Palacio de los Condes de Montalbán GuÃa histórica 21 06 18.pdf

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Esta boda fue el campanazo final de una vida rodeada de polémica, no solo por su
sentido poco aristocrático de la historia, sino por su defensa a ultranza de una filosofía
claramente izquierdista, aderezada con una forma de ser muy directa. Dejó toda su
herencia -poco abultada, valorada en 57 millones de euros- a la Fundación Casa de
Medina Sidonia, que preside su viuda. Poco apegada a los suyos, a día de hoy la familia
está enredada en varios pleitos, los hijos con su madrastra, e incluso entre ellos, ya que
Pilar usaba el título de duquesa de Fernandina hasta que se lo quitó su sobrino, el hijo
de Gregorio. Además de la singular Cayetana de Alba, el grupo de duquesas se
completa con Ángeles Téllez-Girón y Duque de Estrada, siete veces grande de España y
con quince títulos más, la única que todavía vive, si bien ha desaparecido de la vida
social y es su primogénita quien ejerce. Ángeles Téllez-Girón tuvo una vida menos
tumultuosa que las anteriores duquesas, aunque se casó dos veces, pero estando viuda.
Madre de cuatro hijas, ha repartido con ellas sus principales títulos: Arcos, Plasencia,
Uceda y Medina de Rioseco. La casa se hundió en el siglo XIX en manos de un
despilfarrador, y solo conserva pocas propiedades, como el castillo de Espejo y el
ruinoso palacio de Puebla de Montalbán. un símbolo de la aristocracia.
La Puebla de Montalbán fue en tiempos capital del llamado estado de Montalbán,
donde se encuentra el castillo de Montalbán, que comprendería otros lugares, como
San Martín de Montalbán, Menasalbas, Villarejo de Montalbán, El Carpio de Tajo y
Mesegar de Tajo. Perteneció a los templarios, ya que el rey Alfonso VII se lo donó a
esta orden militar en el siglo XII, pasando en 1308 a la Corona de Castilla con
Fernando IV.
Más tarde, por donación de Alfonso XI, llegó a manos de don Alfonso Fernández
Coronel. En este castillo residió en diversas ocasiones el monarca Pedro I con su
esposa-amante María de Padilla, a quien pasó como regalo del rey. Más tarde la
propiedad de esta villa pasó al maestre de la Orden de Santiago don Álvaro de Luna,
y tras su muerte, a su esposa Juana Pimentel, “La Triste Condesa”.
Desde 1573 llevan el título de Condes de la Puebla de Montalbán. En la actualidad
pertenece al ducado de Osuna.
