Las cajas Coca Cola.pdf

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Qué querés que te diga. Una de las primeras formas del monstruo tiene que ver
con el barrio marginal en el que viví la mayor parte del tiempo, con formas que
dependen de un período histórico: una campera naranja que llevaba puesta mi
mamá, en el frío durante el transcurso que separaba lo que era nuestro dúplex
de un teléfono público Entel con forma de huevo. Tiene que ver con una
certeza infantil en la conformación de los objetos, en lo que estuvieron
ocultando siempre. Naranja también era una bolsa de dormir que llevé al
campo de Ignacio cuando fuimos con Rodrigo y donde, después de contarles
que existía “eso”, Rodrigo vio un payaso a la manera de un Rorschard en los
dibujos blancos que sobresalían del fondo naranja. No quiero ser divergente,
pero había algo monstruoso en ver de cerca los rombos en las ópticas de un
semáforo prendido: el entretejido sólo visible a ojos infantiles.
Soñé con algo que me cubría y no sabía lo que era. Terror absoluto.
(2007)
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