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LA VIDA MISTICA DE JESUS
EL SACERDOCIO DE JESUS
P or ejemplo, ei ilustre Hillel intervino en la discusion del tem a referente a si convenia celebrar
la Pascua en sabado, y demostro con irrebatible
logica que no era conveniente, y se le honro por
sus servicios en este particular.
No es muy probable que el joven Jesus pudie
ra o quisiera intervenir en las discusiones de la
Kallah, aunque los doctores le conceptuaran suficientemente capacitado p ara ello (1 ).
Ademas, la circunstancia de que Jesus era gentil y no estrictam ente ortodoxo le hubiera impedido asistir a dichas clases. Tambien se ha de te
ner en cuenta que las clases se daban en el mes
de Elul, ultimo del verano, antes de la festividad
de ano nuevo, y en el mes de A dar, ultimo del
invierno, inm ediatamente antes de la Pascua, y
Jesus subio a Jerusalen en prim avera cuando la
fiesta pascual.
Otros exegetas cristianos opinan que al comprender Jose y M aria que su hijo iba a en trar
en un nuevo ciclo de Su vida, le inform aron acerca de su divino nacimiento y divina Filiaci 6n, y
que El a su vez, lo comunicd a los doctores del
templo y discutieron los im portantes principios
que entranaba el inform e; pero esta interpretaci6n es todavia mas deleznable que la otra, por
la sencilla razon de que el joven Jesus subio al
templo en obediencia a una ley que puntualizaba
definidamente el proposito y procedimiento de
aquella ocasion, y de nada le hubiera servido abog ar en favor de Su divina predestinacion.
Es muy dudoso que los doctores reunidos en
la terraza le hubiesen perm itido a Jesus manifestarse como Hijo de Dios ni tampoco dejaran
sus habituales tareas p ara escuchar tan insolita
manifestacion.
Sin embargo, podemos comprender lo que realmente sucedio en aquella ocasion, si examinamos
las circunstancias del caso y reconstituimos la
escena.
Los jdvenes de Palestina, cumplidos los doce
anos, habian de subir a Jerusalen para tom ar p a r
te en la fiesta de la Pascua, en obediencia a la
ley religiosa de los judios. El objeto era simplemente form ar una especie de censo de los individuos llegados a la edad en que convenia saber si
pertenecian o no a la religion judaica. Por lo ta n
to, era muy natural que antes de perm itir a los
jovenes tom ar p arte en la fiesta de Pascua, se les
exam inara categdricamente por medio de un cuestionario, cuyas respuestas denotarian las ideas religiosas de cada examinando. Las preguntas eran
siempre las mismas, como un catecismo.
El de los gentiles era distinto del de los estric
tam ente ortodoxos y nacidos en la fe ju d ia; es
decir, que las preguntas dirigidas a los gentiles
eran de todo punto distintas de las dirigidas
a los ortodoxos.
Las cronicas refieren que por la educacidn
recibida en la escuela del Carmelo y por Su con
tacto con los judios ortodoxos, estaba Jesus preparado para responder a las preguntas del cuestionario de los gentiles.
La creencia en que estaban Jose y M aria de
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(1) Desde este punto, el au to r da a Jesu s el nombre
de Jose, que segun afirm a e ra cl que te n ia antes de alcanzar el de Je su s; pero como a los lectores occidentales
les podria confundir el cambio de nombre, seguimos dandole el de Jesus con que el mismo au to r encabeza el capitulo. (N. del T.)
