Palacio de los Condes de Montalbán Guía histórica 21 06 18.pdf


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Con la muerte de Cayetana Alba, solo queda una, Ángela María Téllez-Girón, duquesa
de Osuna y casi nonagenaria. Las otras féminas que marcaron una época que ya no
existe eran Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, Mimí
Medinaceli; e Isabel Álvarez de Toledo y Maura, duquesa de Medina Sidonia o duquesa
roja. Cuando en 1938 se casó Mimí Fernández de Córdoba con Rafel de Medina y
Villalonga Garvey Ybarra, era la aristócrata más importante de España. Vivía como tal,
en un palacio en la actual plaza de Colón de Madrid, y hay grandes leyendas sobre ella.
Una dice que viendo la revista ¡Hola! descubrió unos jardines preciosos y se enteró de
que eran suyos: el pazo de Oca. Otra historia que circula es que tenía tal cantidad de
títulos -más de sesenta- que la iban a incluir en el Libro de los Récords, y, horrorizada
ante esa posibilidad, comenzó a repartirlos entre sus hijos. Y una más: cuando Tom
Cruise rodó una película en Sevilla quiso conocerla, pero ella rechazó la visita diciendo
«No puedo, que estoy haciendo un crucigrama». Tuvo cuatro hijos: Ana (muerta en el
2012 y cuyo hijo Marco es ahora el duque de Medinaceli), Luis, Rafael e Ignacio. Mimí,
como las ricas de su época, no atendía directamente a sus hijos, a los que veía una vez
por semana un ratito, tampoco los llevaba a ningún sitio (ni siquiera de vacaciones) o
iba con ellos de compras; al único que parecía cuidar era al pequeño, Ignacio, a quien le
permitía dormir en su cama. Tampoco con sus nietos fue muy cariñosa, y cuando los
Medina, hijos de Rafael -que estaba en la cárcel por corrupción de menores-, vivían a
pocos metros de ella en Sevilla, apenas los iba a visitar. La casa de Medinaceli tiene,
entre otras, las siguientes propiedades: el hospital de Tavera, en Toledo; la casa de
Pilatos en Sevilla; el pazo de Oca; y la capilla del Salvador, en Úbeda. Edificios privados
son el palacio Ducal de Medinaceli, en Soria; los castillos de Feria, Nogales, Salvaleón y
Sabiote; los palacios de los Cobos y de los Acebedo, así como las fortalezas de Torés y
de La Mota. A eso hay que sumar el ingente patrimonio artístico.
La historia de Isabel Álvarez de Toledo y Maura, la duquesa roja, tampoco es muy
común. Tenía 11 títulos nobiliarios en Italia y 6 españoles, entre ellos duquesa de Medina
Sidonia, marquesa de Vélez y Villafranca del Bierzo y condesa de Niebla (era el número
25.º, nada menos). Hija única y por tanto heredera, tenía que cumplir con lo que se
esperaba de ella -buenos modales, sofisticación y boda con hijos- pero siempre se rebeló
ante esa idea. Amante de la cultura y la historia, luchó por la recuperación del archivo
de su casa, olvidado y oculto. Cárcel y exilio Con 19 años se casó, embarazada, con
Leoncio González de Gregorio y Martí, un matrimonio que resultó un desastre, a pesar
de lo cual tuvieron tres hijos: Leoncio, Pilar y Gabriel. Defensora de los derechos de los
trabajadores y del medio ambiente, estuvo en una cárcel franquista y el exilio, hasta que
fue amnistiada. A su vuelta, en 1983, conoció a Liliane Marie Dahlmann, que fue su
amiga y compañera, con la que se casó pocas horas antes de morir.