El Avesta.pdf

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trataba de grandes pueblos, como Persia, donde la religión no pasaba de ser un elemento
social cuya propia riqueza y variedad se oponía a esa unidad que en religiones, como en todo,
es lo que constituye la fuerza.
Tras Alexandros (y ya las doctrinas en manos de los magos eran apenas una sombra de
lo que había soñado y predicado el profeta iranio), pocos esfuerzos fueron hechos, por lo que
podemos colegir, para restablecer lo que había sido destruido, y ni tan siquiera para conservar
lo poco que había quedado. De Persia salió una religión nueva a la cabeza de la cual brillaba
un dios (nunca mejor se podría emplear este verbo «brillaba», puesto que se trataba de un dios
solar), Mithra, que nacido en la India, había sido ya conocido en Persia antes de Zarathustra, y
adoptado por las legiones romanas de Pompeyo, iba a desempeñar con el calificativo de Sol
invictus un importantísimo papel…
