El Reloj de la Vida Bruno y Louise Huber.pdf

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de origen cultural, social e individual. Hay muchos elementos que influyen en el viaje individual y que lo convierten en único. El viaje puede ser más rápido o más
lento, pueden producirse rodeos y cambios de rumbo y, en
casos extremos, incluso puede llegar a la paralización. El
proceso de desarrollo no sigue un ritmo uniforme y constante. Existen momentos de todo tipo: buenos y malos,
felices y desdichados, etc. Cada persona tiene su propio
modelo de desarrollo en el tiempo, es decir, su particular
división de la vida en fases o etapas del ciclo vital.
Esta división de la vida en fases está reflejada en el horóscopo individual: el método de la progresión de la edad
divide la vida en doce períodos principales (correspondientes a las doce casas) y cada período (casa) en tres subperíodos más pequeños (las zonas de las casas).
Por lo tanto, se obtienen 36 cualidades de tiempo
diferentes: cada uno de estos períodos tiene sus propias características y se diferencia claramente de los
períodos anterior y posterior.
El modelo del tiempo se manifiesta de múltiples formas. El
año tiene cuatro estaciones y la primavera es el período del
despertar y de las flores, el período del renacimiento que
marca el comienzo de un nuevo ciclo. El día también se
divide en períodos: el amanecer, el mediodía, el atardecer y
la silenciosa oscuridad de la noche; cada uno con sus peculiares características atmosféricas y psicológicas que se repiten día a día. Desde sus orígenes, el ser humano ha tenido
una comprensión de la relación entre las estaciones del año
y las distintas etapas del ciclo vital, lo cual se pone de manifiesto en la multitud de representaciones gráficas artísticas
que nos han quedado. Los griegos ya realizaban una división del horóscopo según las cuatro estaciones.
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