InformeTierraYMujer Redes.pdf

Vista previa de texto
1
Las mujeres y la tierra
1.1
Mujeres, tierra y poder
Ahora que tengo mi manzana de tierra yo puedo decidir qué voy a sembrar, puedo decidir
cómo voy a sembrar, y si voy a sembrar orgánicamente. Porque cuando alquilo tierra es el
dueño quien decide lo que se va a sembrar.
Mujer rural lideresa nicaragüense
La tierra es el activo más importante para las personas pobres que viven en el mundo en
desarrollo, quienes en su inmensa mayoría dependen de la agricultura para subsistir. Las
personas sin tierra o con derechos inseguros sobre ella son las que tienen mayores probabilidades de sufrir la pobreza y el hambre (IFAD 2008). La tierra brinda seguridad y está ligada
a otros recursos productivos vitales como el agua, la leña y los productos del bosque. No
tener tierra impide acceder al crédito y excluye de los programas públicos de inversión y
asistencia productiva. Pero la tierra es mucho más que un recurso económico. Forma parte
de la identidad individual y colectiva y es un factor clave en la vida social y familiar ya que
condiciona las relaciones de poder que se dan entre hombres y mujeres (IFAD 2008).
En Centroamérica, décadas de acumulación y despojo han expulsado a cientos de miles de
familias de las mejores tierras y las ha desplazado hacia las laderas de las montañas, las zonas
más áridas y las peor comunicadas. El modelo agrícola dominante, dual y excluyente, prioriza
con incentivos e inversión pública a los grandes empresarios agroexportadores en contra de
la agricultura familiar y la producción de alimentos a pequeña escala. El resultado está a la vista: la pobreza rural generalizada (más de la mitad de la población rural es pobre, llegando
a más del 70% en el caso de Guatemala), la altísima emigración, la inseguridad alimentaria y
la desnutrición infantil crónica son sólo algunos de los problemas endémicos en la región.
Aunque a partir de 1960 todos los países estudiados emprendieron esfuerzos –más o menos
sostenidos- para redistribuir la propiedad de la tierra, las reformas agrarias no lograron el
impacto deseado de garantizar el acceso a las familias rurales pobres y tras ellas se dieron
procesos de contrarreforma que concentraron aún más la propiedad. En los últimos años el
fenómeno del acaparamiento de tierras ha venido a agravar aún más el problema.
Si acceder a la tierra resulta cada vez más difícil para todas las personas –mujeres y hombres- cuyo medio de vida es la agricultura y que necesitan un espacio donde producir, son
las mujeres quienes enfrentan más obstáculos para poder ejercer su derecho a la tierra (ver
el cuadro 1 sobre el derecho a la tierra y otros términos clave). El derecho de las mujeres
a la tierra y a otros recursos productivos resulta fundamental para garantizar su igualdad
en cuanto a otros derechos y un nivel de vida adecuado. Tiene que ver con asuntos tan
relevantes como el empoderamiento económico, la inclusión social o la violencia
machista. Un estudio realizado en Nicaragua demostró que las mujeres propietarias de
tierra tienen menos probabilidad de sufrir la violencia que las que no poseen tierra, dado
que la posesión de bienes propios mejora su posición de resguardo, es decir, su capacidad
para sobrevivir económicamente por fuera del matrimonio (Grabe 2010).
Cuando no tenemos nada las mujeres aguantamos mucho. Cuando una mujer tiene tierra
tiene autonomía económica y ya no depende del hombre y no se siente tan violentada.
Mujer campesina salvadoreña
Tierra para nosotras
19
