Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf


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Ni la imaginación se salva
Si les pido que imaginen una puesta de sol en Plutón y, luego, que dibujen lo que imaginaron, muy probablemente ese dibujo se va a
parecer a un crepúsculo en la Tierra. Quizá cambien algunos colores o algunas estructuras del planeta. Pueden usar la imaginación con
libertad para construir lo que quieran pero sin duda van a pensar en algo parecido a lo que ustedes entienden por una puesta de sol. A este
fenómeno se lo llama imaginación estructurada; es decir, aun si estamos utilizando nuestra imaginación para desarrollar ideas nuevas, éstas
van a estar estructuradas fuertemente de forma muy predecible de acuerdo con conceptos, categorías y estereotipos que ya existen en
nuestra mente. Esto sucede tanto en artistas como en inventores, escritores, diseñadores, gente de negocios o cualquier persona que esté
fantaseando algo.
Necesitamos desestructurar nuestra imaginación para explorar fuera de los límites de los conceptos que ya tenemos
incorporados en distintas categorías. Mezclar cubitos de hielo y derretirlos juntos . Hacer esto implica visitar temas y conceptos no
relacionados con el desafío, lo que en el primer capítulo llamamos la mezcla de conceptos. A menudo parece perjudicial o lejano al desafío
real. Con el tiempo y la práctica, uno va dándose cuenta de que resulta una muy buena y creativa manera de ir resolviendo nuestros
desafíos. Lo ideal es permitirse pensar en lo impensable . Pero nuestra mente es básicamente intolerante con la ambigüedad. Su
primera función es reducir la complejidad de sus experiencias.
Cuando la mente es forzada a enfocar determinado objeto o tema, luego de un período de tiempo se aburre y empieza a explorar
alternativas diferentes para percibirlo; por ejemplo, descomponiendo el objeto o tema en distintas partes y después explorando si aparecen
algunas interesantes. Si escuchamos una clase, luego de un tiempo perdemos el foco. La atención comienza a fijarse en las partes, por
ejemplo, cómo está vestido el disertante, cómo se mueve, con qué mano escribe en el pizarrón. Es común que encontremos en esa
descomposición algo que nos interese, su sonrisa o tono de voz. Lo mismo parece suceder en el proceso del pensamiento. Al pensar una
idea, no importa si es muy absurda o tonta, la mente empieza a descomponerla en distintas partes buscando las interesantes para poder
construir a partir de allí ideas nuevas que se relacionen con su desafío. Como vimos, al principio esto ocurre bajo los umbrales de la
conciencia pero luego de un tiempo comienza a penetrar en la conciencia en forma de revelaciones nuevas. Esta imaginación
desestructurada nos da la impertinencia de imaginarnos hacer posible lo imposible.

Pensá en algo que creés imposible y después tratá de encontrar ideas para acercarlo a algo posible.
Por ejemplo, imaginate que tu celular tenga vida, que respire como un ser viviente. Enumerá los atributos de los seres vivientes
(nacen, se reproducen, crecen, sienten, etcétera). A partir de esos atributos quizá puedas usar algunos para diseñar tu celular de
una manera distinta (que sepa cuando te sentís mal, que exprese emociones cuando esté nublado, etcétera).
Forzar tu imaginación para tratar de hacer posible lo imposible con pensamientos y acciones bien concretos es como los sueños
funcionando al revés. Mientras que un sueño representa ideas abstractas en imágenes y acciones muy concretas, el proceso
creativo trabaja de la forma opuesta: utiliza ideas concretas (por ejemplo, un celular que está vivo) para tratar de obtener
revelaciones y de esta manera redescubrir nuevos pensamientos o ideas (como podría ser un celular que muestre emociones).

PREPA REN, A PUNTEN… IMA GINA CIÓN
Cuando nuestra mente compara un problema (tu desafío creativo) con algo inusual se establece una especie de necesidad de
que esa comparación tenga sentido. Formamos nuevas relaciones y conexiones que pueden llevarnos a tener una idea futurista,
distinta, creativa.
Más preguntas que estimulan tu imaginación:
¿Qué pasaría si pudieras comer nueces en el desayuno? ¿Qué pasaría si los genitales estuvieran en la frente? ¿Qué pasaría si
cuanto más grande fueras más bello y más inteligente devenieras? ¿Qué pasaría si entre los problemas de distintos países ganara
aquel que hiciera reír más a su gente? ¿Qué pasaría si durmiésemos veintitrés horas al día y sólo estuviéramos despiertos una
hora? ¿Qué pasaría si los árboles empezaran a producir petróleo en grandes cantidades? ¿Qué pasaría si cambiases de sexo?
¿Qué sucedería si los humanos nunca muriesen? ¿Cómo afectaría esto nuestras personas, nuestros negocios, nuestra religión,
etcétera? ¿Qué pasaría si los ojos estuviesen en la nuca? ¿Qué pasaría si cada trabajador adoptase una persona de la calle y la
cuidase por el resto de su vida? ¿Qué animal es parecido a mi problema? ¿Por qué? ¿De qué forma mi problema puede ser
como una linterna sin pilas? Si mi problema fuese el césped de un jardín, ¿quién sería la maleza? ¿De qué forma una latita de
gaseosa casi sin gas y que pasó dos horas al sol podría ser la solución de mi problema?