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La puerta vedada
El trasplante
La cobija haciendo un bulto apretado, monologando,
la sombra que es Miguel se pierde entre la gente.
Toma un rayo de sol entre sus manos y canta la
canción cotidiana, tan conocida por todos los que
lo vemos a diario. Por las calles saluda a cuanta
persona encuentra; es feliz y festeja con su forma
acostumbrada. ¡Buenos días, vecino!, le deseo una
maravillosa semana.
Desde que decidió cambiarse de células lo comentó
con cuanto conocido tenía. Nadie le creyó, hasta que
escuchamos en las noticias las palabras sabihondas del
médico comentando el suceso: “Trasplante de células
vegetales a un fulano en un hospital de la ciudad de
México”. Explicó que se buscó la planta más idónea,
más ágil para el cambio: le pusieron células de girasol.
Después de muchos análisis y experimentos de los
especialistas y pruebas de compatibilidad, ocurrió el
milagro: las células se instalaron cómodamente en
su nueva morada, con clorofila y todo, comenzaron
a librar batallas, torrentes sanguíneos contra savia;
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