Los Planetas Bruno y Louise Huber.pdf

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1. El funcionamiento de los planetas.qxd
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Marte ha terminado la mayor parte de su actividad: ahora sólo
necesita un poco más de energía para desgarrar a su presa y masticar la comida. Después de comer, el león vuelve a descansar.
Regresa a un placentero estado venusino, se siente satisfecho y el
cuerpo puede hacer la digestión.
Venus: el sentido del gusto
El sentido del gusto, que corresponde a Venus, es la capacidad de
seleccionar lo más adecuado y conveniente de la oferta existente. Es el mismo sentido que participa en la elección de muebles,
ropa, objetos de arte... En arte, este sentido se denomina capacidad de diferenciación estética.Venus es también el órgano que
selecciona los alimentos de modo que no perjudiquen al cuerpo.Venus degusta (prueba) la calidad de la comida. Cuando cocinamos, al final también probamos la comida para ver como ha
quedado. Degustar es verificar si todo está como debe estar. Una
vez que la comida llega al estómago, se inicia un proceso químico de asimilación. En el estómago y los intestinos, la comida se
descompone y se transforma en sustancias que se almacenan en
los tejidos o se eliminan. Se guardan existencias de distintas sustancias (sobre todo de azúcar, a modo de fuente de energía para
el movimiento que el cuerpo utilizará cuando la necesite). Otras
sustancias son eliminadas. Para llevar a cabo el proceso de regeneración, el cuerpo consume una parte de la energía obtenida
mediante los alimentos. Como sabemos, si tomamos alimentos
con alto nivel energético como caldo de carne o bebidas isotónicas, recuperamos la energía muy rápido. Para esto mismo
tomamos también, a veces, glucosa. Son sustancias rápidamente
aprovechables.
Antagonismo
El mantenimiento biológico de la energía y las sustancias se lleva
a cabo a través de un intercambio permanente entre Marte y
Venus. Una función conduce a la otra tras un cierto lapso de
tiempo: un auténtico antagonismo. Son dos fuerzas que funcionan en sentidos contrarios pero que conjuntamente producen
algo que individualmente no podrían conseguir. Éste es el verdadero sentido de las fuerzas polares. Un polo emplea energía y
el otro repone las existencias que, con el tiempo, se emplearán
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