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EL ACTO PERSONAL DE SER, Y SU RELACIÓN A DIOS
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El ser de un ente puramente material resulta por transmutación de la
materia preexistente55. Cuando nace o muere un animal, el acto de ser no se
crea o destruye. Más bien se da un cambio sustancial, donde la materia —
ya siendo en otra forma— deja de poder recibir la forma que posee, por la
causa que sea, y pasa a recibir una forma nueva. “No siendo las formas
materiales subsistentes por sí mismas, sino que su ser es estar en la materia,
no pueden ser producidas en el ser sino creando todo el compuesto o bien
por transmutación de la materia a tal o cual forma”56. En la materia se
encuentran potencialmente todas las formas materiales, que se actualizan
cuando las circunstancias permiten ese cambio. El ser permanece constante
actualizando la materia, que no es nunca materia informe, sino siempre
materia informada o formada. La materia no se encuentra nunca sin forma:
un cambio se efectúa siempre de forma a forma, no hay ser sin forma. Por
tanto, en el mundo material no hay creación de ser, sino cambios de formas.
Cada forma material surge a partir del ser de formas precedentes, por
eso Cardona defiende una comunidad del ser del universo, en el origen. Lo
explica así: “Con las formas substanciales que fuesen, toda la materia fue
creada desde el inicio por Dios, y tiene ya desde entonces todo el ser (en sí,
globalmente, de modo necesario y no contingente, sin potencia de no ser).
Este ser se divide porque la materia, sellada por la cantidad —accidente
propio de la materia—, tiene partes extra partes, y de una u otra de esas
partes se pueden educir las formas que potencialmente la materia contiene
(formas materiales o de la materia), y que allí realmente preexistían”57. El
ser es dado a participar de una sola vez a todo el universo material, con la
potencia de cambio ínsita en la materia.
55
Cfr. C. CARDONA, Metafísica del bien y del mal, cit., p. 75; también TOMÁS DE
AQUINO, Contra Gentiles, 2, 19.
56
“Cum enim formae materiales non sint per se subsistens, sed earum esse sit
inesse materiae, non possunt produci in esse nisi vel per creationem totius
compositi, vel per trasmutationem materiae ad talem vel talem formam”,
TOMÁS DE AQUINO, Contra Gentiles, 2, 43.
57
C. CARDONA, Metafísica del bien y del mal, cit., p. 89
