Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Aries

Los textos esotéricos se refieren a Aries como «el lugar
donde nacen las ideas divinas». Con esta frase se hace
referencia no sólo al impulso de las almas hacia la encarnación (donde están regidas por Marte hasta que se
produce una nueva orientación y se hacen receptivas a
la influencia de Mercurio) sino también al nacimiento
de ideas divinas en nuestra mente, es decir, a los pensamientos e ideales que surgen de nuestro interior y que
quieren convertirse en motivaciones vitales. En la meditación de hoy debemos estar especialmente receptivos
a estas ideas.
Resumiendo una vez más: Aries es el signo de los comienzos, el signo del nacimiento y el signo de las ideas
que se forman en la mente y se envuelven en sustancia
para nacer. Debemos prestar atención a aquello que
proviene de nuestro interior y quiere manifestarse a través de nosotros, sea nuestro propio yo o una nueva idea
que se nos ocurre y pide ser expresada: una idea, una
chispa de entusiasmo que despierta en nuestro interior
y que puede cambiar de golpe toda nuestra vida. A partir de ese momento ya no somos la misma persona; algo
nuevo ha nacido en nuestro interior. En su sentido más
elevado, lo que tiene lugar es el nacimiento de Cristo
en nuestro corazón: el nacimiento del verdadero yo en
nuestro interior, un nacimiento que llega a consumarse
gracias a la fuerza ariana y a la ayuda de la voluntad
superior.

El nacimiento del verdadero yo
Todo nacimiento requiere fuerzas para perforar y romper las envolturas que protegen a la vida interior. Así
como el polluelo rompe la cáscara del huevo para alcanzar la luz del día, el yo interno, en su proceso de llegar
a ser o nuevo nacimiento, también debe romper las envolturas externas. Debe romper las formas aparentes
del yo, sus máscaras y sus rígidas barreras defensivas. Y
cuando esto ha ocurrido, nos quedamos completamente desnudos y tenemos que orientarnos de nuevo.
Tenemos que penetrar en nuevas dimensiones de la existencia y para ello debemos atravesar forzosamente alguna frontera. Nos introducimos en zonas que todavía nos
son desconocidas, por lo tanto, debemos ser precavidos
y aprender a permanecer en silencio para conectar con
nuestro sentido de orientación interno. Si avanzamos
demasiado rápido, pensando que con la dinámica y combativa fuerza ariana podremos «conquistar el reino de
los cielos en un instante», podemos sufrir importantes
contratiempos. Necesitamos orientación e información
detallada sobre la zona en la que nos estamos adentrando y esta ayuda nos la proporciona Mercurio, el regente
esotérico, que nos sirve como mensajero y como fuente
de información.

El pensamiento creativo
El pensamiento puede sernos de gran ayuda en este
proceso de nuevo nacimiento. Si reconocemos la fuerza

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