Diario personal de Skye Duncan.pdf

Vista previa de texto
Aquí es donde se demuestra que el amor lo puede todo y es que la presión pudo conmigo y me quebré.
Busqué refugio en el baño, donde rompí a llorar por todo y un preocupado y maravilloso Knox acudió a mi
rescate. Consiguió devolverme la sonrisa y que bromease... salpicarle la cara fue el gesto inocente que hice
para darle las gracias. Eso terminó en un pequeño forcejeo y risas, las cuales se convirtieron en besos y
esos besos en pasión.
No te daré más detalles, salvo que no fue en el baño y que el pasillo quedó igual que si un tornado hubiese
pasado por allí. Nunca hubiese imaginado que algo así pudiese ser tan hermoso y placentero. Me sentí
completa, era como si encajásemos a la perfección. Hechos el uno para el otro...
El tiempo pasó y fuimos sacados de aquel aislamiento provisional y traídos por nuestros “rescatadores” a
este apartamento, donde, por nuestra propia seguridad, nos han privado de nuestra libertad y nuestra vida
pasada.
Pero realmente no me importa. Estoy con Knox, ambos estamos completamente enamorados, yo de él y él
de si mismo... Me ama Danielle y siento lo mismo por él. Ambos queremos lo mismo: envejecer juntos y...
me tiraría horas escribiendo sobre lo maravilloso que es y lo feliz que estoy a su lado y todo lo que
desearía vivir y disfrutar con él...
Se que esto tendría que ir en un nuevo diario, pero tendremos que seguir con este, pues ahora mismo, no
tenemos ninguno nuevo para iniciar. Que no te sorprenda que Curtis lea cualquier parte de este diario, le he
dicho que puede hacerlo cuando quiera: no más secretos entre nosotros.
Te quiero, Danielle. A ti, Curt, te amo.
Skye Duncan
