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CAPÍTULO I

A. EL SER CREADO Y EL SER POR ESENCIA
El acto de ser, como principio metafísico1, se lo debemos a Santo Tomás,
y así lo reconoce Cardona: “Tomás de Aquino se pone en continuidad con
el pensamiento griego, pero le hace dar un paso de gigante al descubrir la
noción clave de actus essendi, como constitutivo metafísico intrínseco del
ente, que es lo realmente «previo» (no temporalmente, sino en la
constitución) a la esencia, y también, por tanto, a la existencia o an sit o
hecho de que el ente sea”2. En la comprensión de Cardona del acto de ser
influyeron dos grandes filósofos del siglo XX: Gilson y Fabro.
La noción tomista de esse como acto la encontramos en Gilson, que en
1948 había sistematizado la ontología tomista, insistiendo en el carácter
existencial de la metafísica del ser3. “Para Gilson, la metafísica tomasiana
del «esse» representa, en relación a la metafísica de Aristóteles, un salto
cualitativo, una novedad radical” 4 . Aunque en su opinión, desde los
primeros comentadores de Tomás de Aquino se inició una corriente

1

Cfr. C. CARDONA, Metafísica del bien y del mal, EUNSA, 1987, p. 192, donde lo llama,
junto con la esencia, «coprincipio actual del ente»: “Es incuestionable que el
mejor logro metafísico de Santo Tomás estuvo en su descubrimiento de la
noción de actus essendi, de acto de ser, como coprincipio actual del ente”

2

C. CARDONA, Olvido y memoria del ser, cit., p. 310

3

Cfr. É. GILSON, L’Être et l’essence, J.Vrin, Paris 20003. En uno de los apéndices —
que no se encuentran en la traducción española de 1951, por ser un añadido
posterior— reconoce otros autores que encuentran en Santo Tomás esa misma
novedad: “La interpretación del tomismo que propongo no es de mi invención.
Otros lo han sostenido antes de mí: Thomas Sutton al final del siglo XIII,
Bernard D'Auvergne al principio del XIV. Y otros después que ellos hasta
Domingo Báñez en el siglo XVII”, p. 356

4

S.-T. BONINO, La historiografía de la escuela tomista: el caso Gilson, cit., pp. 964-965