Los signos del zodÃaco Louise Huber.pdf

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Leo
Para esto nos imaginamos que estas energías son absorbidas por una infinidad de puntos de luz distribuidos en
una red luminosa extendida sobre nuestro planeta y que,
de esta forma, estas fuerzas espirituales llegan a todos
aquéllos en cuyas manos está el destino de la humanidad. A continuación transmitimos la corriente de energía hacia la humanidad recitando la Gran Invocación.
6. Finalización de la meditación
Abrimos los ojos e inspiramos y espiramos una vez profundamente. Movemos lentamente la cabeza, el cuello,
los hombros, las manos y los pies. A continuación nos cogemos de las manos, nos miramos a los ojos y hacemos
una leve inclinación frontal.
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