El Reloj de la Vida Bruno y Louise Huber.pdf

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A veces el acontecimiento tiene lugar pero, tal vez,
sólo porque se espera que se produzca (obligación de
cumplimiento).
En la progresión de la edad este peligro no existe porque
siempre trabajamos con un lapso de tiempo que abarca
entre 4 y 6 semanas: éste es el lapso de tiempo en el que
la conciencia está más intensamente conectada con la
cualidad del planeta aspectado.
Si, por temor, intento reprimir la característica personal
que desea emerger en mi conciencia (porque hasta el
momento no tenía lugar en mí), se producirá una experiencia que forzosamente me hará reconocer cómo soy
en realidad. Tal vez sólo sea una vivencia interior pero
también puede ocurrir que esta vivencia esté desencadenada por un acontecimiento externo.
Pero no necesariamente debe producirse un estancamiento o una represión de esas energías dinámicas. Si, gracias
al PE, sé lo que se acerca y me preparo para ello, el temor
puede desaparecer. (Detrás del temor está siempre el
miedo que, como sabemos, ocasiona bloqueos).
El trabajo consciente en uno mismo puede empezarse
entre 3 y 5 meses antes del mencionado lapso de tiempo
de máxima intensidad del efecto del PE (véase figura de
la página siguiente). Poco a poco y sin saltos bruscos, la
conciencia va fijando su atención en asuntos que antes
nos eran desconocidos. La intensidad del efecto aumenta uniformemente y alcanza su punto máximo (cuya
intensidad es indeterminada) durante el período en que
el aspecto del PE es exacto. Después, durante los 2 ó 3
meses siguientes, la intensidad disminuye gradualmente.
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