Santiago, capitán de Sus
Altezas, con 60.00 maravedís de salario, más 250 fanegas de pan mediadas. Murió el 8 de diciembre de
1509, estando casado con doña Catalina de Peñalosa, y ambos eran vecinos de Ocaña. El comendador fue
hijo del también comendador García
Osorio, trece de la Orden de Santiago, y de doña María de Perea.
Diego de Zúñiga, cazador mayor
del Rey Don Felipe; pero parece que
no llegó a tomar la posesión de esta
alcaidía.

1506
1509
14-jul-1533

Alonso Osorio, hijo del comendador
homónimo, vecino de la villa de Ocaña. Renunció la alcaidía. Era su teniente Andrés de Oter.

Se entrega la alcaidía a Gaspar Ramírez de Vargas, Señor de Acebrón
y Villarrubio, secretario y del Consejo
de S.M., escribano de Cortes, regidor y vecino de Madrid, fallecido el 5
de agosto de ¿1579? La quitación
consistía entonces en un salario de
52.500 mrs, 187 fanegas y media de
pan, por mitad de trigo y cebada, y
150 cántaras de vino, que se le libraban anualmente. Estuvo casado con
doña Juana de Hurtado de Mendoza,
hija de don Juan Hurtado de Mendoza, Señor de Fresno de Torote, y de
doña Nufla de Vozmediano(21).

20) Archivo General de Simancas, Escribanía Mayor de
Rentas, tenencias de fortalezas, legajo 1; y Contaduría
del Sueldo, tenencias de fortalezas (2ª serie), legajos
370(1) y 378.
21) Francisco FERNÁNDEZ DE BETHENCOURT, op.
cit., vol. II (Casa de la Cueva), pág. 316. Jerónimo de la
QUINTANA, Historia de Madrid (Madrid, 1629), II, folio

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [17]

4-dic-1574

5-ago-1578

1613-1615

Por fallecimiento
del anterior fue
nombrado alcaide don
Alonso
Ramírez
de Vargas, fallecido
en Madrid (San
Nicolás)
el 13 de
marzo de 1615 (no testó, dio poder
para testar a don Gaspar Ramírez
de Zúñiga su sobrino). Fue casado
con doña María de Zúñiga, hermana
de don Pedro, Marqués de Flores
Dávila; fueron padres de don Gaspar, que murió sin sucesión, y de doña Mariana de Zúñiga Ramírez, que
sucedió en esta alcaidía(22).
Se realizan en la fortaleza de Arbeteta diversas obras(23).

22-ago-1615 A propuesta del difunto alcaide, el
Rey hace merced de la alcaidía a
doña Mariana de Zúñiga, para la
persona que con ella se casase, y
que mientras tanto la sirviese y disfrutase don Gaspar Ramírez de Zúñiga, su hermano (sobrinos ambos
de don Alonso Ramírez de Vargas).
23-abr-1616
12-jun-1625

pal de Santa María(24). No pudiéndola servir por su condición femenina, en la fecha del margen, S.M.
aprobó la designación
de teniente hecha por
doña Mariana de Zúñiga
en la persona de Jerónimo de Mata.

Gaspar Ramírez de Vargas designa
sucesor en la alcaidía a su hijo Alonso; en su defecto a su hijo Antonio; y
en su defecto a su hijo primogénito
Juan.

Pleito homenaje de don Gaspar Ramírez de Zúñiga, Señor del Acebrón, Castillejo, Villarrubio y Solera.

Por muerte del anterior, obtuvo esta
alcaidía doña Mariana de Zúñiga
Ramírez, Fue mujer de don Antonio
de la Cueva, hermano del Duque de
Alburquerque. Las casas del mayorazgo estaban en Madrid, fronteras a
San Nicolás, y salían a la calle princi-

266 vto.
22) Jerónimo de la QUINTANA, op. cit.
23) Archivo General de Simancas, Consejo y Juntas de
Hacienda, Felipe III.

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [18]

1659
c. 1660

19-mar-1625
Pleito
homenaje del teniente
alcaide Jerónimo de
Mata y Peña, rey de armas de S.M. Originario
de Vivar del Cid, en tierras burgalesas, fue
nombrado rey de armas
el 1º de mayo de 1621,
en la vacante de Lamberto de Vos; ya había
hecho funciones de rey
de armas en las honras
de Don Felipe III, y por ello se le dieron luego los correspondientes lutos.
En 1636 obtuvo licencia para ir a León. Murió el 6 de junio de 1639, dejando dos hijos menores huérfanos,
de trece y de ocho años (a Jerónimo,
el mayor, Su Majestad le negó la sucesión de la plaza de su padre, pero
le hizo merced de plaza en el Seminario de San Lorenzo). Se conservan en Zamora y Peralada (Gerona)
algunas de sus certificaciones de armas, y varias minutas en Madrid(25).

Último recibo suscrito por doña Mariana de Zúñiga Ramírez, como titular de esta alcaidía.

El Rey hace merced vitalicia de esta
tenencia a doña Juana de Ribera
Ibáñez de Segovia, VI Señora de
Matute, hija única de don Diego de
Segovia Báñez de Ribera, V Señor
de Matute, oidor en Granada, alcalde
de corte, vocal del Consejo de Indias, decano del Supremo de Castilla y asesor del Consejo de Guerra,
electo virrey de la Nueva España, y
de su esposa doña Catalina de Ronquillo y Fonseca(26).

24) Jerónimo de la QUINTANA, op. cit.
25) Alfonso de CEBALLOS-ESCALERA GILA, Heraldos
y reyes de armas en la corte de España (Madrid, 1993),
pág. 244.
26) Juan ROMÁN Y CÁRDENAS, Noticias Genealógicas

3-oct-1663

1681

Posesión de la alcaidía a don Antonio de Mendoza Caamaño y Sotomayor, II Marqués de Villagarcía y
Vizconde de Barrantes, Señor de la
Casa de Rubianes, del Consejo de
Guerra, gentilhombre de cámara de
S.M. y su embajador en Génova y en
Venecia, caballero de la Orden de
Santiago, esposo de la citada doña
Juana de Ribera desde 1659.

Último recibo suscrito por la Marquesa doña Juana de Ribera Ibáñez de
Segovia como titular de esta alcaidía.
Murió esta señora en 1688, dejando
varios hijos de su matrimonio.

Completamente abandonado el castillo de
Arbeteta quizá desde comienzos del siglo XVIII, pero sin duda desde el final de la Francesada, la vivienda y construcciones interiores se
vinieron abajo muy
pronto, y también las
murallas sufrieron
bastante. Pero según
Francisco Layna, todavía en 1933 se conservaba el dintel de la
puerta de acceso, y
buenos restos de los
muros y codo del patinillo exterior.

La historia de
la propiedad de la fortaleza apenas tuvo
cambios hasta tiempos recientes. Adscrita la villa de Arbeteta a la provincia de Guadalajara desde la división provincial
planeada en 1833 por el ministro don Javier de Burgos, la propiedad del castillo quedó indefinida, y el
edificio abandonado a su suerte.

Siglo y medio más tarde, la Dirección General del Patrimonio del Estado, tras practicar la oportuna información, acordó la incorporación del castillo de Arbeteta al Patrimonio del Estado, según
resolución dictada el 3 de noviembre de 1966. Inmediatamente se practicó la correspondiente inscripción en el Registro de la Propiedad de Cifuentes(27).

Cinco años más tarde, el Estado decidió
enajenar la fortaleza, lo que se verificó en pública

del Linage de Segovia (¿Mondéjar, 1690?), páginas 447450.
27) Libro 8º de Arbeteta, tomo 215 general, al folio 66,
inscripción primera.

subasta celebrada en la Delegación de Hacienda
de Guadalajara el 7 de febrero de 1972. El mejor
postor y adjudicatario fue don Luis Moreno de Cala
y Torres, acreditado decorador y restaurador de varios castillos españoles -señaladamente el de Batres, en la provincia de Madrid-, quien lo obtuvo en
precio de 368.000 pesetas. La escritura pública se
otorgó en Guadalajara, el 22 de diciembre de 1975,
ante el notario don José Periel García. De todo ello
se practicó la inscripción registral conveniente(28).
Don Luis Moreno de Cala, especialista como decimos en la restauración de castillos y fortalezas, adquirió simultáneamente otras propiedades
en Arbeteta, lugar en el que arraigó y tuvo notable
vinculación personal y familiar. En particular, adquirió del propio Ayuntamiento de Guadalajara una finca alrededor del castillo, según escritura de compra
otorgada el 7 de abril de 1973(29). Quiso, desde
luego, acometer las
obras de restauración
del castillo de Arbeteta, a cuyo fin realizó
acopio de materiales sobre todo, piedra-, y
llevó a cabo algunas
obras menores de
consolidación del edificio.

Pero pocos
años más tarde, acordada la separación
matrimonial de don
Luis Moreno de Cala,
el castillo de Arbeteta
y otros bienes inmuebles radicados en esta misma localidad fueron atribuidos en propiedad a su esposa doña María del
Carmen Bernabéu Espuñes, por escritura otorgada
en Madrid, el 14 de abril de 1980, ante el notario
don Antonio Cuerda de Miguel, bajo el número 136
de su protocolo. Transmisión igualmente inscrita en
el Registro de la Propiedad de Cifuentes(30).

En 1998, doña María del Carmen Bernabeu
cedió la propiedad del castillo de Arbeteta a don Antonio de Ceballos-Escalera y Contreras, VII Vizconde de Ayala, decimocuarto nieto por línea recta y
consanguínea de aquel primer Duque de Medinaceli que fue Señor de Arbeteta entre 1477 y 1501.
La escritura pública de transmisión del castillo de
Arbeteta, junto con la de la finca adyacente se otor-

28) Ibidem, inscripción segunda.
29) Ayuntamiento de Arbeteta, acta de la sesión municipal del 7 de abril de 1973.
30) Ibidem, inscripción tercera.

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [19]

gó en Madrid, el 9 de febrero de 2000, a favor del
Marqués de la Floresta, hijo primogénito del adquirente, por ante el notario don Martín María Recarte
Casanova, bajo el número 279 de su protocolo.
Transmisión que, como
es preceptivo por tratarse
de un inmueble incluido
en la Ley del Patrimonio
Histórico Español de
1985, fue previamente
autorizada y consentida
tanto por el Ministerio de
Educación y Cultura (resolución de la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico, de 12 de enero de
2000), como por la Junta
de Comunidades de Castilla-La Mancha (resolución
de la Dirección General de Patrimonio y Museos, de
14 de enero de 2000).

El Marqués de la Floresta posee este castillo de Arbeteta y fincas colindantes desde entonces.
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DE CONDECORACIONES

LAS MUJERES
E N L A R E A L O R D E N D E I S A B E L L A C AT Ó L I C A :
E L S O R P R E N D E N T E C A S O D E L A P I N TO R A F R A N C E S A
ROSA BONHEUR, EN 1880
por el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala

novedad dio comienzo en mayo de 1856, cuando la
Bien conocido es el hecho de que, en las
Reina Doña Isabel II estableció la Orden Civil de
Reales Órdenes españolas, al menos mientras lo
Beneficencia, en cuyo acceso no solo no se hizo
fueron -hasta bien entrado el siglo XX-, las señoras
cuestión del sexo de quienes la merecieron, sino
no tenían cabida. No tanto por menosprecio de su
que fueron numerosas, y de
sexo, sino porque aquellas
toda condición social, las
Órdenes, aunque ya fuesen
mujeres condecoradas por
de mérito, seguían considesu abnegación y sus servirándose Órdenes caballecios públicos. Aquella Orrescas, a la manera medieden Civil de Beneficencia
val, y por ello no se
fue, en puridad, la primera
concebía que en ellas huOrden nacional verdaderabiese mujeres. Bien lo exmente de mérito.
presaba el preámbulo del
célebre real decreto de 26
Medio siglo más tarde
de julio de 1847, por el que
se creó la Orden Civil de Alse reorganizaron todas las
fonso XII, destinada a preentonces existentes -Toisón
miar los méritos y servicios
de Oro, Carlos III, Isabel la
en los campos de la Cultura
Católica y San Juan de Jey de la Educación: en ella
rusalén-, al dejar fuera de
tuvieron entrada desde lueInsignia de la Encomienda de la
las reformas estatutarias a
go las mujeres, y no fueron
Real y Americana Orden de Isabel la Católica
la Real Orden de Damas
pocas las que merecieron
Nobles de la Reina María
sus insignias –casi el 4% de
Luisa (fundada en 1792), afirmando que en dicha
todos los condecorados-; en 1939 esta Orden pasó
norma no se habla de la de Damas de María Luisa,
a denominarse Orden Civil de Alfonso X el Sabio.
porque en buena razón no debe ser una institución
También en la Orden del Mérito Civil, creada en
pública, como que no es una institución viril.
1926, tuvieron ab origine entrada las mujeres.

No deja de ser curiosa, y contradictoria, la
circunstancia de que ya por entonces todas esas
Órdenes estuviesen encabezadas por una fémina:
Su Majestad la Reina Doña Isabel II, que en puridad fue la primera en ostentar sus insignias. Y lo hizo en muchas ocasiones, pero solo cuando vestía
de hombre, es decir el uniforme militar correspondiente a su elevado rango de capitana general de
los Ejércitos Nacionales. Conocemos este hecho
por algunos retratos coetáneos, en que luce la corbata del Toisón de Oro, y la placa y banda de Carlos III.

Sin embargo, no estaba lejano el tiempo en
el que la mujer pudo ser condecorada con las insignias de algunas de las Órdenes nacionales: esta

Pero los cambios en las grandes Órdenes
Reales se hicieron esperar aún más: la Real y Americana Orden de Isabel la Católica solo comenzó a
admitir señoras a partir del real decreto de 22 de junio de 1927 -las primeras fueron, en 1929, doña
Adela Rodríguez Larreta, esposa del entonces embajador de la Argentina, y doña María Antonia Field
A. de Monterrey-. Mientras que la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, superior en rango
premial a la isabelina, solamente se abrió a las mujeres a consecuencia del real decreto de 4 de agosto de 1983 –aunque antes lucieron sus insignias al
menos dos señoras, la Reina Doña Isabel II, y la
Reina Doña Sofía-. En la suprema Insigne Orden
del Toisón de Oro no tienen aún cabida, estatutariaCuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [21]

mente hablando, las mujeres: como me señaló hace algunos años S.M. el Rey Don Juan Carlos, las
que hasta hoy han recibido su prestigioso collar,
son todas reinas reinantes, porque los Jefes de Estado no tienen sexo. Una primera excepción femenina en la Amigable Compañía ha sido la muy reciente admisión de Doña Leonor, Princesa de
Asturias –llamada a ser jefe del Estado-.

rasgos contestatarios y rebeldes de su hija-. También su afición por las lecturas románticas y su
atracción por los animales y el paisaje. De carácter
recio y fuerte, Marie-Rosalie se crió en el campo,
en el castillo de Grimont, no lejos de Burdeos, en
donde adquirió modos y maneras de marimacho,
que conservó durante toda su vida: vestía como un
chico, lucía cabellos cortos, y fumaba cigarrillos y
hasta puros habanos.

–porque hemos hallado algunos retratos de la artista, luciendo la condecoración española-. No, debemos considerar que la concesión de la encomienda
isabelina hubo de ser voluntaria y deseada por el
Gobierno, por más que, en puridad, fuese antiestatutaria, es decir ilegal. Lo que no hemos logrado
averiguar es de quién partió la iniciativa de condecorar a la artista, ni quién la apoyó y promovió hasta hacerla efectiva. ¿Quizá la Emperatriz Eugenia?

Nunca asistió a clases de pintura, ni en las
escuelas públicas ni con ningún maestro, salvo su
padre. Aprendió, junto a sus hermanos, copiando
cuadros en el Louvre –la familia se había trasladado a París en 1842-, que la familia vendía muy bien;
pero a instancias de su padre pasó a observar a los
animales en su estado natural, reproduciéndolos
con gran realismo. Expuso por primera vez en el
Salón de 1841, con sendos cuadros titulados Chèvres et Moutons, y Lapins; ganó una medalla de
bronce en el de 1845, y una medalla de oro en el de
1848. También presentó en el Salón parisino algunas pequeñas esculturas en bronce, siempre representando animales. En el Salón de 1849 presentó
su obra Labourage Nivernais, que le había sido encargada por el Estado. La muerte de su padre, acaecida aquel mismo año, la llevó a sucederle como
directora de la École Gratuite de Dessins des Jeunes Filles, fundada por su progenitor y maestro.

Por todo cuanto antecede, no dejar de ser muy
sorprendente, amén de insólito, un hecho que hemos
conocido hace poco, al revisar el elenco de condecorados de la Real Orden de
Isabel la Católica, cuya historia institucional publicamos en 2015.

Ya en su adolescencia se manifestó su homosexualidad. A lo largo de su
vida mantuvo dos largas relaciones lésbicas, ambas
con dos pintoras: la primera
fue con Nathalie Micas, de
la que no se separó desde
1837 hasta su muerte, en el
año 1889. La segunda, con
Al notar el nombre
la californiana Anna Elizade Rosa Bonheur, tan febeth Klumpke, con la que vimenino, que recibió la envió
diez años, hasta su
comienda sencilla de la Ormuerte,
y fue su heredera
El castillo de By, hogar y taller de Rosa Bonheur
den el 12 de enero de
universal.
Ello no causó esdesde 1859 a 1899
1880, pensamos que se tracándalo alguno, pues los
taba de un nombre de vaamores
lésbicos
no
llamaban
apenas la atención de
rón francés -es sabido que muchos varones franceuna
sociedad
muy
tolerante
con
esa clase de relases portan el onomástico Marie en primer lugar-.
ciones.
Cuál no sería nuestra sorpresa al comproPaul Louis Hervier, en la semblanza biográfibar que se trataba de una verdadera fémina gala,
ca
que
le dedicó en 1908, describía a Rosa Bopor más que mostrase evidentes maneras y gustos
nehur como persona simple, acogedora, de extrevaroniles, como enseguida diremos. Y no cabe, ni
ma franqueza, todos la amaban; debido a su buen
sospechar un error involuntario del Gobierno al procorazón, su generosidad, su simplicidad, que no
poner al Rey esta distinción –porque la agraciada
fueron estudiadas sino espontáneas, ella adquirió la
era conocidísima no solo en Francia, sino también
reputación bien merecida de un hada benéfica.
en España-, ni un error nuestro en su identificación

La agraciada, ciertamente fue la señora Marie Rosalie Bonheur, llamada Rosa Bonheur, una
pintora francesa de muy gran prestigio en su tiempo, que se especializó en la representación de animales.

Nacida en Burdeos el 16 de marzo de 1822,
en el seno de una familia de comerciantes bordeleses, de clase media alta, la circunstancia de ser pintor su padre facilitó su formación artística –como la
de ser un ferviente y activo socialista condicionó los
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [22]

Desde 1851, se asoció con algunas casas dedicadas a la difusión y venta de estampas –las francesas Gopuil y Péyrol, la británica Lefévre-, y así su obra
pronto llegó a ser muy conocida del público europeo.

disfraz con el carácter de renovable cada seis meses, por la Prefectura de París).

Durante la guerra
franco-prusiana, Rosa Bonheur se declaró ferviente
patriota, abriendo su residencia a numerosas personas refugiadas, e incluso
hubo que impedirle tomar
parte en los combates.

Con el óleo titulado
Le marché aux chévaux
(Feria de caballos, hoy en el
MET de Nueva York), presentado en el Salón de
1853, alcanzó la fama nacional e internacional como
pintora animalista, eclipsando incluso a sus colegas varones –circunstancia muy
infrecuente en aquella época-. Tenía treinta y un años,
e inició entonces una serie
de viajes al extranjero –Inglaterra, los Estados Unidos
de América-que la dieron a
conocer por doquier. Participó en el Salón de 1855, y
en la Exposición Universal
de 1867. Su obra, muy vasta, está distribuida en multitud de museos y colecciones europeas y americanas.

La presencia en la
Exposición Universal parisina de 1889, del célebre Bill
Cody, alias Búfalo Bill, con
el que trabó gran amistad,
hizo renacer su amor por
todo lo estadounidense, realizando por entonces varias obras sobre los animales de aquel vasto territorio.
Simultáneamente, ya lo hemos dicho, comenzaron sus
amores con la artista californiana Klumpke, que durarían hasta la muerte de
Rosa, diez años después.

Rosa Bonheur murió
en su castillo de By el 25 de
mayo de 1899. Tenía 78
Rosa Bonheur, retratada hacia 1880 con la
Este reconocimiento
años, sus restos fueron inencomienda de la Real y Americana Orden de
la llevó a ser, en 1859, la
humados en el cementerio
Isabel la Católica pendiente del cuello, y las
primera mujer artista que
parisino del Père-Lachaise
miniaturas de las demás condecoraciones que
fue condecorada con la in(división 74). Su pareja y
poseía, encabezadas por la cruz de caballero
signia de caballero de la Orheredera
Anna Klumpke pude la Legión de Honor
den Imperial de la Legión de
so enseguida a la venta toHonor, recibiendo la condedas las obras que conservaba, casi un millar, que
coración de manos de la propia Emperatriz Eugealcanzaron un precio muy elevado. Años después,
nia, que la conocía y apreciaba mucho -sería asAnna escribió una extensa biografía de la artista.
cendida a oficial de esa Orden en 1894, siendo la
Hasta aquí esta breve referencia al insólito
primera de su sexo en obtener ese grado-. Mereció
caso de la primera mujer que, por sus propios méritambién las cruces de la portuguesa Orden Militar
tos, alcanzó a merecer el ingreso en la Real y Amede Santiago da Espada, de la Orden de Leopoldo
ricana Orden de Isabel la Católica, año de 1880.
belga, y de la mexicana Orden Imperial de San CarBIBLIOGRAFÍA
los, y perteneció a prestigiosas sociedades artísticas y culturales de todo el mundo.
Hervier, Paul Louis, “Rosa Bonheur”, en La Nouvelle ReEn aquel mismo año de 1859 se instaló con
su pareja en el castillo de By, en Thomery (Seine et
Marne), inmediato al gran bosque de Fontainebleau, y allí tuvo su taller artístico y su granja de animales. Rosa Bonheur tuvo que solicitar de las autoridades policiales la autorización para vestirse de
hombre -llevando pantalones- para así poder frecuentar las ferias de ganado en las que tomaba sus
apuntes del natural (y se le dio esa autorización de

vue, 1908.

Klumpke, Anna, Rosa Bonheur: sa vie, son oeuvre.
París, 1909; y también Anna Klumpke, Rosa Bonheur:
The Artist’s (Auto)Biography. University of Michigan,
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Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [23]

DE CABALLERÍA

D O C U M E N TO S D E L A O R D E N D E L S A N TO S E P U L C R O
E N E L A R C H I V I O S E G R E TO VAT I C A N O
por el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Vizconde de Ayala

Suelo aprovechar los tiempos muertos durante
mis investigaciones en el Archivio Segreto Vaticano, a revisar algunos asuntos hispanos. Últimamente ha sido el
caso del vasto fondo de la Nunciatura Apostólica en España, generado en los dos últimos siglos, cuyo Índicecatálogo del fondo de la Nunciatura de Madrid en el Archivo Vaticano 1794-1899 fue publicado por el
doctísimo don Franco Díaz de Cerio en Burgos, en 1993, nada menos que en tres gruesos volúmenes. En ese fondo he hallado algunas cajas que contienen documentos
interesantes para la historia, ya casi bicentenaria, de la Orden del Santo Sepulcro de
Jerusalén en España. Agradezco la gran
ayuda que en esta concreta pesquisa me
ha prestado el infatigable investigador vaticano doctor Conde de Giraldeli.

Como es sabido, la Orden fue organizada
en 1847, al tiempo que se restauraba la sede patriarcal
de rito latino de Jerusalén, por voluntad del nuevo patriarca residente, monseñor Valerga, con el amparo del
Papa Pío IX. Desde entonces crecieron las peregrinaciones a Jerusalén, y aumentó el número de los sepulcristas hispanos investidos en la Ciudad Santa. Ese auge
movió al mismo pontífice a reformar la Orden en profundidad -breve Cum Multa, de 24 de enero de 1868, que
trasladó la sede a Roma-. Y por eso ya desde 1874, los
caballeros españoles comenzaron a reunirse y crearon
una junta y una asamblea que se reunió con regularidad,
aunque a título privado. Finalmente, en 1899 las autoridades españolas autorizaron oficial y plenamente las
reuniones públicas del Capítulo sepulcrista en el templo
de San Francisco el Grande (real orden de 21 de febrero). Desde entonces, la Orden del Santo Sepulcro ha venido gozando en España de una particular consideración
gubernamental, a cuyos pormenores nos referiremos en
otro momento -que será próximo-.

Pasemos ya a glosar el contenido de esas cajas,
que son tres. En la primera de estas cajas (ASV, Nunziatura Madrid, caja 474, folios 409-445), se hallan los documentos atinentes al proyecto de formación del Capítulo
español, año de 1875; y a la diferencia que existía entre
los caballeros creados antes del breve de 1868, y los
creados posteriormente.

El incidente lo iniciaron, dirigiendo un escrito al
Santo Padre, el 10 de julio de 1875, los caballeros don
Mariano Seco y Serrano de Frías (agente de negocios), y
don Manuel de Salcedo y Diego (procurador de los Tribunales), solicitando la creación de un Capítulo propio en
Madrid, con reglamento propio, y la equiparación de los
caballeros nombrados con anterioridad al citado breve
pontificio como grandes cruces de la Orden. La caja con-

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [24]

tiene una copia impresa del proyecto de Reglamento, las
misivas enviadas al Santo Padre, y una copia del repetido breve de 1868.

El 22 de diciembre de 1875, desde Jerusalén,
Vincenzo Bracco, patriarca latino de Jerusalén (años
1873-1889), escribe al Cardenal Giovanni Simeoni
(1816-1892), pro-nuncio en Madrid, en respuesta
a su nota del 17 de noviembre antecedente,
en la cual le dice: en mi opinión el proyecto
de reunirse en Capítulo de los Caballeros
españoles es contrario a la unidad, que
debe ser característica de la Orden del
Santo Sepulcro. La altivez española no se
contentaría con ese proyecto y pronto pretenderían derechos, privilegios y ¡qué se yo!
Ese ejemplo podría además ser seguido por
otros países... Por lo que concierne la pretensión de los caballeros pre-1868, es exorbitante. El
Breve no tiene efecto retroactivo y no contiene ninguna
disposición para los caballeros anteriores. Se queden lo
que eran y con los mismos honores y prerrogativas. No
puedo callar que ya el año pasado fui interpelado y di
idéntica respuesta la cual no fue agradable para los solicitantes, los cuales se dirigieron al Santo Padre...
En la siguiente caja examinada (ASV, Nunziatura
Madrid, caja 567, folios 328-331), hay antecedentes sobre la petición de los caballeros del Santo Sepulcro para
poder celebrar litúrgicamente la fiesta del Santo Sepulcro, año de 1892). Y allí hay dos cartas de interés.

La primera es del Cardenal Mieczyslaw Halka
Ledóchowski, prefecto de la Sagrada Congregación para
la Propagación de la Fe (en los años 1892-1902), que
escribe el 30 de julio de 1892 al Cardenal Angelo Di Pietro, nuncio en Madrid (en los años 1887-1893), preguntándole si los caballeros del Santo Sepulcro poseen la
iglesia donde se reúnen en Madrid. Y la segunda es la
respuesta del nuncio, desde Madrid, el 7 de diciembre
de 1892, diciendole que no tienen ni iglesia ni capilla,
porque no tienen rentas; que por su propia iniciativa escogen una iglesia, frecuentemente la de San Ginés, una
de las más frecuentadas de Madrid, en la que solamente
celebran el Jueves Santo y el Viernes Santo. Y que, permitiéndoles celebrar la festividad del Santo Sepulcro, en
el segundo domingo después de la Pascua, se les daría
la posibilidad de asistir como Cuerpo a una función más
al año.
Por fin, en la tercera caja (ASV, Nunziatura Madrid, caja 587, folios 320-366), se hallan las invitaciones
dirigidas a los nuncios, para la asistencia a las solemnidades capitulares de la Orden del Santo Sepulcro, de diversos y sucesivos años, y la correspondencia tocante al
asunto.

REVISTA DE LIBROS

Sam Zeno Conedera, ECCLESIASTICAL KNIGHTS. THE MILITARY
ORDERS IN CASTILE 1150-1330.
Nueva York, Fordham University
Press, 2015. ISBN 978-08-2326-5954. 258 páginas. El jesuita Conedera
examina por menor en este estudio
la historia de las Órdenes de Santiago, Calatrava y Alcántara, utilizando
la novedosa definición de sus miembros como caballeros religiosos, en
vez de la clásica de monjes guerreros, poniendo así de relieve su vocación espiritual, a veces oscurecida
por el desempeño militar predominante. En el primer capítulo se contextualizan las Órdenes hispanas,
junto a las más internacionales del
Temple y del Hospital sanjuanista. El
segundo capítulo analiza la adaptación del sistema monástico del Císter a las necesidades militares, y a
las relaciones y pactos de hermanamiento entre las distintas Órdenes.
El trabajo de Conedera es original, y
nos ofrece una relectura cuidadosa
de las fuentes documentales conservadas, y unas interesantes conclusiones sobre los aspectos espirituales de aquellas Órdenes militares y
caballerescas (MF).

T. Hiltmann y L. Hablot (editores),
HERALDIC ARTISTS AND PAINTERS IN THE MIDDLE AGES AND
EARLY MODERN TIMES. Ostfildern,
Jan Thorbecke Verlag, 2018. ISBN
978-3799512534. 236 páginas, con
ilustraciones y fotografías en blanco
y negro y color. Un volumen colectivo
con importantes aportaciones a un
asunto poco y mal conocido, cual es
el de la autoría de los diseños de los
emblemas heráldicos bajomedivales
y renacentistas. Incluye los estudios
de Torsten Hiltmann, Arms and Art in
the Middle Ages; Approaching the

Social and Cultural Impact of Heraldry by its Artisans and Artists; Laurent Hablot, Art, Esthétique et Productions Héraldiques au Moyen Âge;
Considération Générales; Marc Gil,
Peinture d’Armoiries, une Activité
Parmi d’Autres du Peintre Médiéval?;
Matteo Ferrari, Au Service de la
Commune; Identité et Culture des
Peintres Héraldistes dans les Villes
Italiennes aux XIIIème–XIVème Siècles; Luisa Gentile, Artistes, Hérauts
et Héraldique de Part et d’Autre des
Alpes Occidentales; Oliver Faeron,
As Yt Ys Made; Gender and Description in Plans for Armorial Displays by
the English Gentry c. 1460–1500;
Andreas H. Zajic, The Influence of
Beneficiaries on the Artistic Make-up
of Imperial Grants of Arms or: How
Do Heraldic Images Get into Late
Medieval Charters?; Martin Roland,
Medieval Grants of Arms and their
Illuminators; Steen Clemmensen, Armorials as Commercial Ventures?;
Radu Lupescu, Heraldic Commissions in an Architectural Context; Case Studies from Transylvania; AnneSophie Bessero-Lagarde, Les
Auteurs des Pompes Funèbres Héraldiques à la Renaissance; Artistes
de Renom, Associations de Peintres
et Ateliers Spécialisés; Tanja Jones,
Vivified Heraldry; On Pisanello’s Medallic Imagery; Alessandro Savorelli,
L’Héraldique des Della Robbia à Florence entre Abstraction et Naturalisme; y Jean-Christophe Blanchard,
Georges Gresset, Peintre et Héraut
d’Armes des ducs de Lorraine,
1523–1559. Unas aportaciones muy
interesantes, entre las que se echa
de menos alguna española, o más
bien ibérica, ámbito en el que nos
son conocidos algunos artistas heráldicos de la época tratada (MF).

José Damián González Arce, LA CASA Y CORTE DEL PRÍNCIPE DON
JUAN (1478- 1497). ECONOMÍA Y
ETIQUETA EN EL PALACIO DEL
HIJO DE LOS REYES CATÓLICOS.
Sevilla, Sociedad Española de Estudios Medievales - Arca Comunis CSIC Scryptorium, 2016. ISBN: 97884-944621-1-5. 565 páginas. Este es
un importante estudio sobre la Casa
y Corte del Príncipe don Juan, el
frustrado heredero de los Reyes Católicos, que el autor divide en cinco
partes, respectivamente dedicadas a
la Corte principesca (y su posición
en la Corte de los Reyes, y sus departamentos); a la administración de
la Corte y Casa (ingresos y gastos,
gestión, libros de despensa, libros de
la cámara, libros de inventario, raciones y quitaciones); a los servidores
de la Casa (organización y competencias de la cámara, la caballeriza,
la capilla y la cocina; prosopografías
de los criados mayores y menores);
a la etiqueta y vida cotidiana de la
Casa (quizá el capítulo más novedoso de este libro, con aportaciones relevantes sobre la educación y la vida
cotidiana del Príncipe); y a las fiestas
y actos extraordinarios de Corte (capítulo también muy notable, dedicado a la organización, aprovisionamiento, vajilla y galas de las fiestas y
las cacerías). Todos se complementan con una introducción, y las correspondientes conclusiones, glosario y bibliografía. Un estudio, en fin,
amplio y muy exhaustivo, bien planteado y pleno de aportaciones novedosas, aunque está compuesto desde un punto de vista marcadamente
castellano, es decir sin atender para
nada a la Casa, cargos y rentas que
también tuvo Don Juan como heredero de la Corona de Aragón (MF).

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [25]

REVISTA DE LIBROS

Carmelo Currò, LA DINASTIA. STORIA DELLA FAMIGLIA MIRTO. Salerno, 2017, edición del autor. 110
paginas, con ilustraciones en blanco
y negro, y en color. Un estudio clásico de genealogía, dedicado a una
antigua e ilustre familia napolitana: la
de los Mirto, originarios de Eboli allá
por los inicios del Cuatrocientos, que
en las tres centurias siguientes dio al
mundo a los barones del Olmo, junto
a distinguidos generales, obispos,
nuncios y doctores. Una obra genealógica densa, precisa, interesante y
estimable (MF).

Dom Filipe Folque de Mendóça,
Conde de Río Grande, O DUQUE
DE LOULÉ. CRÓNICA DE UM PERCURSO POLÍTICO (1804-1875).
Bruselas, 2017. ISBN 978-2875300669. 636 páginas, con ilustraciones en blanco y negro. El primer
Duque de Loulé fue una de las grandes figuras del Portugal decimonónico: vástago de una familia noble e
ilustre, Marqués de Loulé por herencia, marido de una Infante de Portugal, fue un destacado militar del bando constitucionalista, desempeñó los
más importantes cargos de gobiernodiputado, senador, ministro varias veces y otras tres presidente del Consejo de Ministros-, mereció todas las
condecoraciones de la Europa de su
tiempo -incluido el Toisón de Oro español-, y encabezó la Masonería lusitana. Sobre esa figura histórica, su
descendiente el Dr. Folque de Mendóça ha realizado su tesis doctoral
en la Universidad de Coimbra -bien
lograda-, trazando un completísimo
estudio biográfico del personaje, según el método más aceptado en esta
clase de estudios. Esta gran biografía es aún más: es un completo tratado de la historia social y política del

convulso Reino de Portugal de aquella época (MF).

Gonzalo Martínez Díez s.j., LA
CRUZ Y LA ESPADA. LAS ÓRDENES MILITARES ESPAÑOLAS.
Aranjuez, Xerión, 2017. ISBN 97884947926-0-1. 362 páginas. La
Compañía de Jesús ha autorizado la
reedición de este estudio del P. Gonzalo Martínez Díez (1924-2015), catedrático que fue de la Universidad
de Valladolid y gran medievalista, a
quien se deben importantes trabajos
sobre la historia de la Orden del
Temple, y de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Este de que tratamos es por cierto un estudio único
en su género, ya que abarca todo el
periodo que corrió entre los siglos XII
al XX. A pesar de su carácter divulgativo, toda la obra delata el profundo conocimiento que el P. Gonzalo
tenía de las fuentes documentales
históricas. La nueva edición viene
enriquecida por una introducción debida a la autorizada pluma del profesor don Félix Martínez Llorente, catedrático de Historia del Derecho y
de las Instituciones en la Universidad
de Valladolid, y principal discípulo del
llorado maestro jesuita. Una reedición por demás oportuna (MF).

C.A. González Sánchez (coordinador), CARLOS V, REY DE ESPAÑA
(1517-2017). Sevilla, Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 2017.
ISBN 978-84-943766-4-1. 226 páginas, con ilustraciones bitonales en
blanco y negro. Cuidada edición de
los textos del ciclo de conferencias
celebrado en Sevilla y patrocinado
por la Fundación Cultural de la Nobleza Española; que son los de los
profesores Carlos Alberto González
Sánchez, Carlos V. El origen de la dinastía de los Habsburgo, 1500-1558;

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [26]

Carlos José Hernando Sánchez, El
honor y la gloria, las noblezas de
Carlos V; y Ramón María Serrera,
Carlos V y la primera organización
del espacio colonial en Indias. Una
buena memoria imperial en el momento de cumplirse el quinto centenario de la feliz proclamación de Carlos de Gante como Rey de las
Españas (MF).

Antonio Rodríguez Belles, MEDALLAS Y ASCENSOS EN SUS DOCUMENTOS 1811-1931. Santander,
Tantín Ediciones, 2017. ISBN 97884-947692-6-9. 246 páginas con numerosas ilustraciones a todo color.
Una nueva aportación del joven investigador cántabro, ya muy consolidado como especialista en lo que se
ha dado en llamar, a la manera francesa, la Falerística. El presente estudio se centra en las tipologías documentales, durante el periodo
propuesto, de las reales cédulas de
concesión de cruces de las Reales y
Militares Órdenes (San Fernando,
San Hermenegildo, Mérito Militar y
Mérito Naval), y de otras cruces y escudos de distinción de menor rango
premial; así como las correspondientes a los ascensos en la carrera militar, en particular aquellos alcanzados
por méritos de guerra. La obra permite conocer bien la evolución de
esos tipos documentales, ya que está muy bien ilustrada con numerosos
ejemplares de documentos. Y de los
sellos y firmas que los autentificaban.
También hay interesantes menciones
a los principales fabricantes de las
insignias, no solo españoles sino de
otras partes de Europa. Notemos
que esta clase de estudios son por
ahora escasos en España, por lo que
la aportación de Rodríguez Belles es
novedosa y muy de agradecer (MF).

REVISTA DE REVISTAS

LA BATALLA, 2 (2017). La revista de
los Caballeros Ballesteros de la Santa Cruz, de Santa Elena (Jaén), inserta, entre otros, los artículos de José Ignacio VEGA, Los valores
simbólicos de alanos y lobos en la
batalla de las Navas de Tolosa; y de
María FERRER TORÍO, La heráldica
en las Navas de Tolosa (MF).

ERASMO, REVISTA DE HISTORIA
BAJOMEDIEVAL Y MODERNA, 4
(2017). Notamos en esta entrega los
artículos de Montserrat ARRE MARFULL, Los significados de la sangre
en el siglo XVII: rupturas y continuidades en la novela de cervantes “La
fuerza de la sangre”; y Osvaldo Víctor PEREYRA, Como casas sin çimiento... Oikonomia y communitas: el
discurso político de los parientes mayores en el espacio septentrional del
reino de Castilla (MF).
ESTUDIOS SEGOVIANOS, 116
(2017). Este número de la revista de
la Real Academia de Historia y Arte
de San Quirce contiene, entre otros,
los artículo de Antonio LINAGE CONDE, Capellanías en Sepúlveda: un índice; José Miguel MUÑOZ JIMÉNEZ,
Las casas principales del Marqués de
Villagarcía en Vegas de Matute (Segovia): ejemplo de palacio rural con
esquileo; Alfonso de CEBALLOSESCALERA GILA, Vizconde de AYALA, La sepultura en Segovia de Jan
IV de Glymes, último Marqués de
Bergen-op-Zoom y caballero del Toisón de Oro (1567); José Luis MANRIQUE SANZ, Pequeñas historias
del edificio del Juego de Pelota en
Segovia; y Miguel Ángel GONZÁLEZ
DE SANSEGUNDO, Notas sobre juristas segovianos del siglo XVIII
(LCE).

NOBILTÀ, 141 (noviembre-diciembre
2017). En este número hallamos dos
interesantes textos sobre el llorado

cardenal heraldista: son los de Pier
Felice degli UBERTI, S.Em. il Signor
Cardinale Andrea Cordero Lanza di
Montezemolo: vivere l’attualità rispettando la tradizione; y de don Antonnio POMPILI, Il Cardinale Andrea
Cordero Lanza di Montezemolo: la vita al servizio della Chiesa di un grande maestro dell’araldica ecclesiastica.
También un texto interesante de Alberto LEMBO: La funzione della Corona e la continuità dello Stato (MF).
IL MONDO DEL CAVALIERE, 68
(octubre-diciembre 2017). En este
número aparecen, entre otros, los
textos de Tommaso CHERUBINI, La
presenza dell’Ordine Teutonico nella
peninsola iberica; Alberto LEMBO, Gli
Ordini Cavalereschi delle Dinastie già
regnanti in Europa (segunda parte); y
Alessandro SCANDOLA, L’Imperiale
e Reale Casa d’Asburgo Lorena di
Toscana (MF).

NOBILTÀ, 142 (enero-febrero 2018).
Dedica este número su editorial a la
genealogía y la historia de familia on
line en Italia. Y, entre otros, leemos
los textos de Alberto LEMBO, Le
commissioni consultive in materia di
onorificenze e la documentazione
d’archivio (2001-2014); Bartolomeo
VALENTINO, La morfopsicologia dei
Borbone delle Due Sicilie; y Roberto
BADINI, I Pontefici Romani: Benedetto XVI (MF).

ESPACIO, TIEMPO Y FORMA, SERIE MEDIEVAL, 31 (2018). En este
número leemos, entre otros, los artículos de Eduardo AZNAR VALLEJO,
Norma y conflicto en la navegación
castellana bajomedieval; Carlos
BARQUERO GOÑI, Transferencias
de recursos de la Orden de San Juan
desde España hasta el Mediterráneo
Oriental durante la Edad Media; Margarita CABRERA SÁNCHEZ, La
muerte del príncipe Don Juan. Exequias y duelo en Córdoba y Sevilla
durante el otoño de 1497; Francisco
de Paula CAÑAS GÁLVEZ, Primogenitura, continuidad dinástica y legitimidad institucional en Castilla a principios del siglo XV: Catalina de
Trastámara, Princesa de Asturias
(1422-?1424); Estefanía FERRER
DEL RÍO, Rodrigo de Mendoza, I
Marqués del Cenete y I Conde del
Cid: paralelismos entre su biografía y
su pretendida genealogía; Jaime
GARCÍA-CARPINTERO LÓPEZ DE

MOTA, La hospitalidad santiaguista a
finales de la Edad Media: el proyecto
de reconstrucción del Hospital de
Alarcón; Miguel José LÓPEZ-GUADALUPE PALLARÉS, Procesos de
señorialización en concejos de realengo en la Extremadura castellanoleonesa. Un estado de la cuestión; y
Milagros PLAZA PEDROCHE, La Orden de Calatrava en la Baja Edad
Media (1350-1500): repaso historiográfico (MF).

PRÍNCIPE DE VIANA, 269 (2017).
Incorpora, entre otros, los artículos
de Alberto CAÑADA JUSTE, Abd alRahman ibn Muhammad, Sanchuelo,
hijo de Almanzor y nieto de los reyes
de Pamplona; Salvador REMÍREZ
VALLEJO, El linaje navarro de los
Murrieta y sus vínculos con la Orden
del Temple; Juan BOIX SALVADOR,
Felipe de Aragón y de Navarra, hijo
natural de Carlos de Viana y maestre
de Montesa (MF).
APORTES, Revista de historia contemporánea, 96 (2018). De su siempre interesante contenido, resaltamos
los textos de David SAN NARCISO
MARTÍN, Políticas desde las cámaras de Palacio. Las Camareras Mayores en la España Liberal (18081868); y Raquel SÁNCHEZ GARCÍA,
Los gentilhombres de Palacio y la política informal en torno al monarca en
España (1833-1885); y Richard M.
FORSTING, Military habitus and networks in Prince Alfonso de Borbón
education (1857-1874) (MF).

HIDALGOS, 552 (otoño 2017). En él
hallamos, entre otros, los artículos de
Joaquín RUIZ DE VILLA LÓPEZ, José Ortiz de la Torre y Sáinz-Pardo,
caballero de la Orden de Carlos III y
alcalde de Santander; y Manuel PARDO DE VERA DÍAZ, Los procesos de
hidalguía en el Reino de Navarra.
Uso del escudo de armas (MF).

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [27]

GENTES DE BIEN

CEREMONIA DE INGRESO EN EL REAL GREMIO
DE HALCONEROS DE ESPAÑA

El Real Gremio de Halconeros de España
representa hoy la más distinguida agrupación de cetreros del mundo y la única que se encuentra bajo el
patronazgo de un Jefe de Estado, el Rey Don Juan
Carlos, quien recuperó el Real Gremio en el año
2002, ofreciendo al mismo su patronazgo mayor
perpetuo. De origen medieval, agrupó hasta finales
del siglo XVIII a los halconeros que servían a los
Reyes de España. La cetrería fue en tiempos la
más aristocrática de las actividades cinegéticas y,
en la actualidad ha sido declarada por la UNESCO
como bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. Recientemente, y a petición personal del Halconero Mayor del Reino, quien es además caballero
de la pontificia Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, Su Santidad el Papa Francisco, ha designado
a San Francisco de Borja como patrón del Real
Gremio de Halconeros y de la cetrería española.
Este distinguido Gremio de Halconeros ha sido, por
designación regia, el encargado de custodiar dos
importantes, por testimoniales, halcones propiedad

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [28]

de los Reyes de España. Son el halcón maltés, enviado en el año 2005 al Rey Don Juan Carlos, por
las Autoridades de la República de Malta, en conmemoración del 475º aniversario del establecimiento de este histórico tributo, y el halcón que la Orden
Internacional de Cazadores de San Huberto, ofreció
como regalo a SS.MM. los Reyes Don Felipe y
Doña Letizia, en ocasión de su enlace matrimonial.
El 20 de enero se ha celebrado en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid la solemne ceremonia de ingreso de nuevos halconero, de honor y en ejercicio.
Allí juraron como halconeros su lealtad al Rey la Duquesa de Cardona, Grande de España; D. Enrique
Blasco Cebolla, Coronel Jefe de la Unidad de Música de la Guardia Real; D. Arturo Cardelús y MuñozSeca, maestrante de Castilla; D. Alessandro Rosso,
maestrante de Castilla; D. Fernando Martínez Larrañaga, maestrante de Castilla; D. Marco Consonni;
D. Victor Otero Prol, maestrante de Castilla; D. Pedro Piñeiro Lago; D. Roberto Schiesari, maestrante
de Castilla; D. Jorge Mangas Peña; D. Luca Burei,
maestrante de Castilla; D. Fabio Corno; D. Mattia
Noberasco, maestrante de Castilla; D. Juan Vicente

GENTES DE BIEN
DON DIEGO PAREJA-OBREGÓN
RECIBE EL PREMIO CANCILLER
LÓPEZ DE AYALA
DE CETRERÍA

Cabrera del Pino y D. Angelo Renoldi. Al acto asistieron representaciones de las Reales y Militares
Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, representadas por el Coronel D. Tomás Hidalgo Tarrero; la Orden del Santo Sepulcro, representada por
el Lugarteniente D. José Carlos San Juan Monforte;
el Solar de Tejada, representado por el Duque de
Maqueda; el Capítulo de la Merced, representado
por el Conde Zamoisky; el Real Estamento de la
Nobleza del Principado de Gerona, representado
por D. Felipe de Grado y Gascón; el Cuerpo de la
Nobleza del Principado de Asturias, representado
por D. Manuel Ruiz de Bucesta; la Maestranza de
San Fernando, representada por D. José María de
Sandoval y González de Tejada; la Maestranza de
Caballería de Castilla, representada por su Decano
el Vizconde de Ayala; la Real Federación Española
de Caza, representada por D. Diego ParejaObregón; y el Real Fórum de Alta Dirección, representado por su presidente D. Carlos Escudero de
Burón González. Tras la ceremonia, el Real Gremio
de Halconeros ofreció un almuerzo en el antiguo
palacio de los Duques de Santoña, sede de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid.

Con ocasión
de la asamblea del
Real Gremio de
Halconeros, y en
los espléndidos salones del antiguo
palacio de los Duques de Santoña,
D. Manuel Diego
Pareja-Obregón y de los Reyes, halconero en ejercicio del Real Gremio de Halconeros y presidente
de la Asociación Española de Cetrería y Conservación de Aves Rapaces ha recibido de manos del Dr.
D. Alfonso de Ceballos- Escalera y Gila, Vizconde
de Ayala y Marqués de la Floresta, Cronista de Castilla y León, el premio Canciller López de Ayala de
cetrería. El Vizconde de Ayala, que encabeza una
de las líneas de la gran Casa de Ayala y que desciende directamente del que fue canciller mayor de
Castilla don Pero Lopez de Ayala (1332.-1407), fénix de la cetrería española y autor de la obra El libro
de la caza de las aves, instituyó esta distinción hace varios años para honrar la memoria de su ilustre
antepasado. El premio se concede a propuesta del
Halconero Mayor del Reino, con el objetivo de distinguir la trayectoria de aquellos cetreros que, por
su carisma, dedicación y maestría en la práctica del
arte de cetrería, han significado un referente para la
promoción de esta actividad milenaria. Durante la
ceremonia, el señor Pareja-Obregón recibió las
muestras de afecto y admiración de todos los invitados, especialmente de los halconeros presentes
Duquesa de Cardona, D. Luis Mozo, D. Agustín Rufino, D. Manuel
Quixal, D. Ramón
Jiménez Martí, D.
Jorge Castaño, D.
José Vázquez, D.
Fernando Megino, D.
Juan García, D. Juan
Bernabé, D. Juan Vicente Cabrera del Pino, y también de su
esposa Dª Carmen
Silveira, que acompañó al maestro en
esta grata ocasión.
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [29]

IN MEMORIAM

Especializada en los asuntos históricos y etnográficos de Cantabria: sus artículos en la revista
Altamira, así como en otras muchas revistas científicas nacionales, se cuentan por cientos. También
los aparecidos en los diarios regionales.

MARÍA DEL CARMEN
G O N Z Á L E Z E C H E G A R AY
La historiadora y académica, gran heraldista
y genealogista de la Montaña, ha fallecido en Santander el viernes 19 de enero de 2018, cuando ya
contaba con 92 años de edad –había venido al
mundo en la misma ciudad, año de 1925-, tras una
larga vida dedicada por entero a la investigación y a
la conservación de la cultura regional.

Autora de numerosos libros y artículos eruditos y divulgativos, Carmen González Echegaray,
miembro de una notable familia de eruditos, comenzó a publicar sus trabajos en 1967 en la revista Altamira, del Centro de Estudios Montañeses. Su primer libro fue Los antecesores de don Pedro Velarde
(1970). Le siguieron, entre otros, Documentos para
la historia del arte en Cantabria (en dos tomos,
1971 y 1973); Toranzo (1974); Don Andrés Díaz de
Venero y Leyva (1972); La señora, el mar y Santander (1977); Peñacastillo (1978); Camargo. Mil años
de historia (1987); Santuarios marianos de Cantabria (1988 y 1993); Santa Lucía, una parroquia y su
entorno (1990); Colindres, un enclave sobre el mar
(1990); La Virgen del Mar, patrona de Santander
(1993); La Navidad en Cantabria (1997); Santa María del Mar, patrona de Santander (2004 y 2015);
La Bien Aparecida, patrona de Cantabria (2005); y
Panderetas de Cantabria (2008).

Junto a otros autores publicó Fortificaciones
de La Maruca (Santander, 1977); Del muelle a Cañadío (1980); La crisis del siglo XVI (1979); o Santander, una ciudad sobre el mar (1987); y fue colaboradora de la Gran Enciclopedia de Cantabria.
Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [30]

Como heraldista y genealogista, su gran
obra fue sin duda Escudos de Cantabria, publicada
en siete tomos entre 1969 y 2010: es un enorme
trabajo de investigación sobre la heráldica cántabra,
realizado durante años sobre el terreno por sus muchos colaboradores y amigos en sucesivos e innumerables viajes por las comarcas y los pueblos
(porque a Carmen le horrorizaba subirse a un automóvil, ya que sufría fuertes mareos). Una obra
magna e inigualable. Y en este mismo ámbito científico, Santillana del Mar a través de su heráldica
(1983); El virrey Revillagigedo y sus orígenes
(1990); Diccionario de apellidos y escudos de Cantabria (2001; tuvimos el honor de prologarlo); y El
héroe de Cantabria Don Pedro de Velarde y Santiyán y sus antepasados (2009).

Era miembro del Centro de Estudios Montañesas (desde 1969), académica correspondiente en
Cantabria de la Real Academia de la Historia, del
Instituto de Genealogía y Heráldica (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), de la Académie
Internationale d’Héraldique, y de la Real Academia
Matritense de Heráldica y Genealogía. De los muchos galardones que recibió en su vida, diremos solo que mereció el Premio Nacional de Estudios Heráldicos 2002 (de la Federación Española de
Genealogía, Heráldica y Ciencias de la Historia), el
Premio Plaza Porticada, o la Estela de Oro de la
Sociedad Cántabra de Escritores; y que fue la única
fémina nombrada Magister Senior Honoris Causa
de la Universidad Nacional de las Aulas de la Tercera Edad.

Generosa con sus colegas, amable, simpática, espontánea y alegre con todos, hizo famoso su
personaje radiofónico La Tía Quica, con su característica habla montañesa –hoy ya casi perdida en
nuestras áreas rurales-, que durante casi un cuarto
de siglo transmitió a través de las ondas de radio de
nuestra región, difundiendo así historias y tradiciones de Cantabria, de las que era gran conocedora.

Su legado cultural –histórico, documental,
etnográfico, heráldico- es inmenso. Descanse en
paz esta trabajadora infatigable, una de las figuras
más distinguidas y más queridas del ámbito cultural
de Cantabria.
Fernando Gomarín y Alfonso de Ceballos-Escalera

Chopo 1 - 28023 Madrid
palafoxypezuela@gmail.com

UNA

CONDECORACIONES ESPAÑOLAS

COLECCIÓN EXCEPCIONAL DE ESTUDIOS HISTÓRICOS , INSTITUCIONALES Y PROSOPOGRÁFICOS

EL TRIUNFO DE UNA VOLUNTAD HISTORIOGRÁFICA DE SERVICIO PÚBLICO

TOISÓN DE ORO
P.V.P. 30 €

MARÍA LUISA
P.V.P. 20 €

MÉRITO CIVIL
P.V.P. 20 €

MALTA
(AGOTADO)

MARÍA CRISTINA
P.V.P. 20 €

ALFONSO XII
P.V.P. 20 €

SAN FERNANDO SAN HERMENEGILDO
P.V.P. 30 €
P.V.P. 35 €

ORDEN REAL
(AGOTADO)

REPÚBLICA
P.V.P. 20 €

MARÍA VICTORIA
P.V.P. 20 €

MÉRITO NAVAL
P.V.P. 25 €

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [31]

V E R S O S D E H I S TO R I A Y T I E M P O
Soneto

¡ Ay, d e c u á n p o c o s i r v e , a l a r r o g a n t e
el edificio que soberbio empina,
s o b r e p i l a s t r a s d e Te n á r o y f i n a
de mármol piedra y de color cambiante!
Pues cuanto más del suelo se levante,
máquina excelsa, al cielo convecina,
t a n t o m á s c e r c a a l r a y o d e l To n a n t e .
Consumirá en los jaspes su tesoro,
y consumidos de la propia suerte
ellos serán en término ligero.

Y por ventura, entre alabastros y oro,
del alto capitel verá su muerte
pobre y desnudo el sucesor primero.
Juan de Jáuregui
(1583-1641)

Cuadernos de Ayala

Gaceta trimestral de información varia y miscelánea
sobre Historia institucional, Órdenes y condecoraciones,
genealogía y heráldica, Historia nobiliaria, iconografía,
ceremonial y protocolo
dirigida por el Dr. D. Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila
CONSEJO DE REDACCIÓN

Dr. D. Félix Martínez Llorente (Universidad de Valladolid), Dra. Dª
Ana Belén Sánchez Prieto (Universidad Complutense), Dr. D. Juan
Van Halen (Universidad de Alcalá), D. Manuel Rodríguez de
Maribona (Academia Asturiana de Heráldica y Genealogía), Dr. D.
Luis de Cevallos-Escalera (Academia Melitense), D. José A. Dávila
(Real Academia de Toledo), Dr. D. Fernando de Artacho (Academia
Andaluza de la Historia), Dr. D. Luis Valero de Bernabé, Marqués de
Casa Real (Colegio Heráldico de España y de las Indias), Dr. D.
José Mª de Montells (Academia de Alfonso XIII), Dr. D. Antonio de
Sousa Lara, Conde de Guedes (Universidad de Lisboa), Dr. D.
Fabio Cassani Pironti, Conde de Giraldeli (Universidad Pontificia
Regina Apostolorum)

Edita Palafox & Pezuela S.L.
Chopo, 1 - 28023 Madrid - España

www.cuadernosdeayala.es
En este número:
[2] Editorial: Creación del Archivo Histórico de la
Nobleza
[3-4] Un retrato del erudito extremeño don Antonio
del Solar y Taboada, Marqués de Campolátaro (1891-1952), por el Dr. Vizconde de Ayala
[5] Sobre mi colección de cubrecabezas, por el Dr.
D. José María de Montells y Galán
[6] Nuevo premio de Historia “Órdenes Españolas”
[7-9] Teresa Calvo: una heroina en el Madrid ocupado por los franceses, por el Dr. Vizconde
de Ayala
[10-12] La corbeta U.S.S. George Washington, del
Mediterranean Squadron (1800-1802), en una
acuarela de la colección Rodríguez de Maribona, por el Dr. Vizconde de Ayala

[13-22] El castillo de Arbeteta: algunas notas
de sus mil años de historia, por el Dr. Vizconde de Ayala

Una mordaz caricatura del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo,
generalísimo y condecoradísimo

Cuadernos de Ayala 73 - ENE/2018 [32]

[21-23] Las mujeres en la Real Orden de Isabel la
Católica: el sorprendente caso de la pintora
francesa Rosa Bonheur en 1880, por el Dr.
Vizconde de Ayala
[24] Documentos de la Orden del Santo Sepulcro
en el Archivio Segreto Vaticano, por el Dr.
Vizconde de Ayala
[25-26] Revista de libros
[27] Revista de revistas
[28-29] Gentes de bien
[30] In memoriam: María del Carmen González
Echegaray, por Fernando Gomarín y Alfonso
de Ceballos-Escalera
[32] Versos de historia y tiempo: Juan de Jáuregui, soneto. Humor: caricatura del generalísimo Trujillo.


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