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Las reuniones de la Orden en sesión general
recibía el juramento del nuevo príncipe, a quien impode todos sus caballeros tenían lugar todos los meses,
nía el collar de oro y entregaba el bastón, insignias de
el tercer jueves, en el palacio propio, a donde eran
su cargo. Inmediatamente, el nuevo príncipe y sus oficonvocados por el araldo, de orden del príncipe; tales
ciales pasaban a ocupar los asientos principales de la
sesiones mensuales se denominaban Aggiuntamenti,
cámara.
y en ellas se trataba informalmente de cualquier asunPero a partir de 1673 se acordó que la electo del interés general. Estos Aggiuntamenti o ayuntación de los siete oficiales se verificase de un modo
mientos podían también ser convocados extraordinadistinto: los siete caballeros más antiguos presentes
riamente por la voluntad del príncipe (capítulo XXXII).
en la sesión electoral del 1º de septiembre -exceptuaEl gobierno de la Orden se organizaba medos los oficiales salientes-, ocupaban los puestos de
diante una Asamblea (capítulo II), de la que formaban
los oficiales cesantes y velaban por la correcta tramiparte doce caballeros: el illustrissimo principe, dos matación de las elecciones, por cierto muy complicada.
estri di cavalieri, cuatro riformaLo mismo se observó desde entori, y los caballeros que hubietonces en cualquier proceso de
sen desempeñado el cargo de
sorteo para fiestas y otros enpríncipe (o, si el número era incargos corporativos (capítulo
suficiente, los caballeros más
XL).
antiguos). Asistía a tal Asamblea
Aunque fue muy frecuente reel canciller, para levantar acta de
petir en el oficio de príncipe -lo
sus acuerdos, con voz pero sin
veremos en la relación que cievoto. Todo lo tocante al desarrorra este artículo-, estatutariallo de las deliberaciones -quomente ningún caballero podía
rum, etcétera-, especialmente en
ser reelegido hasta pasados
ocasión de proceder a reformas
dos años de su último cargo;
estatutarias, estaba bien ordenaademás, el cargo de senador de
Vista de la ciudad y puerto de Mesina
do en los capítulos II y III.
en un fresco quinientista del palacio del
la Ciudad impedía optar cualAdemás, la Orden conta- Marqués de Santa Cruz, en El Viso del Marqués quier oficio de la Orden (capítuba con un Consiglio Secreto (calo VI); y cualquier caballero que
pítulo IV), formado por nueve caballeros: el principe,
se negara a aceptar y desempeñar el cargo para el
los maestri di cavalieri, el confaloniero, el cancelliero,
que resultase elegido, no tomando la posesión del
el tesoriero, y tres caballeros nombrados por la suerte.
mismo en los ocho días siguientes a su elección, perSu función se limitaba a intervenir en la admisión de
día cuatro años de antigüedad en la Orden (capítulo
nuevos caballeros, y en la concesión de premios y enVII).
comiendas.
El Illustrisimo Principe Generale era la supreEl gobierno de la Orden (capítulos V y VI) se
ma autoridad de esta compañía, y por eso merecía
realizaba por medio de siete oficiales: el illustrissimo
respeto y reverencia por parte de todos los restantes
principe generale, dos maestri di cavalieri, un confalocaballeros de la Orden. Gobernaba la Orden siempre
niero, un cancelliero, un tesoriero y un conservatore.
de acuerdo con los dos maestri di cavalieri; en caso
Todos ellos debían ser residentes en Mesina o su conde tener votos dispares sobre algún negocio, era pretorno, y eran elegidos para un mandato anual -salvo el
ciso recurrir a la Asamblea (capítulo XVII). Se ocupaconservatore-, en sesión celebrada el 1º de septiemba de convocar y presidir las sesiones, y de velar porbre de cada año. Ésta tenía lugar en el palacio que la
que los caballeros realizasen frecuentemente los
Orden poseía en Mesina, y concretamente en la llaejercicios caballerescos propios de la Orden, a lo que
mada camera del Secreto, donde el príncipe saliente
estaban obligados. Debía además cuidar de la organiocupaba un trono y exhortaba a los caballeros a dejar
zación y brillantez de los festejos públicos, así como
a un lado sus amistades y enemistades. Sobre una
preservar el patrimonio de la Orden, para lo que nommesita se disponía la urna de la suerte, que siempre
braba anualmente un censor o rationale (capítulo VIII).
era como ya dijimos una verretta di velluto cremisino
En caso de ausencia del príncipe, la Orden era gobertrinato d’oro -un birrete de terciopelo carmesí bordado
nada por uno o por los dos maestri di cavalieri; faltande oro-, y luego el araldo de la Orden iba llamando
do los tres, sucesivamente por el confaloniero; y si
por su nombre a todos los cargos presentes para que
también éste faltase, por el caballero más antiguo (capítulo XVI). Ya he dicho que, como insignia de su cardepositasen su voto en el aludido sombrero. Formado
go y autoridad (capítulo V in fine), debía portar sobre
un colegio electoral de dieciocho caballeros, eran éssu persona una collana d’oro con la Stella, y un bastos los que, previo juramento y por voto secreto, elegíton d’oro: todo ello para resaltar la dignità que averà
an a las nuevas autoridades de la Orden. Verificado lo
d’amministrare in quell’anno, come Principe Generale
cual, el príncipe dimisionario agradecía cordialmente a
d’un Ordine di Cavalieri di tanta qualità. Pero además
todos la ayuda recibida durante su mandato, y luego

Cuadernos de Ayala 70 - ABR/2017 [17]