El Reloj de la Vida Bruno y Louise Huber.pdf

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Esta diferenciación de conceptos es muy importante.
Algunos métodos de progresión trabajan claramente con
el objetivo de proporcionar ayuda a partir de la interpretación de los acontecimientos destacables de la vida,
tanto en lo referente al presente como en lo referente al
futuro. En cambio, en el punto de la edad el planteamiento es distinto: el objetivo es comprender las vivencias de la persona, es decir, los sucesos psíquicos que de
alguna manera provocan cambios en su interior.
Puede ocurrir que un acontecimiento sensacional no
deje ninguna huella en nuestro interior y que, en cambio, un proceso sin aparentes efectos externos se prolongue durante meses y produzca profundas vivencias psíquicas. De todas formas, lejos de estos extremos, en toda
vida humana siempre se encuentran acontecimientos que
van acompañados de intensas vivencias internas.
Pero sólo después de haber comprendido los procesos
conscientemente podemos entender su sentido y ver sus
interconexiones en relación con la vida. Entonces nos
damos cuenta de que lo importante no es el acontecimiento físico concreto sino lo que hemos aprendido del
mismo. En otras palabras: debemos aceptar la tarea que
un determinado suceso externo nos plantea y acceder al
enfrentamiento con la configuración de energías psíquicas internas que, de golpe, ha tomado actualidad. Esto
sucede cuando nos preguntamos el porqué, es decir,
cuando nos esforzamos por entender el sentido profundo de lo que ha sucedido. Se trata de reconocer las fuerzas internas que, por nuestra propia constitución, se activan en una situación específica.
Y precisamente ahí es donde la progresión de la edad es
de gran ayuda. Con la impronta de la posición del punto
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