La Vida Mistica de Jesus cerca de 1934 pdf.pdf


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LA VIDA MISTICA DE JEStfS

EL MISTERIO DE LOS ESENIOS

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trictam ente masculina cuyas actividades eran propias de hom bres; pero las madres, hijas y hermalias de los miembros podian pertenecer a la co­
munidad en concepto de asociadas.
Las solteras y las que repugnaban el m atrimonio solian p ro h ijar huerfanos y asi realizaban
una obra hum anitaria en nombre de la organizaeidn.
En el orden domestico no tenian sirvientes,
porque consideraban ilicita la servidumbre, y cada
fam ilia cuidaba por si misma de los menesteres
de la casa. Algunas reglas insertas en las cronicas
rosacruces, denotan que las ideas de los esenios
respecto a la servidum bre eran muy fanaticas en
comparacion de nuestro moderno punto de vista.
Conviene tener en cuenta que en la epoca en
que se adoptaron dichas reglas, los sirvientes de
las fam ilias ricas y de las casas reales eran esclavos; y como los esenios consideraban naturalmente libre a todo ser humano, estaba entre ellos
absolutamente prohibida toda modalidad de esclavitud o servidumbre.
En las comunidades estaba ocupado cada individuo en la especial labor que se le destinaba
y nadie permanecia ocioso. Los recien iniciados
iban a desempenar su mision por los alrededores,
y a las horas de comer Servian a la mesa o en
la cocina y tam bien cuidaban de los albergues o
casas de socorro.
Al igual que otras ram as de la Gran F raternidad Blanca, los esenios nunca estipulaban contrato s por escritos ni prestaban juram ento, pues
era en ellos evidente que su palabra valia tanto
o mas que una escritura. Tenian reglam entada su
vida y conocian sus reglas todos cuantos con ellos

trataban, de suerte que los potentados de la tie­
rra sabian que a los esenios no se les obligaba
por juram ento, porque eran esclavos de su paletI)!*cl
Ei historiador Josefo dice que a los esenios
se les relevo de p restar juram ento de fidelidad
a Herodes. Seguramente que no prom eterian nada
ni ju rarian en el nombre de Dios, porque tanto
los esenios como los judios, que en esto los im itaron, solo pronunciaban el nombre de Dios secretam ente en el templo, pues era inefable en cualquier otra circunstancia.
En toda desavenencia con un profano, los ese­
nios preferian perjudicarse en sus intereses materiales a sostener discusiones o entablar pleitos
contra quien de ellos abusaba, y por esta razon
los fariseos y demas sectas de Palestina m iraban
con buenos ojos a los esenios aunque criticaban
sus practicas religiosas.
Sin embargo, en el acto de la cuarta y final
initiation se les exigia una prom esa oficialmente
formulada, en estos term inos:
“ Prometo en presencia de mis superiore3 y
de los hermanos de la Orden ser siempre verdaderamente humilde ante Dios y justo con todos
los hombres; no danar a ningun ser viviente, ni
por propia voluntad ni por mandato ajeno; aborrecer siempre la maldad y p re sta r auxilio con
rectitud y justicia; ser fiel a todos los hombres y
particularm ente a mis superioras en sabiduria
y autoridad. N unca abusare de las prerrogativas y
poderes que tem poraneam ente se me confieran ni
intentare reb ajar a nadie con la publica osten­
tation ^de mis obras fisicas o intelectuales; adorare siempre la verdad y evitare el tra to de los