Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Aries

Las tres grandes festividades
El desarrollo de la humanidad, como el de todos los reinos de la naturaleza, está sujeto a la ley de flujo y reflujo.
A través de períodos cíclicos de diferente intensidad, el
estímulo espiritual provoca el crecimiento y la transformación de la conciencia humana, e impulsa el curso de
la historia.
Este estímulo cíclico es de naturaleza tanto macrocósmica como microcósmica. Hay ciclos mayores y menores
que se solapan entre sí y que ejercen una influencia conjunta en la humanidad. Uno de estos ciclos es el ciclo
anual, en el que destacan tres momentos de máxima intensidad espiritual: las tres grandes festividades de Aries,
Tauro y Géminis. Estas festividades son las principales
de una serie de festividades de luna llena que se celebran a lo largo de todo el año. La primera de ellas es la
Festividad de Pascua y se celebra durante la luna llena
de Aries.
Aries, Tauro y Géminis representan los prototipos de las
cualidades de las tres cruces y, en particular, Aries es el
prototipo de la cruz cardinal. En Aries siempre empieza
algo. En la naturaleza comienza la primavera, en el zodíaco empieza la serie de signos y en la progresión de
la edad se inicia la vida.
La Festividad de Pascua también marca un nuevo comienzo y su símbolo es el Cristo resucitado. Si bien en
esta festividad se conmemora la muerte y la resurrección

de Cristo, el énfasis está en la resurrección y en la renovación, no en la muerte ni en el sufrimiento de la crucifixión.
La resurrección es algo que todos podemos experimentar en nuestro interior si nos unimos a la naturaleza en
la eclosión de la vida que se produce en primavera y nos
dirigimos hacia nuevas metas espirituales.

Aries, el signo de los nuevos comienzos y de
la voluntad
Aries es el primer signo del zodíaco. Es el signo del yo. En
Aries empieza el desarrollo del yo y se inicia un ciclo de
manifestación. Es un signo de fuego y transmite a nuestra vida planetaria las energías del Primer Rayo, el Rayo
de Voluntad o Poder. Aries representa un principio que
emana de un núcleo, es decir, del yo, y que empuja hacia su desarrollo. En ese núcleo late la energía ígnea de
la voluntad que, con una concentrada fuerza de empuje,
puede apartar de su camino cualquier impedimento sin
titubear.
El signo de Aries pertenece a la cruz cardinal que, desde
el punto de vista esotérico, es la cruz del Padre, de
la voluntad y de la omnipotencia. En Aries aparece la
voluntad de vivir y, de esta forma, se da el primer paso
hacia la encarnación. Según un antiguo enunciado, Aries
«despierta la voluntad de llegar a lo más bajo para, una
vez allí, controlar, conocerlo todo y enfrentar todas las
experiencias».
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