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256 Hay dos formas de mal: el mal natural causado por las fuerzas de la
naturaleza que afectan a los seres sensibles (terremotos, huracanes, etcétera) y el
mal humano causado por personas por medio de sus actos.
257 El hombre, si no está loco, causa el mal por razones o de forma accidental,
de esta última no es responsable.
258 Las razones por las cual el hombre hace el mal son variadas y deben ser
combatidas con argumentos y razón.
259 El hombre es considerado, en su naturaleza de ser social, bueno por
naturaleza. Esto es que el individuo en su natural o experimentado
entendimiento de la relación de dependencia que tiene con la sociedad está
dispuesto a hacer el bien.
260 Es el deber del vermismo el ayudar al hombre a acrecentar sus cualidades
benignas y disminuir sus impulsos malignos.
Parte quincuagésima tercera. El demonio.
261 Se considera demonio al dios Laglas (De ahora en más demonio o diablo).
Así como Dios es el árbol y los otros dioses son sus ramas el diablo es una rama
que ha crecido en otra y que se ha roto del árbol.
262 El diablo es dios de la fe, las falacias y el mal uso del pensamiento; es la
fuente del mal no natural y es el deber del hombre reducir su poder e influencia
al seguir el camino de Dios.
263 Todas las religiones paganas son (sin saberlo) adoradoras del diablo pues
todas ellas son basadas en fe.
264 Si el diablo existirá mientras Dios exista es desconocido, se considera que es
posible que algún día el diablo muera mientras Dios este aún vivo.
265 La decisión de adorar al diablo es tentadora pues la mentira es refugio de
fácil acceso y es más fácil para el hombre creer que pensar.
Parte quincuagésimo cuarta. Dios y la violencia.
266 Dios no insta a utilizar la violencia física como respuesta a las agresiones
verbales. El equiparar una agresión verbal con una agresión física da pie a la
justificación del abuso de poder contra personas que sostienen opiniones
diferentes que pudiesen considerarse ofensivas por algunas personas.
267 Dios permite el uso de la violencia contra agresores que ataquen físicamente
a uno o a algún inocente.
268 Se insta al vermista utilizar la razón y no provocar pleitos cuando sea
posible.
269 Está mal visto que el vermista inicie pleitos con el propósito de utilizar la
violencia física, se exige a los vermistas el no hacerlo.
