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Últimos días

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una claudicación familiar (y siempre que sea posible), debemos solicitar un
ingreso en una unidad especializada que garantice los cuidados que en ese
momento la familia no es capaz de dar a través de los circuitos establecidos
con otros niveles asistenciales.
Buscar un momento y lugar tranquilo para informar e informarse.
Una escucha activa.
Empatía.
Uso del silencio y del tacto.
Mostrar disponibilidad del servicio, en cualquier momento.

CONTROL DE SÍNTOMAS; LA SEDACIÓN
Los síntomas que más estrés y disconfort supone al paciente y la familia son el
dolor, la disnea, el delirio y la agitación, la hemorragia, nauseas y vómitos incon­
trolables, astenia y distress psicológico. En estos últimos momentos lo que más se
recomienda es la sedación.
La sedación se plantea tras el fracaso clínico de las medidas farmacológicas y no farmacológicas habituales, con el objetivo de disminuir la conciencia
del paciente ante determinados síntomas o situaciones intolerables y cuando
la muerte esta próxima.
• Si nos encontramos ante un delirio:
–– Como primera opción: Haloperidol ½ ampolla/15-20 minutos en la pri­
mera hora y posteriormente cada 60 minutos según precise. No superar
20 mg/24 h/Levopromazina (ampollas 25 mg/ml) 12,5-50 mg/4-8 horas
–– Como segunda opción: Midazolan (ampollas 15 mg/ml) via sc
• Si nos encontramos ante una disnea, hemorragia, dolor, ansiedad, pánico,
distress psicológico, otros…: Como opción utilizamos Midazolan (ampollas
15 mg/ml) via sc de 5-20 mg bolo inicial y continuar cada 4-6 horas
–– Utilizamos la vía subcutánea por ser la más cómoda y la de menos compli­
caciones para el paciente

NO OLVIDAR





Lo indicado en el enfermo agudo puede estar contraindicado en el moribundo.
Las medidas de soporte vital ayudan poco en el confort.
Algunos pacientes sufren más por el tratamiento que por la enfermedad.
No es éticamente admisible mantener la vida a toda costa, cuando la situación
del enfermo es irreversible.