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Hay otras fuerzas

25 de marzo. A las 6.45 am estaba entrando en el hospital militar con un
frasco de orina en la mano, donde me sacaron sangre. Todavía de noche, pasé
la primera barrera, dejé el auto en el estacionamiento y en frente vi los colores
titilantes del neón de un hotel alojamiento. Pensé: hay otras fuerzas.
Adentro, después de esperar unos minutos abajo del fluorescente, el
doctor me hizo pasar junto con otra señora que también esperaba. Canoso, de
delantal blanco, preparó las jeringas y empezó por la señora. Miré la escena -la
dificultad del doctor para encontrar su vena- y ella, a su vez, miró para otro
lado. Después, mi brazo flaco, inflado por la manguera marrón, la vena violeta,
la jeringa entrando y la sangre bordó que se desparramó un poco por los
bordes. Casi no hablamos. Como música de fondo estuvo la radio en AM 840
dando las noticias del día. Cuando el doctor se fue a poner las sangres
respectivas en dos tubos de ensayo vi reflejarse la llama de un mechero en la
manija cromada de una heladera vieja. Cuando vino a ponernos el algodón y la
cinta blanca en las heridas mínimas, la voz oficial de la radio empezó a dar una
lista, creo que del equipo editorial del diario: Vicente Massot, otro Massot,
etcétera.
Cuando salí del hospital recién estaba amaneciendo. Pude ver el césped
cortado, la prolijidad militar. Entendí que adentro de los dos autos que estaban
entrando había superiores porque los oficiales del ingreso hicieron la venia.
Cuando llegué a la puerta de acceso dos chicas venían caminando con sus
frascos de orina. Pensé: hay otras fuerzas.
Volví a mi casa y me acosté a dormir. Me levanté, almorcé y fui a la
escuela donde doy clases a dar lo que me habían asignado: “Clase de reflexión
‘Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia’”. Los chicos se
interesaron por la espectacularidad biográfica de Walsh, pero también por otras
cosas: el FMI. Dos días antes recorté fragmentos de su carta abierta a la junta
y anoté unos puntos que me parecieron importantes:
1. Pensar la dictadura en términos cívico-militares.
2. Configurar el perfil de la junta militar en tanto: terroristas, corruptos e
ineptos.
3. Poner el acento en la política económica: datos fríos e imágenes
literarias. Deuda externa, inflación, desempleo.
4. Poner de relieve una política impuesta por el FMI. Política cipaya,
extranjerizante, que va en contra del discurso nacionalista de la junta.
5. Subrayar los sectores civiles que se favorecieron con la política
económica de la dictadura: la oligarquía ganadera, la oligarquía
especuladora y las empresas monopólicas multinacionales.
(2014)

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