LA PUERTA VEDADA (CUENTOS).pdf


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Clara del Carmen Guillén

ella a todas horas y en la mujer que soñé y de la
cual me había enamorado perdidamente. –¿Qué te
pasa hijo? come –me decía mi madre preocupada;
–Arréglate un poco, ve con tus amigos a pasear.
Pero era imposible, aunque no insistía en el peligro
de la puerta, posiblemente para no darle importancia,
ella sabía que era la causante de la desaparición de
mis familiares, siempre lo comentó. Pero estaba
enamorado y esa mujer estaba ahí, o cuando menos
estuvo en mi sueño. No, no pude esperar más: cuando
quedé solo en casa, después de haber dormido varias
horas buscando repetir mi anhelada experiencia sin
lograrlo, decidí acabar con el misterio: con una mezcla
de miedo, reto y esperanza, me dirigí a la puerta y la
toqué; una ráfaga violenta me empujó hacia el otro
lado. Un resplandor llegado desde lo alto hirió mis
ojos, mientras que el viento, que se había huracanado,
pasaba a través de mí, casi derribándome. Quise
regresar pero no pude, la puerta había desaparecido;
mi casa, el traspatio, todo se había esfumado como
por arte de magia, y me encontré solo, en un camino
extraño, pobre; una larga fila de troncos derribados
y secos y un lugar que alguna vez fue río era todo el
paisaje.

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