Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


Vista previa del archivo PDF los-signos-del-zod-aco-louise-huber.pdf


Página 1...30 31 323334192

Vista previa de texto


Aries

Durante mucho tiempo creemos que debemos defender
la imagen que nos hemos creado de nosotros mismos.
Creemos que esas máscaras o roles nos protegen pero,
en realidad, no son más que un autoengaño. Nos hemos distanciado tanto de nuestra esencia que, al final,
nos sentimos enajenados. Entonces vivimos con el miedo a que los demás lo descubran. Nuestra inseguridad,
nuestra confusión y nuestra soledad se esconden tras
miles de máscaras. El simple pensamiento de que otros
puedan darse cuenta de nuestros puntos débiles nos
sobrecoge y nos da miedo: por eso nos cerramos. Desesperados, inventamos continuamente nuevas fachadas bajo las que podamos escondernos y en donde nos
sintamos protegidos de las escudriñadoras miradas del
exterior.

La polaridad Aries–Libra
Eje de encuentro
Los signos de Aries y Libra corresponden a las casas 1 y 7, que forman eje de encuentro (véase Las casas astrológicas). Una mirada comprensiva del tú puede ser nuestra
salvación y una gran ayuda en el
proceso de llegar a ser uno mismo.
En nuestro interior sabemos que es cierto. Si somos
honestos con nosotros mismos, debemos admitir que
estamos deseando que los demás reconozcan lo que
realmente somos y que nos acepten con amor. Esta
aceptación es lo único que nos da seguridad. Cuando
experimentamos que valemos algo y que significamos
algo para alguien, entonces nos volvemos libres. Sin embargo no mostramos esta necesidad de ser aceptados,
no nos atrevemos a expresarlo. Tenemos miedo de que
en lo más profundo de nuestro ser no exista nada de
valor y de que, al verlo, los demás nos rechacen. Por
eso continuamos jugando desesperadamente al juego
del escondite: una sólida fachada por fuera y un niño
tembloroso por dentro. Pero esta actitud nos impide
convertirnos en verdaderos seres humanos. La única
forma de conocerse a uno mismo es exponerse y experimentarse en el encuentro con los demás, honesta y
abiertamente. Cuando nos abrimos de forma espontánea a los demás, es decir, cuando nos abrimos al amor,
origen de todas las oportunidades de transformación y
MC

u

muy poco que ver con el yo interior. En determinado
momento del proceso de desarrollo, para poder llegar
a ser verdadera y honestamente uno mismo, hay que
liberarse de estas formas de defensa y de todo tipo de
imágenes demasiado idealistas sobre uno mismo. Los
mecanismos de defensa y las formas aparentes del yo
pueden haber sido de gran valor hasta determinado
momento pero, como adulto, deben abandonarse para
que el verdadero yo pueda surgir y realizarse. Es un
proceso difícil pero necesario.

DC

AC

q

30

IC

cerrar