El tomate mecánico..pdf


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Tomate 0065 busco un pedazo de espejo roto y presa de su miedo y nerviosismo
varias veces se le resbalo, intento ubicarlo de tal forma que pudiera ver su trasero,
ya había hecho lo mismo cuando sufrió una enfermedad venérea, pero esta vez
era distinto porque no sentía una piquiña incontrolable, realmente no sentía nada.
Pero cuando observó la gran mancha blanca que lo acompañaba, cerró los ojos y
grito:
-¡Dios que castigo es este! Y empezó a palparse lentamente mientras veía una
baba pegajosa en su cuerpo e intento quitarla.
-¡Oye! ¡Qué te pasa! ¿Por qué me estas jalando el pelo? Preguntó el Moho del
Cometa Halley.
-¡Debes irte de mi cuerpo! No ves que soy un tomate fresco y sano. ¿Por qué
diablos te has adherido a mí? Le dijo tomate 0065 mientras una lágrima rodaba
hasta el suelo.
-Mmm ya veo. Y el Moho del Cometa Halley empezó a mirar de arriba abajo el
cuerpo en el cual se había instalado, y le dijo como dando un sermón:
-La verdad querido amigo es que yo no soy el que decido donde instalarme, ello lo
decide el azar.
-¿El azar? Preguntó asombrado tomate 0065.
-Sí, yo vengo de un cuerpo celeste muy lejano, me encantan los planetas
redondos, y en especial si son húmedos y reciben una buena cantidad de luz
solar, eso sí, ni mucha ni muy poca, así que de ahora en adelante tu eres parte de
las leyes cósmicas, y estas engendrando vida en tu cuerpo.
-¡Pero en el supermercado a los tomates con moho los echaban a las canecas de
basura! Suplicó tomate 0065.
-Los que los echaban a la basura eran los humanos, que no saben que son una
extensión del Moho del Cometa Halley, es por eso que nunca descubrirán la
verdad de su nacimiento, se sienten avergonzados de donde vienen.
-¿Me queda poco tiempo de vida?
-Te queda el tiempo de vida que tienes que vivir en esta dimensión, así que ahora
sigue caminando y yo te ayudare a resolver muchas dudas, ahora te acompañare
hasta tu muerte.
Tomate 0065 miro sus ojos a través del espejo y se dio cuenta que ya no moriría
en una sartén hirviendo junto con otras verduras en una agonía inexplicable.