El tomate mecánico..pdf


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No saber que se es, no querer cambiar nada, esperar a que las manos lo rocen
suavemente –una caricia momentánea-, quizás un nuevo vecino al que no
conocerá siquiera su nombre (su enemigo), olor a frutas diversas, aire
acondicionado, no hay moscas ni insectos que puedan molestarlo, desde niño le
enseñaron sobre la transmutación, su meta es clara: ser intercambiado por un
metal: oro, o lo que más se le acerca: el dinero, en ambos casos su objetivo sería
cumplido y así podría morir junto con otros vegetales en una sartén hirviendo,
hecho pedazos en un sufrimiento inexplicable, pero pasaría al cielo donde lo
acompañaran 8 vírgenes tomates que serán sus esclavas por la eternidad.
Sus preguntas existenciales se reducen a la posición que tienen respecto al
pasillo. La Federación de Tomates decide la ubicación que cada miembro debe
ocupar en el supermercado: los que son más entregados a la causa desde su
nacimiento son aquellos puestos en el borde. ¿Cómo entregarse a la causa?
Cualquier acto de maldad en la vida del tomate suma: aquellos que convirtieron
sopa a sus madres y hermanos, los que sabotearon fertilizantes para quemar sus
vecinos, los que robaron las novias tomates de sus amigos y luego las
acuchillaron, los que pegaron un chicle en el French Poodle que pasaba cerca de
ellos o estriparon un infantil sobre de salsa mayonesa hasta desangrarla, todo acto
suma, la mecánica es fácil: entre más puntos, más cerca se está al pasillo.
El canal del estado: TCN, que transmite los resultados del día, permite saber qué
posición deben ocupar, antes de medianoche todos deben dirigirse a la zona
destinada, los marginados son expulsados a las fronteras al lado de frutas más
jugosas que les restan protagonismo: uvas, melocotones y piñas. Los de peores
resultados deben soportar encima los tomates ganadores para que sean más
fácilmente vistos por los clientes. Aquellos que mueren en su espera y no logran
ser transmutados a oro o dinero, los espera el infierno tomate, donde mediante un
proceso desconocido se convertirán en salsa barata.
Tomate 0065 vive en la frontera, sus actos de maldad se reducen a un par de
frascos de mayonesa destrozados con un bate de beisbol -y eso lo hace parecer
un ángel comparado con sus vecinos-, todas las noches se desvela viendo a los
tomates ganadores que entrevistan en TCN, emula algunos de sus peinados e
incluso se aprender frases de memoria para conquistar algunas zanahorias:
-No encontrarás rojo más brillante que yo, muñeca.
-Te podré llevar mañana a vivir en la despensa del cielo, ya veras, flaca.
-Oye, oye, mira que fresco esta esto, preciosa.
Es un tomate aunque no lo sabe, cree que no compite con sus vecinos sino que
por el contrario los ayuda, y su conciencia no conoce actos de maldad, TCN se
encarga de expiar las culpas.