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“La persona es un valor por sí misma”; esta frase enunciada por Max Scheler puede servir para
enfrentar el análisis de su concepto de persona como un valor en sí misma y por sí
misma, no sólo a nivel individual, sino también social, analizando su exposición
descriptiva del sentido de la afirmación uncida al amor, siendo éste su valor
primordial. En este sentido, el amor preside la vida de la persona, la sostiene y la lleva
a su plenitud.
Hombre y mundo: la persona es un valor por sí misma
Como ser natural, el hombre cae de lleno dentro del mundo de la vida, al que
pertenece como último eslabón de su proceso evolutivo; tal idea no parece ofrecer hoy
ninguna dificultad y los problemas vendrían, en todo caso, a la hora de explicar ese
proceso.
“La persona es un valor por sí misma”1. Sólo la persona es susceptible de ser
contemplada en la escala de valores, como un valor de tal suerte singular que se le
pueda calificar como único dentro del mundo. Scheler nos define al hombre en
tanto que es un valor por antonomasia.
Por tanto, el hombre no es sólo un sujeto de valores2, en cuanto considerado tan sólo un
“portador de valores”, sino que es un valor personal. Gracias a esta formulación,
Scheler sitúa al hombre en el ápice de todos los valores, jerarquizados éstos en cuatro
categorías. Tomadas de inferior a superior, éstas son las modalidades que distingue:
a) Valores sensibles3. Son los comprendidos en la antítesis “agradable-desagradable” y se
corresponden con los estados sensibles del placer y el dolor. Esta modalidad dice relación
esencial con la existencia de una naturaleza sensible. Aunque algún texto de Scheler podría
llevar a discusión en este punto, los valores de utilidad son el subgrupo inferior de esta
modalidad.
b) Valores vitales4. Son los comprendidos en la antítesis “noble-vulgar”, en un sentido muy
similar al dado por Nietzsche a estos términos; se corresponden con los modos del sentimiento
vital.
c) Valores espirituales5. Son independientes del cuerpo y del entorno y abarcan tres subgrupos,
también ordenados jerárquicamente:
c.1. Valores estéticos. Son los comprendidos en la antítesis “bello-feo”.
c.2. Valores jurídicos. Son los comprendidos en la antítesis “justo-injusto”.
c.3. Valores lógicos. Son los comprendidos en la antítesis “verdadero-falso”.
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