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de esta manera, un completo sistema de becas que facilite el acceso a la educación
superior.

5. Este sistema que JSE proponga tanto al partido como a la sociedad, tiene que ser
irremediablemente un instrumento para el acceso igualitario a la universidad. Para
lograr y, en el hilo de otras propuestas de apertura de la organización,
proponemos trabajar codo con codo con nuestras asociaciones hermanas dentro
del sistema universitario español.

6. El tan alabado por la derecha sistema del 3+2 (3 años de grado y 2 demás) es uno
de los grandes retos a los que se enfrenta la universidad. Es un sistema que busca
que el desarrollo académico de los alumnos sea un coste inasumible debido al
fuerte peso del postgrado, demasiado caro para muchas familias. Debemos seguir
combatiéndolo con toda nuestra fuerza tanto dentro como fuera del ámbito
universitario.

7. La mercantilización de la universidad, un modelo que a la derecha le gusta
mucho, es otros de los problemas que tenemos que combatir. La universidad no
tiene que ser un producto que se venda a las grandes empresas que, en la mayoría
de las ocasiones, solo buscan becarios y no empleados.

8. Por lo tanto, proponemos que las prácticas extracurriculares lleven aparejadas un
mínimo salario, abrir la posibilidad cotización y que las actividades realizadas no
sean la sustitución de las labores de un empleado.

9. El postgrado, en especial la figura del máster, se ha convertido en un elemento
imprescindible para el acceso al mercado laboral, especialmente en los másteres
capacitivos como el de Abogacía, el MIR o el MUP. Proponemos que el precio
del crédito no tenga tan diferencia con respecto al del grado no pudiendo superar,
de ninguna de las maneras, un sobrecoste del 40%.

10. La oferta de carreras y postgrado en las universidades públicas y privadas puede
aumentar siempre y cuando los organismos regionales y estatales competentes
den su visto bueno. Sin embargo, la universidad privada se encuentra, de manera
muy frecuente, con facilidades de carácter burocrático, entre otras. De esta
manera, si una universidad pública quiere poner una carrera X y la privada desea
poner la misma, esta última puede tardar, de media, entre 6 y 12 meses menos en
que vea aprobada su propuesta. Por lo tanto, proponemos que la universidad
pública y privada deban compartir los mismos estándares y tiempos y, vamos más
allá, pidiendo que se investigue la posibilidad de que las tornas cambien y las

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