El amor personal en Carlos Cardona.pdf

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CAPÍTULO II
El verbo «educir», usado en el párrafo precedente, se define con el
significado de «deducir»58. Cardona evoca el término latino educere, usado
por Santo Tomás59. Educere es también deducir pero en sentido más amplio,
no sólo lógico, se puede usar incluso para el acto de sacar la espada de la
vaina, por ejemplo. Podría traducirse por hacer salir, surgir o sacar60.
Pero el punto que ahora interesa es el común origen del acto de ser del
universo material. No se deduce de aquí una confusión del ser material,
donde todo sería lo mismo. La unidad de origen en el ser del universo se
despliega en indefinida variedad de seres distintos gracias a la especificación de cada esencia. El ser de cada ente material no es un acto de ser
distinto al ser dado en origen al conjunto de la creación: los incontables
cambios en el universo han producido infinidad de entes distintos, en
esencia y en número, pero el acto de ser inicial no ha desaparecido de este
universo material, ni han sido creados otros. Aunque los sujetos del mundo
material cambien, el ser del mundo material permanece, no se destruye: el
conjunto de los seres materiales —una vez creados— no puede dejar de ser,
aunque cada ente pueda dejar de ser lo que es.
El alma humana, al ser espiritual, no puede provenir de ninguna
potencia material: por las operaciones totalmente inmateriales de la
persona humana a través del alma, sabemos que la persona no es educible
—no puede surgir— del mundo material. La materia de por sí no puede
dar razón de lo inmaterial, hace falta un acto de ser distinto a ese ser de
origen común del universo.
58
“Sacar algo de otra cosa, deducir”, en http://lema.rae.es/drae/, diccionario de
la lengua española on-line de la Real Academia Española.
59
Cfr. TOMÁS DE AQUINO, Quodlibet, 9, q.4, y sobre todo Contra Gentiles, 2, 20, 4.,
donde lo usa para la forma: en la generación, “sólo la forma es educida en acto”
(sola forma in actum educitur).
60
Cfr. S. SEGURA MUNGÍA, Diccionario etimológico latino-español, Anaya, Madrid 1985.
También está emparentado con los verbos “ducere” y “educare”.
